En el trastero de una casa de Terrassa, entre cajas de cartón y el olor a cuero nuevo, Roger Estruch preparaba paquetes durante la noche. Volvía del trabajo, cogía cinta adhesiva y una máquina de etiquetar, y empezaba a envolver zapatos. “Un día me llevé cuatro paquetes a mensajería y me parecía una fiesta”, recuerda. Era 2010, el primer mes de vida de GrandesZapatos, una tienda en línea especializada en zapatos de tallas grandes. Junto con su mujer, Jordina Papasseit, habían conseguido vender dos pares las primeras semanas, y aquel pequeño milagro digital fue el inicio de una aventura que hoy factura cerca de un millón de euros y exporta el 50% de sus ventas.
Roger calza un 48, y nunca le ha sido fácil encontrar zapatos de su talla: "Cuando iba a una zapatería tenía una o dos opciones. Si no encontraba, compraba zapatos de tallas inferiores y los llevaba a agrandar. Extremadamente incómodos, pero al menos me cabía el pie", explica a VIA Empresa entre risas. Nacido en 1978, Estruch forma parte de una generación que ha visto nacer internet. "En el año 95 nos habíamos conectado por primera vez. Era cosa de frikis", ironiza. Pero aquel mundo digital le abrió la ventana a la importación de zapatos desde Estados Unidos a través de empresas logísticas, hasta que el peso volumétrico hizo inviable el modelo. "Los zapatos tienen eso, pesan poco, pero ocupan mucho", reconoce.
Estruch: "Cuando iba a una zapatería tenía una o dos opciones. Si no encontraba, compraba tallas inferiores y las llevaba a hacer más grandes. Extremadamente incómodas, pero al menos me cabía el pie"
La pasión por las nuevas tecnologías no es casual -porque de la nube surgió el amor con Jordina en el año 97-, y cuando el mercado laboral de 2009 se cerró por la crisis y los recortes, apareció la oportunidad de emprender desde casa. "Un profesor nos habló del crecimiento horizontal: aprovechar el tiempo libre para emprender”.
Del sueño al plan de negocio
Con la experiencia acumulada y algunos experimentos digitales a la espalda, Estruch y Papasseit decidieron dar el salto. Sin red y sin grandes inversiones, con recursos mínimos y mucha determinación, sabiendo que todo -absolutamente todo- se tendría que construir desde cero. La inspiración y referente para elaborar el plan de negocio les vino de Zappos, la marca americana que revolucionó la venta de calzado en línea, y que más tarde sería adquirida por Amazon.

Pero lo que realmente les cautivó fue su obsesión por el cliente. Y este sería también el pilar de GrandesZapatos: poner al cliente en el centro, ofrecer calidad, comodidad y una experiencia de compra impecable. Para Estruch, un zapato no es solo un objeto funcional, es una extensión de la personalidad y una declaración de intenciones. Con esta visión, empezó a seleccionar cada modelo con un cuidado casi artesanal, buscando el equilibrio perfecto entre comodidad, durabilidad y estilo.
Una pérdida vital y un nuevo rumbo
La historia de GrandesZapatos no se puede explicar sin entender la vida de quien la impulsó. En 2019, Estruch vivió un golpe devastador: la pérdida de su pareja, con quien compartía la crianza de una hija de solo catorce meses. “Fue durísimo. Te rompe por dentro. Pero también te hace mirar la vida con otros ojos”, recuerda. En medio del dolor, encontró en la empresa no solo una válvula de escape, sino una fuerza inesperada. “El emprendimiento te da mucho, te exige mucho, pero en momentos así… También te sostiene. Te da un propósito”, asegura.
En 2021, la firma dio el salto físico con la apertura de su primer local en la ciudad de Barcelona, con el objetivo de mantener la atención personalizada que siempre la había caracterizado
Dos años después, en 2021, la firma dio el salto físico con la apertura de su primer local en la ciudad de Barcelona. Con esta nueva apuesta, Estruch quería acercar la experiencia de compra a los clientes y ofrecerles la posibilidad de probarse los zapatos en persona, con el objetivo de mantener la atención personalizada que siempre había caracterizado a la empresa. “Queríamos que quien entrara en la tienda sintiera el mismo cuidado y cercanía que encontraba en su casa a través de la pantalla”, explica.
El reto de conquistar el sur de Europa
Con el paso de los años, GrandesZapatos ha dejado de ser una iniciativa local para convertirse en una empresa con vocación europea. Su estrategia de internacionalización, fiel al principio de “pensar globalmente y actuar localmente”, ha permitido consolidar su presencia en países como Francia, Portugal e Italia, donde la marca ha sabido adaptarse a las particularidades culturales y comerciales de cada país. Hoy, la mitad de las ventas provienen de fuera del Estado, un hito que no estaba previsto en los primeros planes de negocio, pero que se ha convertido en clave para garantizar la viabilidad y la resiliencia del proyecto.

Con más de 9.000 pares de zapatos en estoc, la empresa garantiza una disponibilidad inmediata que le permite competir con grandes plataformas, y ofrecer a la vez un trato personalizado y una selección curada que responde a las necesidades reales del cliente. Un crecimiento sostenido que ha sido reconocido públicamente. De hecho, durante este mes de octubre, GrandesZapatos ha recibido el Reconocimiento Cecot al Comercio Innovador, un galardón que, según Estruch, “ha sido una bombona de oxígeno” en un momento clave del proyecto.
La entrega, celebrada en el marco de la 30a Nit de Cecot, ha puesto en valor la capacidad de la empresa para transformar una necesidad personal en una propuesta empresarial con impacto social y proyección internacional. Con siete trabajadores y dos razones sociales -una española y una francesa, bajo el nombre de GrandesShoes-, la firma opera como una micromultinacional que combina eficiencia, proximidad y vocación global. Desde el trastero de Terrassa hasta los pedidos en Perpiñán, GrandesZapatos mantiene intacta su esencia: escuchar al cliente, cuidar el detalle y hacer que cada paso cuente.