Este mes de marzo ha sido intenso en el departamento financiero de Grifols. El 1 de mayo era una fecha marcada en el calendario. Era el día en que podían amortizar anticipadamente la deuda más cara que tienen: el bono vencimiento 2030 donde pagaban el 7,5%.
Pues ya que tenían que ir a hablar con el banco, aprovecharon para preguntar si la deuda que tenían con ellos con vencimiento 2027 la podían devolver en 2033 (siete años más tarde), dado que quizás les iría un poco mal devolver 3.000 millones de euros el año que viene. Aparte, prefieren empezar a hablar hoy y no de cara al año que viene porque saben que las prisas, en cuestión de dinero, no son buenas.
¿Respuesta del banco? Afirmativo. Eso sí, un poco más caro. En concreto, 0,5% más de diferencial.
Ello ha permitido a la empresa cerrar la carpeta de refinanciación de la deuda y no volverla a abrir hasta el 2028. Ha levantado dos nuevos préstamos a siete años: uno en dólares por importe de 2.000 millones, y uno en euros por un importe de 1.250 millones. El dinero servirá para devolver los casi 3.000 millones que le vencían en 2027, unos 2.200 en deuda bancaria sénior (TLB) y unos 850 en bonos sénior garantizados.
Este cambio no es gratuito, tiene un coste. La deuda bancaria costará un 0,5% más, unos 13 millones de euros anuales, mientras que los bonos lo harán unos 35 millones más, ya que estos pasan del 2,25% fijo a euríbor + 2,5%. El resultado, pues, son 49 millones más al año en la factura financiera.
Por otra parte, sin embargo, la empresa también aprovecha para repagar 500 millones de euros de un bono más caro, con vencimiento en 2030 y cupón del 7,5%. Aquí hay un ahorro. En este otro caso, el resultado son unos 7,5 millones de euros menos al año.
Así, la factura conjunta hace que el sobrecoste sea de unos 41 millones de euros al año.
El dinero servirá para devolver los casi 3.000 millones que le vencían en 2027, unos 2.200 en deuda bancaria sénior (TLB) y unos 850 en bonos sénior garantizados
Sin embargo, a este número se le debe sumar otro puntual. En la cancelación del bono vencimiento 2030, Grifols no paga a 100, sino a 104, es decir, con prima. Este detalle añade un sobrecoste de unos 20 millones de euros solo aplicable a este año.
Visto así, no parece un buen negocio para la farmacéutica. Pero esta sería una lectura incompleta; si levantamos la vista, podemos ver que la refinanciación también tiene dos virtudes importantes.
La primera es que los nuevos préstamos incorporan mecanismos de step down: si Grifols mejora su ratio de endeudamiento, el diferencial que paga se reducirá. Dicho de otra manera, el coste puede ir bajando si la compañía consigue reforzar el balance. Y, en este punto, la empresa ya ha avanzado que mejorará en los próximos años.
Con esta operación, Grifols aleja las grandes preocupaciones de vencimientos hasta el 2028
La segunda, y probablemente más importante, es el tiempo. Con esta operación, Grifols aleja las grandes preocupaciones de vencimientos hasta 2028. En finanzas corporativas, esto es a menudo tan valioso como una rebaja del tipo: no elimina la deuda, pero reduce la presión inmediata y da margen al equipo directivo para centrarse en el negocio.
Una vez hecha la refinanciación, bancos internacionales como BofA, JPMorgan, DNB, Santander, Citi, Commerzbank, Deutsche Bank, Goldman Sachs, HSBC, Helaba, ING o UBS, les ampliarán la línea de crédito revolving por un importe equivalente a 1.750 millones de euros.
Parece que la banca ha dado un voto de confianza a la empresa. Ahora es hora de que los accionistas hagan lo mismo.