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Jolt: la revolución verde de los electrodos ideada en Tarragona y producida en L'Hospitalet

La tecnología Sparkfuze de la compañía nacida del ICIQ optimiza la escalabilidad, precio y eficiencia de electrodos para producir hidrógeno verde o cloro

El equipo fundador de Jolt Solutions, en el ICIQ | Cedida
El equipo fundador de Jolt Solutions, en el ICIQ | Cedida
Marc Vilajosana, periodista de VIA Empresa | Mireia Comas
Periodista
12 de Marzo de 2026 - 04:55

La emergencia climática en la que se encuentra inmerso el planeta exige una reducción urgente de las energías no renovables, pero no todos los sectores han sido capaces de asumir la responsabilidad a la velocidad exigida. Uno de los ámbitos más señalados es el del transporte: según cifras de la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA), fue el responsable del 28,9% de las emisiones de CO₂ en la Unión Europea en 2022, y estas se incrementaron un 25,9% en el período que va de 1990 a 2022. Es en la búsqueda de combustibles sostenibles y alternativos a los de origen fósil que el hidrógeno verde se ha posicionado como una de las alternativas con más potencial. Sin embargo, el alto coste de producción asociado a esta nueva metodología es uno de los grandes frenos para su evolución y consolidación. Y es uno de los obstáculos que busca resolver Jolt Solutions con una nueva tecnología que quiere suponer un punto y aparte en la producción de electrodos.

 

El origen del proyecto se encuentra en las investigaciones del doctor Alberto Bucci en el Institut Català d'Investigació Química (ICIQ), en Tarragona. Allí, Bucci ideó una metodología para mejorar considerablemente el rendimiento de los electrodos, que se usan en la electrólisis, el proceso con el que se aplica electricidad en el agua para separar los átomos de hidrógeno de los de oxígeno. Esta metodología, la más usada para obtener hidrógeno verde, permite reducir notablemente las emisiones contaminantes del llamado hidrógeno gris, el que se obtiene a través de combustibles fósiles. “Jolt nace como proyecto dentro del programa The Collider de la Mobile World Capital, donde Alberto (Bucci) y el profesor del ICIQ Julio Lloret (jefe científico de Jolt) se incorporan en junio de 2021”, relata a VIA Empresa el actual COO de la compañía, Arturo Vilavella, quien se sumó durante la estancia en The Collider junto con el CEO, Leon Rizzi.

La empresa, constituida en 2022 e iniciada por este equipo de cuatro personas, ha ido creciendo y consolidándose con el tiempo, y hoy supera la treintena de trabajadores. Su sede se encuentra en L'Hospitalet de Llobregat, donde disponen de una nave industrial de 3.000 metros cuadrados equipada con laboratorios y una línea piloto a modo de “primera aproximación del escalado industrial”.

 

La tecnología que ha permitido este crecimiento y que posiciona a Jolt dentro del sector se llama Sparkfuze y es una nueva perspectiva a los “pintados industriales” que ya se usan en la industria. “Nuestra tecnología se basa en una solución acuosa de ingredientes que, aplicados sobre una superficie metálica y con un posterior proceso de calentamiento, añade la capa catalizadora sobre el sustrato”, explica detalladamente Vilavella. El elemento diferenciador se encuentra en los pequeños detalles: contrastando con los métodos tradicionales de pintado industrial, que son “muy planos”, la propuesta de Jolt trabaja con una estructuración tridimensional, lo que permite multiplicar la actividad catalítica del producto. “Tienes que imaginar una superficie muy porosa, en la que prácticamente ‘soldamos’ nuestra solución”, compara el COO de la compañía.

La tecnología Sparkfuze de Jolt iguala la actividad catalítica de los métodos tradicionales de fabricación de electrodos usando la mitad de ingredientes

Los resultados justifican la apuesta: Sparkfuze alcanza la misma actividad catalítica de otros procesos usando la mitad de ingredientes, al mismo tiempo que consigue que la capa de “pintura” sea más duradera en el tiempo. “Esto, cuando hablamos de elementos metálicos que no son abundantes, como el rutenio o el berilio, es una gran ventaja competitiva”, remarca Vilavella. Los tiempos de aplicación y la temperatura de aplicación también son más reducidos: donde las técnicas actuales requieren más de 45 minutos y múltiples capas de pintado a más de 400 °C, Jolt recorta el tiempo hasta los tres minutos, la temperatura, a los 180 °C, y solo necesita aplicar una única capa.

Más allá del hidrógeno verde

El proyecto de Jolt nació con la voluntad de hacer evolucionar el negocio del hidrógeno verde, y esta continúa siendo una de las principales líneas de negocio de la compañía. En la actualidad, la tecnología de Jolt se encuentra en un nivel “relevante”, equivalente al de una planta piloto: “Tenemos un proceso industrial que, si lo asimilamos en capacidad de producción diaria, estaría en el orden de 400 megas por hora de hidrógeno. El fabricante más grande del mundo de este tipo de electrodos tiene una capacidad anual que no va más allá de un gigavatio por hora”. De hecho, la compañía ha ganado recientemente un concurso público para la instalación de un sistema de electrolizadores en Chile, un proyecto que prevén firmar hacia el mes de mayo y que supondrá cinco años de trabajo y una subvención de diez millones de dólares.

A pesar de todo, Vilavella explica a VIA Empresa que el sector no ha crecido a la velocidad que esperaban cuando empezaron con el proyecto: “Si tuviéramos que sustituir los 100 millones de toneladas de hidrógeno gris que se usan actualmente, tendríamos que desplegar 1.000 gigavatios de electrones. El país en el que más se están instalando es China, y el año pasado se quedaron en los 10 gigavatios instalados”. “A este ritmo es imposible”, constata el COO de Jolt, que asocia la lenta adopción del hidrógeno verde al alto precio de la energía renovable: “Para sustituir el hidrógeno gris tienes que tener una energía por debajo de los 20 euros el megavatio/hora. Todo lo que esté por encima hará inviable del todo cualquier apuesta de hidrógeno verde, y hay muy pocas localizaciones del mundo donde lo puedas conseguir”.

Mientras continúa desarrollando electrodos para el sector del hidrógeno verde, Jolt opta por diversificarse en mercados más maduros, como el del cloro

Ante esta situación, el equipo de Jolt hará cerca de un año que decidió pivotar “desde mercados inexistentes, como es el del hidrógeno verde hoy”, hacia otros que sí están generando ingresos actualmente. La gran apuesta ha sido el mercado del cloro, un componente químico empleado en multitud de aplicaciones, desde la cloración de piscinas, la potabilización de agua en lugares de difícil acceso o el tratamiento de aguas residuales, hasta la fabricación de productos de limpieza o como material en el sector farmacéutico. “Es un componente importantísimo dentro del mundo de la química”, asevera Vilavella. De la misma manera que en el caso del hidrógeno verde, la aplicación de la tecnología de Jolt en este sector aporta tres grandes ventajas a su producción: “escalabilidad, precio y eficiencia”.

Con esta nueva perspectiva más amplia, Jolt afronta un 2026 que “ha de ser el de nuestra consolidación”, según asegura Vilavella. “Tenemos que conseguir un marco de contrato de aprovisionamiento que nos lleve a vender a la escala de los millones de euros”, concreta, un volumen que no les permitirá alcanzar la rentabilidad inmediata, pero sí “ser capaces de demostrar que tenemos una atracción comercial y que la tecnología tiene todas las ventajas que defendemos”. Con la confianza de que están “en el buen camino”, la compañía trabaja con la perspectiva de estar trabajando ya con fábricas finales en 2028.