• Empresa
  • Grifols sí... ¿o todavía no?

Grifols sí... ¿o todavía no?

A pesar de su potencial de subida, se ha de saber que durante unos cuantos años una parte importante del flujo anual de caja que genere Grifols se destinará a reducir deuda

Grifols es la mejor empresa catalana de 2025 según 'Time' y Statista y la 27a a nivel mundial | Albert Hernàndez / ACN
Grifols es la mejor empresa catalana de 2025 según 'Time' y Statista y la 27a a nivel mundial | Albert Hernàndez / ACN
Jaume Puig | VIA Empresa
Director general de GVC Gaesco
21 de Febrero de 2026 - 04:55

Ya queda lejos el día 9 de enero de 2024, hará ya algo más de dos años, en el momento en que Gotham City Research emitió un informe demoledor contra Grifols. En esencia, la acusaba de tener mucho más deuda de la que declaraba, así como de presentar un gobierno corporativo muy pobre. Quien quiera recuperar lo que pasó en aquel momento con detalle, puede recuperar el artículo de VIA Empresa “Grifols: un grifo para el buitre”.

 

No pretendo aquí hacer una descripción relacional de lo que ha pasado en Grifols desde aquel momento, ni de todos los esfuerzos y cambios hechos para contrarrestar aquella situación. La hemeroteca es bastante contundente al respecto. La perspectiva que me interesa más es la del inversor que hoy en día se pregunta qué debe hacer.

En cuanto a la cotización de sus acciones A, las que tienen derecho a voto y forman parte del Ibex-35, estas alcanzaron los máximos históricos hacia febrero de 2020. Justo antes de que apareciera el ataque de Gotham, había perdido ya aproximadamente la mitad de su valor respecto a los máximos históricos, y llegó a dejarse aún la mitad más de aquel valor después de la ofensiva. El accionista de Grífols llegó a perder, pues, alrededor de tres cuartas partes de su valor máximo en su peor momento. Todavía hoy, el valor de la acción está alrededor de un 20% inferior a lo que tenía justo antes de que se emitiera aquel informe.

 

Sin embargo, esta situación contrasta con la fuerte subida que ha vivido el mercado bursátil en el mismo período. El índice Ibex ha subido un 78%, sin dividendos, y un 94% con reinversión de dividendos. Por lo tanto, la pérdida de valor de la acción de Grifols es aún más dolorosa por puro contraste con la evolución del mercado.

La evolución de la acción de Grifols encuentra una parte de explicación en el comportamiento que se registró en el mismo sector, y otra que corresponde a las noticias que salieron acerca de la empresa

Grifols continúa siendo una empresa pionera en la industria del plasma, con unos 400 centros de donación distribuidos por todo el mundo, y el líder reconocido en medicina transfusional. Con sede en Barcelona, dispone de una plantilla de 23.800 personas en más de 30 países. Tiene competidores diversos en empresas como la japonesa Takeda o la australiana CSL, entre otras. No es que estas empresas hayan gozado tampoco de una evolución bursátil brillante en este período. Por lo tanto, la evolución de la acción de Grifols encuentra una parte de explicación en el comportamiento que se registró en el mismo sector, y otra que corresponde a las noticias que salieron acerca de la empresa.

En el momento de escribir este artículo, el endeudamiento de Grifols continúa siendo importante, y su rating de deuda es bajo, a pesar de la mejora que está experimentando últimamente. La deuda financiera neta se sitúa alrededor de unos 11.200 millones de euros, que contrasta con los casi 7.000 millones de valor bursátil y con los menos de 2.000 millones de euros de ebitda que se espera que la empresa genere en el año 2026. Ambas ratios, deuda financiera neta en relación con la capitalización bursátil (x1,6) y la de deuda financiera neta en relación con el ebitda esperado 2026 (x5,7), todavía son demasiado elevadas hoy.

En el año 2022, el último cierre normal antes del informe, las ventas de Grifols fueron de 6.064 millones de euros. Se estima que en el año 2026 se eleven alrededor de los 7.900 millones de euros. Además, en aquel ejercicio el ebitda fue de 1.095 millones de euros, que contrastan con los casi 2.000 millones esperados para este año. El año 2022 tuvo un beneficio neto de unos 188 millones de euros, frente a los 600 millones que se prevén para estos años. La empresa está generando un flujo de caja libre de alrededor de los 500 millones de euros anuales. No es, pues, con los resultados de la compañía que se explica la evolución de su cotización. La empresa se está pagando a un PER (valor bursátil en relación con los beneficios netos) del año 2026 de 12,2 y del año 2027 de solo 9,6. No se puede considerar que esté cara.

¿Por qué no compran más los inversores? ¿Cómo puede un líder mundial cotizar a unos múltiplos tan bajos?

Quien quiera ver qué puede pasar con la acción de Grifols, haría bien en analizar con detenimiento los precedentes de Teva, Carnival o AB InBev, también condicionados por su endeudamiento

Quien quiera entender lo que está pasando con Grifols tiene que revisar casos similares que han pasado en los mercados bursátiles. Estoy hablando de empresas líderes mundiales todas ellas que, en un momento determinado y por motivos diferentes, tuvieron una deuda demasiado elevada. Sin hacer demasiado esfuerzo se me vienen a la cabeza tres: la empresa israelí líder mundial de los medicamentos genéricos, Teva; la empresa norteamericana líder mundial de cruceros, Carnival; o la empresa belga AB Inbev, líder mundial de cervezas. El hecho de que fueran líderes mundiales no les privó del hecho de que su demasiado elevada deuda provocara que cotizaran durante muchos años a unos multiplicadores muy bajos. Quien quiera ver qué puede pasar con la acción de Grifols, haría bien en analizar con detenimiento estos precedentes.

Grifols es, por lo tanto, una empresa con un fuerte potencial de subida, aunque se ha de ser conocedor de que durante unos cuantos años una parte importante del flujo anual de caja que genera irá destinado a la reducción de la deuda. Existen muchos inversores que, a pesar de saber que la cotización de la acción tiene un fuerte potencial de subida, prefieren entrar en ella cuando la ratio de endeudamiento haya mejorado ya mucho, y cuando el inversor constate que una parte importante de la caja que la empresa genere en el futuro irá destinada bien al inversor, bien al crecimiento y no tanto a la mera reducción de la deuda.

El dilema para el inversor no es, pues, el de si Grifols sí o Grifols no, sino más bien el de Grifols sí... o todavía no.