El 17 de febrero pasado, hace solo tres días, el secretario del consejo de administración de la cervecera Damm, Ramon Agenjo Bosch, remitió una comunicación a los accionistas de la compañía informándoles que sus acciones dejaban de ser anotaciones en cuenta y se convertían en títulos nominativos en soporte físico. Este cambio tan curioso puede ser considerado como la última etapa de la OPA de exclusión que ejecutó la compañía hace poco más de una década. Los títulos nominativos de carácter físico pueden parecer cosa de otros tiempos, pero en el caso de Damm, donde el número de accionistas es reducido y seguramente se conocen todos entre ellos, puede interpretarse como una medida alineada con el perfil accionaríal de la empresa que, por cierto, este año celebra los 150 años de historia.
Para ser precisos, hay que matizar que quien cumple realmente siglo y medio es la fábrica de cervezas que los primos alsacianos August K. Damm y Josef Damm abrieron en la calle de Viladomat de Barcelona, mucho antes de que se formara la actual Sociedad Anónima Damm, cosa que sucedió en 1910. Aquel año se fusionó la compañía de la familia Damm con La Bohemia (de Joan Musolas e Ignasi Coll Portabella) y la fábrica E. Cammany y Compañía (Enric Cammany y Lluís Puigjaner Vidal). La firma nueva de trinca tenía como accionistas principales a los Damm (40% del capital) y a la Bohemia (40% también), mientras que Cammany se quedó con el 20% restante. También estuvo a punto de añadirse la familia Moritz, pero al final no hubo acuerdo.
Después de aquella fusión de hace más de un siglo, Damm no ha parado de crecer y se ha convertido en la marca de cerveza de referencia en Cataluña, en un mercado que hasta hace poco estaba muy compartimentado geográficamente. El dominio de Damm en el país era equivalente al que ejercía Estrella Galicia en aquella región del noroeste, Cruzcampo en el sur de la península o Mahou en el centro. En los últimos años parecen haberse roto los pactos tácitos que mantenían a las compañías confinadas a sus territorios y ahora todas quieren crecer en todas partes. Especialmente significativo es el caso de Estrella Galicia en Cataluña, donde está consiguiendo situarse en posiciones de privilegio de manera bastante rápida.
Mientras Damm cotizaba en bolsa —un hecho que finalizó en 2015—, las obligaciones de transparencia propias de una compañía cotizada permitían conocer con todo detalle las interioridades de la empresa, pero desde la OPA de exclusión es un poco más difícil. Salvo cambios relevantes que no se hayan hecho públicos, el primer accionista hoy de Damm es la petrolera Disa, con un tercio del capital. Puede parecer extraño que una firma vinculada a la distribución de combustibles sea la propietaria de un fabricante de cerveza, pero todo queda explicado cuando constatamos que detrás de Disa (no como únicos accionistas, pero sí los más importantes) está la familia Carceller, vinculados a Damm desde hace muchos años (se emparentaron con los Coll que, como hemos visto, eran accionistas de La Bohemia).
Salvo cambios relevantes que no se hayan hecho públicos, el primer accionista hoy de Damm es la petrolera Disa, con un tercio del capital
Pero sus lazos con el petróleo aún son más antiguos que los que tienen con esta bebida de cebada, y es que el iniciador del linaje, que fue Demetrio Carceller Segura, formó parte inicial del monopolio estatal del petróleo (Campsa) en 1927, y poco después contribuyó a fundar Cepsa (1929) y Disa (1933). Su estrecha relación con la familia Primo de Rivera y, en general, con el falangismo le abrió las puertas a los aparatos del Estado, tanto en la época de la dictadura de Miguel Primo de Rivera como en la del régimen franquista, donde fue ministro de Industria y Comercio (1940-1945).
Su casamiento con Josepa Coll le permitió entrar en el accionariado de Damm, de donde la familia Carceller ya no solo no ha salido, sino que no ha parado de incrementar su participación. Un momento clave fue en 1993, cuando Fernando Coll Picard, nieto de Ignasi Coll Portabella, les vendió su paquete accionarial. La familia siempre ha querido mantener un perfil bajo y aparecer el mínimo posible en los medios de comunicación, pero estos planes se frustraron hace poco más de diez años, cuando la Agencia Tributaria les puso el foco encima por no haber declarado lo que les tocaba. En 2016, cuando el procedimiento contra ellos finalizó, todos los medios se hicieron eco de la multa millonaria que tuvieron que pagar para evitar la cárcel.
Además de los Carceller, en el accionariado encontramos Dr. Oetker (25%), nuevamente la familia Carceller -aunque esta vez en solitario (17%)-, La Moravia (6%) y los Agenjo (5%)
Por detrás de los Carceller, en la lista de accionistas encontramos a la multinacional alemana de alimentación Dr. Oetker, que tiene un 25% del capital. El tercer accionista por importancia es otra vez la familia Carceller, ahora a través de una sociedad patrimonial donde solo están ellos (a diferencia de Disa, donde están acompañados por un grupo de pequeños accionistas) y que posee un 17% del capital.
A gran distancia de los propietarios que acabamos de ver se encuentran La Moravia, sociedad patrimonial de la familia de Ramon Armadàs Bosch, antiguos propietarios de la fábrica La Moravia, adquirida en 1954 por Damm, y Boag Valores, que es la patrimonial de la familia de Ramon Agenjo Bosch, descendientes directos de la familia Damm. En cuanto a las participaciones, La Moravia atesora un 6% del capital, mientras que los Agenjo tienen un 5%. Todos estos accionistas totalizan un 87% del capital, mientras que el resto de acciones están en manos de una constelación de pequeños titulares que no acudieron a la OPA de exclusión de 2015 (según algunas informaciones, podrían ser unos 150).
El presente y futuro de Damm
Hoy día Damm es mucho más que cerveza, con incontables referencias en este segmento, y es que su cartera de productos también incluye las marcas de agua Veri, Fuente Liviana, Pirinea y Font Major, así como los batidos de cacao Cacaolat y la cadena de comida rápida Rodilla. El año pasado también iniciaron la distribución del refresco de té Nestea para diversos territorios.
Fuera del negocio, hay que hacer una mención a la inauguración, en 2024, de la magnífica ciudad deportiva donde se desarrollará el equipo de fútbol de la empresa, el CF Damm, dedicado desde hace más de 70 años a la formación de jugadores. El complejo supera las 30 hectáreas de superficie y está ubicado en la montaña de Montjuïc, en un espacio que años atrás había sido el campo de rugby del CN Montjuïc y más recientemente un pequeño campo de golf urbano.
En el último ejercicio cerrado, el grupo facturó 2.025 millones de euros, con un beneficio neto de 175 millones.