El declive del Real Madrid

Que empiecen a publicarse críticas al que hasta ahora era un líder intocable es un indicador de que sus rivales ya huelen el final de la era de un Florentino debilitado

El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez | Europa Press
El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez | Europa Press
Roger Vinton
Escritor
Barcelona
04 de Abril de 2026 - 04:55

Estos últimos días un servidor ha estado revisando vídeos del Barça de la década de los noventa, básicamente grandes celebraciones y victorias sobre el Real Madrid. Un aspecto que me ha llamado la atención es que en aquellos tiempos, a pesar de que el odio entre azulgranas y blancos era muy patente, existía cierto fair-play y muchas líneas rojas no se traspasaban. Incluso, los medios establecidos en la capital del Estado parecían emitir opiniones con algunos grados de libertad, aunque fuera bajo su perenne pátina madridista. Algo ha pasado en este siglo XXI para que todo ello haya degenerado hasta unos niveles insoportables y no parece atrevido afirmar que la respuesta la encontramos concentrada en un nombre: Florentino Pérez Rodríguez.

 

La primera etapa de Florentino en la presidencia del club blanco se inició en el año 2000 y se prolongó hasta seis años más tarde, cuando la irrupción del Barça de Ronaldinho consiguió deteriorar de manera grave el elenco de galácticos fichados por el presidente blanco. La victoria en las elecciones del verano del 2000 se cimentó, curiosamente, en el contenido de los sacos del voto por correo, porque el voto presencial había sido casi un empate entre el aspirante y el presidente en ejercicio, Lorenzo Sanz, que en su mandato acumulaba nada más y nada menos que dos Copas de Europa, las primeras del club en más de 30 años. En aquel momento pareció muy extraña la diferencia de proporcionalidad entre un voto y el otro. El segundo pilar de la victoria de Florentino también fue muy estrambótico, porque consistió en prometer el fichaje de la estrella azulgrana Luis Figo gracias a una operación digna del mercado de opciones y futuros, y que seguramente ni el propio portugués entendió.

Pero si algo marcó aquella primera etapa, fue el proceso de recalificación de los terrenos de la ciudad deportiva del club, realizada en 2001, una decisión política controvertida que permitió que el Real Madrid ingresara unos 80.000 millones de pesetas (más de 500 millones de euros) que sirvieron para saldar la deuda -estaban en una situación patrimonial muy comprometida- e iniciar la ristra de fichajes estelares que vinieron después de Figo, es decir, Zidane, Ronaldo (el bueno) y Beckham. Según el periodista madrileño José Maria García, aquello fue “el mayor escándalo deportivo de la democracia”. Después de un inicio de mandato fulgurante, con una Copa de Europa en la temporada 2001/02, el rendimiento deportivo empezó a declinar, a la vez que el Barça resurgía de la mano de Ronaldinho. Al final, en el periodo 2000-2006 un club al que una decisión política había sacado del pozo y había hecho millonario, consiguió los mismos títulos que un FC Barcelona que venía del infierno gaspartiano y que se reconstruía con mucho esfuerzo y con sus propios medios, que no iban mucho más allá de un zapato y una alpargata. Seis años de era Florentino en los que los dos grandes del fútbol estatal ganaron los mismos grandes títulos: una Copa de Europa y dos Ligas. En el mismo periodo el Valencia también conquistó dos campeonatos de Liga.

 

En aquel sexenio vimos las primeras muestras de antiesportividad y presión a los medios que en la segunda etapa sufriríamos con intensidad máxima. El primer mandato fue el de los comunicados cargados de odio contra el Barça que perpetraba el jefe de comunicación de los blancos, el conocido periodista Antonio García Ferreras, y también el de la propagación del concepto Villarato, un término para etiquetar supuestas ayudas arbitrales a los azulgrana.

Y en medio de todo, una noche consagrada a uno de los mayores ridículos que se han visto nunca en el fútbol español, como fue la final del Campeonato de España (esta competición erróneamente llamada Copa del Rey) del 2002. Todo estaba preparado para convertir la final del torneo en un gran aquelarre blanco para celebrar el centenario del Real Madrid. Para hacerlo más auténtico, programaron la final para el 6 de marzo, justo la fecha en que el club cumplía años. Además, el estadio neutral sería el Santiago Bernabéu. Primero era necesario que los madridistas llegaran a la final, pero la tradicional suerte del club en los sorteos no les abandonó, y el camino fue insólitamente fácil: UD Pájara Playas, UD Lanzarote, Nàstic de Tarragona y Rayo Vallecano. El único rival de renombre fue en las semifinales, donde se enfrentaron a un Athletic Club que sería noveno en la Liga. El guion se había cumplido, y el otro finalista, el RCD Coruña, sería un invitado privilegiado que asistiría a los actos de celebración del centenario que estaba previsto que acabaran con el capitán del club blanco levantando la copa de campeón de España ante la presencia en el palco del presidente de la FIFA, Sepp Blatter. Pero las cosas se torcieron de buen comienzo porque a los 38 minutos de juego el equipo gallego ya ganaba por cero a dos. Al final fueron los coruñeses quienes alzaron la Copa, para disgusto de Florentino y de todo su entramado de poder. Quien quiera disfrutar con la efeméride, bautizada acertadamente como Centenariazo, puede recrearse viendo con este vídeo. Volvamos al 2006, cuando Florentino vio que su decorado se estaba desmontando y optó por desaparecer de escena. Curiosamente, en los dos años siguientes, un Real Madrid sin su amado líder sería campeón de Liga dos veces seguidas, ahora bajo la presidencia de Ramón Calderón.

El regreso de Florentino se produjo en 2009, justo después de que una conspiración con algunos medios permitiera destruir la imagen del presidente del club, el mencionado Calderón, lo que propició que el magnate fuera el único candidato en las elecciones de aquel año. El destino quiso que si en su primera etapa Florentino se había tenido que enfrentar al Barça de Ronaldinho, ahora le tocaría intentar lidiar contra el equipo imparable que dirigía Guardiola y que tenía toda una constelación de estrellas en el césped (eran los tiempos de Messi, Iniesta, Xavi, Henry, Busquets y un largo etcétera). En vista de que no había manera de superarlos en el terreno de juego, Florentino apretó el acelerador en la presión a los medios y a los árbitros, y si en la primera etapa había empleado a García Ferreres para canalizar la guerra sucia, ahora lo hizo a través del fichaje de José Mourinho como entrenador, que se dedicó a inyectar veneno en las relaciones entre ambos clubes, haciendo de los clásicos una experiencia sumamente desagradable, en lugar de un espectáculo futbolístico, como debería haber sido. A pesar de todo, la guerra subterránea no les sirvió de mucho y solo se pudieron apuntar dos títulos, un Campeonato de España y una Liga, ambos manchados por la evidencia de un apoyo arbitral descarado. Desde entonces, las ayudas al club blanco por parte de quienes deben impartir justicia sobre el terreno de juego son cada vez más exageradas, hasta resultar incluso grotescas (las trampas son muchas, pero se resumen en dos: el penalti de Tchouaméni no pitado en Montjuïc la temporada pasada y el gol anulado a Fermín en el mismo partido).

El año 2021 los medios destaparon toda una serie de grabaciones que había hecho el periodista Juan Antonio Abellán y que eran públicas desde seis años antes. En los audios se escuchan declaraciones de Florentino al periodista mencionado donde insulta a sus propios jugadores y donde relata cómo presiona a los medios. Quedó claro que no eran teorías de conspiranoicos chiflados, sino una verdad constatable. Pero no hubo ningún escándalo. Los cobardes medios catalanes fueron incapaces de sacar partido de ello, como es habitual. El ingeniero madrileño ha llenado de toxicidad el fútbol español, pero no lo suficientemente satisfecho con eso, en tiempos recientes ha invadido también el espacio de lo que hasta hace poco era el saludable e ilusionante fútbol femenino. El Real Madrid femenino también hace trampas.

El Real Madrid femenino también hace trampas

Más allá de eso, que ya es mucho, hace escasos días el digital El Confidencial publicaba un reportaje con un título bastante definitorio: “Seis datos económicos que revelan la delicada situación financiera en la que se encuentra el Real Madrid”. La reforma del Bernabéu, más cara y menos rentable de lo que se esperaba, junto con una masa salarial difícilmente sostenible han llevado al club a una situación tan difícil, que el propio Florentino se está planteando algún tipo de transformación en sociedad anónima para intentar capitalizar el club. Que empiecen a publicarse críticas al que hasta ahora era un líder intocable debe ser, por fuerza, un indicador de que sus rivales ya huelen el final de la era de un Florentino debilitado y que comienzan las hostilidades para tomarle el relevo. Y refiriéndonos una vez más a José Maria García, recordamos que este periodista definió al constructor como “un hombre que juega con las cartas marcadas”. Desprovisto de eso, es un pésimo gestor.