Mucho le deben de pitar los oídos a Enrique Tomás (Badalona, 1966). Y no porque esté presente en la mesa de miles de hogares -que también-, o por ceder su nombre y apellido a la cadena de jamones más grande del mundo que él mismo levantó durante su adolescencia, sino porque es una persona especialmente querida. Minutos antes de conversar con VIA Empresa, el empresario badalonés atraviesa las oficinas centrales de la compañía sin olvidarse de saludar a nadie, con una alegría propia de una persona agradecida con la vida y la certeza de haber encontrado, hace ya años, su propósito vital: “Sin propósito no hay nada. Da igual el dinero y los coches que tengas, eso no te va a llenar”.
Quizás con la misma habilidad que adquirió en el colegio para cambiar sus pastas por los bocadillos de sus compañeros, Tomás ha pasado de una parada en el Mercat de la Salut de Badalona a más de 150 tiendas por todo el mundo, y de vender un jamón a la semana a más de 3.000 cada dia. Aun así, asegura sin pelos en la lengua que “no hay nada más torpe que un español haciendo negocios por el mundo”; está claro que se trata de la excepción que confirma la regla.
¿Usted, cuando era joven, se llevaba bocadillo a la escuela?
No, porque, lógicamente, mi madre, con once hijos, no tenía tiempo para hacérnoslo. Ella me dejaba dinero para ir a la panadería, y yo me compraba un Bony o un Tigretón, y después se lo cambiaba a mis amigos, porque ellos querían comer pastas, ya que además venían con cromos. Entonces, mis bocadillos eran de lo que se lo hacían a mis amigos, que normalmente era foie gras, pero no el foie gras de La Piara que todos conocemos, sino el de la Mina o Pamplonica, que era una especie de pasta a la que le llamábamos foie gras por llamarle de alguna manera.
Ya hacía negocio desde bien joven.
Piense que nací en 1966, ahora mismo tengo 59 años. Y sí, la verdad es que lo mío con el jamón fue un flechazo enorme, desde el primer momento lo vi clarísimo.
"Lo mío con el jamón fue un flechazo enorme, desde el primer momento lo vi clarísimo"
¿Cuándo surgió este flechazo?
Desde siempre. Y no solo yo, toda mi generación estaba fascinada por el jamón. Había un chiste de la época, que hoy no se entendería, que decía así: era una familia muy humilde, y el padre dice: “¡Por Navidad traeré un jamón!”, y uno de los hijos responde: "¡Pues yo lo conduciré!”.
(De repente, entra a la sala una mujer. Tomás se levanta y la abraza afectuosamente)
Parad todo un momento. Ella es Rosi, lleva 40 años trabajando conmigo y es la jefa del Departamento de Producción y Calidad de Enrique Tomás. Y le he pedido un abrazo porque lo necesito y porque la quiero con locura. La quiero tanto, que la planta de abajo se llama Planta Rosi.

Y Rosi lleva una chaqueta en la que pone Yo soy Enrique Tomás.
Sí, y yo tengo una que pone Yo también soy Enrique Tomás. Porque yo me llamo igual que la empresa. En su día, en un primer momento, le puse mi nombre a mi tienda, sin más, era la tienda de Enrique. Pero claro, empecé a crecer y a crecer, y cuando iba por la quinta tienda, mi gestor me dijo que tenía que crear una sociedad, y pensé: "¿Ahora qué nombre le pongo?”. Y después de reflexionar mucho, dije: “Lo tengo. Enrique Tomás”.
Lo reflexionó muchísimo.
(Ríe). Se ríe porque parece muy obvio. Pero mi hija, Nuria Tomás, tiene una empresa maravillosa que se llama Apolox, es una agencia de comunicación. Recientemente, ha comprado el 50% a su socia, y ahora que tiene el 100%, el otro día me dijo: “Papá, le he dado muchas vueltas, y le voy a cambiar el nombre. La voy a llamar Agencia Nuria Tomás”. (Se emociona). Y no se imagina cómo me emocioné. Porque ella ha pasado de sufrir por ser mi hija a disfrutarlo.
Le veo especialmente emocionado.
Sí, estoy muy sensible, estoy pasando por un momento importante en mi vida en el que entiendo los negocios desde el propósito. Sin propósito no hay nada. Da igual el dinero y los coches que tengas. Necesitamos propósito. Es lícito querer un Lamborghini, pero no crea que eso le vaya a llenar. Y se lo dice uno que ha tenido un Porsche, un Ferrari e incluso un avión propio, y que por suerte con 21 años se le apareció Dios y le dijo: “No cometas el error de entrar en la espiral de querer una casa más grande, un coche más grande y, en definitiva, un ego más grande”.
"El ego es una enfermedad que lo destruye todo"
Esta mañana hablaba con mi amigo Risto, y me ha dicho una frase que me ha encantado: “Me he dado cuenta de que tengo un ego que no me puedo permitir”. El ego es una enfermedad que lo destruye todo.
Ha mencionado muy rápido los Porsches y los Lamborghinis. Antes de todo esto, usted dejó los estudios con 16 años y abrió una parada en el Mercat de la Salut de Badalona.
Exacto, yo con ocho años empecé a echar una mano en casa. Mi padre me lo pidió, ya que anteriormente se cobraba cada viernes y los sábados había mucho trabajo, se hacían el 50% de las ventas. A los doce años dejé la EGB y nadie me preguntó qué quería ser de mayor, me puse a trabajar de lunes a sábado, como era lógico, y gané mucho dinero vendiendo pollos a l’ast. Con todo este dinero que ahorré, a los quince años le dejé a mi padre 600.000 pesetas para que montase una parada en el Mercat de la Salut, que se acababa de inaugurar, en el año 1982. Y con dieciséis años le dije a mi padre que me quedaba yo la parada, porque él era un buen padre, pero un gestor pésimo.
¿Y sus diez hermanos? Falta de manos no habría en su casa.
Mi padre hablaba para los mayores, pero el único que le escuchaba era yo. Entonces, ¿qué haces si te diriges a los jóvenes de 20 años, pero solo te escucha el de diez? Le tomé muy en serio, y eso me hizo bastante daño porque me enseñó a trabajar, pero no a disfrutar. Con lo cual, a los dieciséis, asumí que la parada del mercado era mía, porque además la había pagado, y decidí mantenerla de por vida. Y yo cuando cojo un compromiso, es muerte o compromiso. Si eliges un compromiso, debes cumplirlo, es la base de cualquier negocio exitoso. Aunque la definición del éxito no es la que todos pensamos.
¿Cuál es para usted?
Le puedo decir lo que no es el éxito. No es ni acumulación ni abundancia. Hoy he visto un ranking de los más ricos de España, y aparecen Amancio Ortega, Juan Roig, Tomás Olivo… Para empezar, ese ranking es mentira. El que de verdad tiene más dinero no aparece en este tipo de rankings. Y segundo, eso no lo va a ver Amancio Ortega, porque le dará completamente igual. ¿Sabe lo que le importa de verdad a Amancio? Que su hija haga un buen trabajo, que sea feliz con lo que hace y, sobre todo, que Zara, que es el niño de sus ojos, no pierda su esencia.

Volvamos a Enrique Tomás. ¿En qué momento descubre que a partir de un producto como el jamón puede hacer un negocio?
Con doce años me di cuenta de que, cuando un cliente venía a comprar, hacía su compra, pero el jamón iba aparte. Había clientes que comentaban que tenían que venir con su familia para decidir qué tipo de jamón comprar, y allí me di cuenta de que el jamón es algo más que comida.
"Con doce años me di cuenta de que el jamón es algo más que comida"
¿Cuántos jamones vendía en sus inicios, y cuántos vende ahora?
Al principio vendía un jamón a la semana, y ahora algo más de 3.000 diarios, que supone más de un millón de jamones al año.
¿Pero de dónde sale tanto jamón?
Piense que en España se hacen aproximadamente 50 millones de jamones al año, y la capacidad de producción es enormemente mayor. Pero debo destacar una confusión que existe con el jamón híbrido de bellota. Este se cría en libertad, y eso hace que tenga una limitación; se producen únicamente un millón y medio de piezas al año, más o menos. Después, ese mismo animal, que es el cerdo ibérico, si no lo sacas al campo porque no hay suficiente espacio o dehesa, no recibe la misma alimentación, básicamente come pienso, y pasa a ser considerado cebo. Y, por otro lado, está otra gama de productos que también son maravillosos, que es el cerdo que no es ibérico, como el cerdo blanco, a partir del cual sale el jamón de Teruel o el de Trevélez.
Yo nunca me atrevería a decir que el jamón ibérico es mejor que el jamón no ibérico, simplemente es diferente. Es como los quesos, no siempre te apetece comer un queso fuerte, tiene que haber variedad. En definitiva, David, no tenga ningún miedo, tenemos jamón para hartarnos.
Me quedo más tranquilo.
Es que el jamón es mucho más que un producto, es lo que le das a alguien para decirle “te quiero”. Y es el ingrediente principal de nuestros bocadillos, ahora bien, mucha gente tiene jamón bueno y pan bueno, pero bocadillos con amor, no todo el mundo tiene. Y en Enrique Tomás hay gente que se levanta a las 4 de la mañana para que el que vaya a coger un vuelo a las 5:30 tenga un bocadillo con pan recién hecho, tomate, aceite, jamón y amor. Y es el amor lo que realmente marca la diferencia, el amor que le pongas a todo lo que haces.
"Es el amor lo que realmente marca la diferencia, el amor que le pongas a todo lo que haces"
¿Es un lujo el jamón?
No. ¿Es un lujo de producto?, sí. ¿Es un lujo por el precio que tiene?, rotundamente no. Un plato de salmón vale lo mismo que un plato de jamón, unos 25 euros, y además la proteína que tiene el jamón es igual o mejor que la del salmón, por lo tanto, no es un lujo desde mi punto de vista. Es cierto que, según dónde, tanto el jamón como el salmón en vez de valer 25 euros, te salen por 80, y nos parece caro, pero ahí estás pagando lo que realmente vale el jamón, solo que no lo valoramos lo suficiente.
¿A escala mundial tampoco se valora suficientemente? El jamón de Enrique Tomás es internacional…
Ahora acabamos de abrir en China, con todos los recursos que quería destinar a Estados Unidos. Estaba a punto de cerrar un proyecto con Luis Suárez y Jordi Alba, que son unos locos del jamón, e íbamos a entrar en Miami justo antes de que Trump ganase las pasadas elecciones. Con buen criterio quise esperar, y cuando ganó, lo dejé estar. Ahora el foco de España es China, y una cosa muy importante es que el foco de China es España, y yo tengo la suerte de tener los mejores socios que se pueden tener en China, que me han ayudado a abrir cinco tiendas en el país, y las que están por venir.
Aun así, insisto, el jamón sigue sin estar en su sitio, los españoles somos muy torpes, nosotros somos nuestros mayores enemigos. No hay nada más torpe que un español haciendo negocios por el mundo, cuando vemos que hay otro que vende lo mismo que tú, en vez de pensar que es un compañero, pensamos que es un enemigo y dejamos nuestros productos más baratos, incluso perdiendo dinero. Y este no puede ser el camino. Somos el mayor productor de aceite del mundo, y lo malvendemos. El otro día, un amigo que volvía de Estados Unidos me dijo que venía indignado porque todo el aceite que veía llevaba un Made in Morocco y, con todos mis respetos a Marruecos, pero, ¿cuándo vamos a empezar a valorar lo nuestro?
En este sentido, ¿cuál es el jamón que más valoran sus clientes?
Sin duda alguna, el jamón cebo o cebo de campo, porque me atrevo a decir que cuesta la mitad, pero no está la mitad de bueno. Ahora bien, si te puedes permitir el mejor, pues cómprate el mejor. A mí, particularmente, el que más me gusta es el jamón ibérico de bellota 50%.
A lo largo de los últimos años se ha dado más visibilidad al movimiento vegetariano y vegano. ¿Han llegado en algún momento a suponer un freno en sus ventas?
Pues, de hecho, le diré que ambos movimientos se han echado atrás. En su día lo sufrí mucho, pero no por las ventas, sino por sus manifestantes. En Londres me venían abuelitas pintadas de sangre, y me parecía muy injusto, porque yo no me meto de manera violenta a decir a la gente lo que creo, que realmente es que la proteína, la grasa y las vísceras animales son imprescindibles para la evolución del ser humano. Y en su día sufrí una falta hacia mi integridad como persona y como ser humano tremenda, y me tuve que callar, como ante tantas otras cosas con las que no estoy de acuerdo. Y callo porque tengo amigos, alguno muy evidente, no le voy a decir el nombre, seguro que ya sabe quién es, que se está creando problemas por decir en redes lo que otros piensan y no se atreven a decir. Entonces, nada, no digamos nada en contra de los veganos si entran violentamente en un local mío a defender lo suyo.
"No hay nada más torpe que un español haciendo negocios por el mundo"
¿Cree que este conflicto se produce por falta de educación?
Mire, lo que puedo decir es que si alguna madre que esté leyendo esta entrevista hace a su hijo vegano porque cree que es lo mejor, por favor, que se lo revise. Que lo estudie bien, porque probablemente le va a hacer un daño irreversible a su hijo, pero es una opinión. No soy médico, pero tengo la suficiente información y criterio para hacer esta afirmación. Hay que comer de todo, y menos pero mejor. El equilibrio es la base de la vida.
Y, relacionado con su pregunta anterior, quisiera añadir que nunca se ha consumido tanta grasa y tanta proteína animal como la que se consume a día de hoy. De hecho, uno de los grandes problemas que tiene la humanidad es que no tendremos suficiente proteína animal para el 2050, y esto nos lleva a la siguiente gran contradicción: mire quién hay detrás de las grandes inversiones en proteína vegetal y quién invierte en el veganismo. Verá que son empresas del sector cárnico, porque saben que dentro de no mucho no habrá suficiente proteína animal.

¿Cómo les ha afectado la peste porcina africana?
Voy a empezar por el final. Por primera vez se gestiona bien una crisis gracias al conseller de Agricultura y al presidente de la Generalitat, que lo han hecho de diez, y esto ya es positivo, porque, a pesar de la repercusión económica que haya podido tener en mi empresa, que la ha tenido y me ha costado mucho dinero, como mínimo esto nos servirá de ejemplo para afrontar la próxima crisis que venga. Dicho esto, tenga en cuenta que todavía no está claro de dónde viene esta peste porcina, no ha llegado a ninguna granja de cerdos y además no afecta al ser humano. Entonces, sí, el virus ha tenido una repercusión, pero solventable.
Hace unos meses, Àngel Velasco, propietario de Torrons Vicens, me dijo que hace no mucho los turistas se llevaban sombreros mexicanos y castañuelas, y ahora se llevan un buen jamón y un buen turrón del país. ¿Cómo seduce Enrique Tomás a los turistas?
Àngel Velasco es un genio. Es un hombre inteligente y generoso, por eso le está yendo tan bien, y por supuesto estoy de acuerdo con su afirmación. Además, siendo sinceros, el jamón es un producto que se vende todo el año, en cambio, el turrón hasta hace no tanto estaba muy vinculado únicamente a la Navidad, y en Torrons Vicens han sido capaces de desestacionalizarlo. Nosotros también hemos sido transgresores e innovadores, pero con un producto más fácil de vender durante todo el año y que inevitablemente triunfa entre turistas, porque es uno de los iconos de nuestro país.
Además, el éxito también depende de quién te rodea, y yo me he rodeado de genios como Àngel. Cuando te rodeas de genios y aprendes a escucharlos, es imposible no crecer. Ya se dice: somos la mezcla de las cinco personas que más nos influyen, nuestro entorno tiene un impacto brutal sobre nosotros mismos.
¿Y qué me puede decir de Badalona, el entorno que comparte con tantas otras empresas como las que se hallan en esta zona?
David, no sé si usted ha viajado mucho, pero vivimos en el paraíso. Y poblaciones vecinas como Santa Coloma, Montgat, Sant Adrià, Hospitalet, etcétera, se están empezando a quitar los complejos, y están atrayendo a personas y a talento del mundo entero. Tenemos un territorio privilegiado, con playa, montaña y todos los ingredientes necesarios para conseguir el éxito a todos los niveles: el empresarial, pero también el vital, el de poder crear una familia en un sitio bello y de paz, a pesar de los problemas que pueda tener, que tampoco los podemos obviar, y con una democracia, una democracia mejorable, pero que no todo el mundo tiene.
