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Josep Maria Campistol: "Los hospitales son las estructuras empresariales más complejas que hay"

El director general del Hospital Clínic reflexiona sobre todo aquello que debe definir a un buen profesional: “Ser buena persona, y recercaire”

Josep Maria Campistol, protagonista del segundo encuentro del ciclo 'Converses amb lideratge' | Marc Llibre Roig
Josep Maria Campistol, protagonista del segundo encuentro del ciclo 'Converses amb lideratge' | Marc Llibre Roig
Natàlia Bosch | VIA Empresa
Periodista
17 de Julio de 2026 - 04:55

Hay una determinación inherente en la trayectoria de Josep Maria Campistol (Girona, 1960) que hace que intente terminar su presentación con la celeridad que a menudo impera en el sector de la salud. Una prisa, sin embargo, que en el día a día sabe frenar a golpe de "paciencia". De hecho, después de que su mujer le "prohibiera" coger la moto por prudencia, cambió la velocidad por la caña de pescar y las caminatas en la Garrotxa y la Cerdanya. Ahora, sale a buscar "cuatro pececitos a las siete de la mañana, que ya no hay". El director general del Hospital Clínic de Barcelona ha protagonizado la segunda sesión de Conversaciones con liderazgo, el ciclo de encuentros organizados por VIA Empresa con el apoyo del Banc Sabadell. Y si ha decidido aceptar entre risas el símil futbolístico de one team player que le ha lanzado el conductor del acto, Oriol Montanyà, no ha sido por una cuestión de egos -el “más complicado de gestionar”, según el directivo-, sino por entender que el bagaje acumulado valida la autorictas de cada una de sus intervenciones.

 

Vinculado al Clínic desde su entrada como residente, Campistol es médico nefrólogo y catedrático de la Universitat de Barcelona (UB). Su vida laboral se ha movido siempre entre las calles de Rosselló y Casanova, en el distrito del Eixample. Ha sido el cerebro detrás del Servicio de Nefrología y Trasplante Renal del hospital y el fundador del laboratorio LENIT en el año 2000. Con una beca Fulbright en Boston, más de 30 proyectos liderados, 800 artículos publicados y una patente de biomarcadores, Campistol combina la investigación científica con la máxima responsabilidad ejecutiva: asumió la dirección médica del Clínic en el año 2014 y, desde enero de 2016, pilota la general. En línea con los paralelismos deportivos, el nefrólogo ha hecho un guiño al Barça para definir la identidad de la institución: “El Clínic es más que un club. Es un hospital que quiere hacer las cosas bien hechas, es un hospital líder, pero a la vez es un centro universitario y de investigación".

 

Esta esencia enlaza con una historia larga y compartida que se remonta a los orígenes del antiguo Hospital de la Santa Creu en la calle Hospital, en el año 1401. Más adelante, la actividad se trasladó a la confluencia de Villarroel y Casanova, en la que en el año 1906 se inauguró de manera oficial el Clínic, junto con la Facultad de Medicina de la UB. Este vínculo académico es indisoluble y genético, hasta el punto de que el terreno y el edificio actuales son propiedad de la misma UB. Hoy en día, la institución funciona como un consorcio público constituido por la Generalitat de Catalunya -"que tiene mayoría"- y la UB, y trabaja con la vocación firme de ser "un polo de referencia en Europa".

Conocimiento, bondad y compromiso

Josep Maria Campistol (izquierda), durante la conversación con Oriol Montanyà (derecha) | Marc Llibre Roig
Josep Maria Campistol (izquierda), durante la conversación con Oriol Montanyà (derecha) | Marc Llibre Roig

Ante la pregunta de los ingredientes indispensables de un buen líder o profesional en un entorno tan exigente como el de la salud, Campistol no ha dudado en señalar una combinación de cualidades que se deben dar de manera simultánea. En primer lugar, ha destacado el conocimiento como un punto de partida innegociable: "Para ser un buen médico, tienes que ser un buen investigador". Como muestra de hasta dónde llega la exigencia de la casa, Campistol ha recordado que el Clínic cuenta desde hace 30 años con una carrera profesional que se evalúa cada cinco años, y que "seguro es la más exigente del estado español". Un camino en el que, para escalar a jefe de servicio, hay que haber alcanzado hitos que van desde la tesis doctoral hasta la obtención de becas públicas como primer autor.

"La gestión de los egos en el mundo sanitario es lo más complicado"

Esta excelencia académica, sin embargo, no sirve de nada sin el altruismo. El compromiso con el enfermo y la institución pública debe colocarse por delante de cualquier tentación personal. "El sueldo no puede ser el primer elemento, si no sería muy difícil trabajar aquí", ha aclarado Campistol, y ha añadido que, cuando se introduce el elemento egoísta o económico de forma prioritaria en la toma de decisiones clínicas, "todo se complica". Pero el factor realmente diferencial para el doctor es la bondad. Ser buena persona, en el contexto hospitalario, se traduce en valores como "la transparencia, la gratitud, la generosidad y la capacidad de priorizar el bien común por encima de los intereses individuales", especialmente en un sector en el que las decisiones tienen un impacto directo en la vida de las personas. "Hay gente que mira más su ombligo que el bien comunitario. En el mundo sanitario, la línea de decisión es muy fina", ha apuntado.

"Los hospitales son las estructuras empresariales más complejas que existen", ha advertido. A menudo, un paciente puede ser abordado desde diferentes vertientes -"el tratamiento A, el B o el C"-, y la elección no siempre es sencilla. El peligro, "es que el criterio médico se contamine. A veces se elige una opción por inercia profesional o por hiperespecialización, sin valorar las alternativas". Esta mirada choca a menudo con una de las grandes realidades del sector: la gestión de los talentos. Montanyà ha recuperado una célebre metáfora del mundo universitario que compara la dirección de los profesores con la dificultad de "pastorear gatos". Campistol ha reconocido que "la gestión de los egos" es el reto más complejo de su posición. "Médicos, investigadores y cirujanos viven sometidos a una presión extrema en la que cuando reciben un gran reconocimiento externo, esto alimenta las conductas individualistas". 

Ser el investigador principal de un proyecto de éxito otorga un prestigio que otro no tendrá, y en un escenario en que "el pastel de los fondos es finito", la competencia se vuelve feroz. Esta rivalidad no es solo interna, sino que se traslada a la relación con otros grandes centros de referencia como el Hospital Vall d'Hebron, con quienes el Clínic mantiene una "competencia sana" por la financiación y por los proyectos de investigación. El sector público no compite con las reglas del privado, pero está sujeto a unas líneas rojas que no se pueden cruzar. Ante la tentación de precipitarse, el nefrólogo utiliza la sabiduría popular para recordar que, a pesar de no ser de campo, sabe perfectamente que la fruta madura cae por su propio peso cuando le llega el momento, y que gestionar una institución como el Clínic requiere horas, dedicación y, sobre todo, mucha calma.

"La confianza es muy difícil de conseguir y muy fácil de perder"

A la hora de articular los equipos, el director general del Clínic apuesta por fortalecer la empatía, la comunicación interna a través de la escucha activa y, por encima de todo, la confianza mutua. Para el nefrólogo, la confianza funciona igual que la amistad: “Es muy difícil de conseguir y muy fácil de perder”. Todo ello también se aplica al relevo generacional, un ámbito en el que Campistol se ha mostrado como un firme defensor de los profesionales jóvenes y de los “resultados brillantes en el MIR”. Lejos de suscribir los tópicos sobre la falta de compromiso de las nuevas hornadas, ha destacado su altísima preparación y una escala de valores “muy saludable” que prioriza la conciliación familiar y el bienestar personal, un factor que obliga a las organizaciones a diseñar proyectos que sean "atractivos y estimulantes" para retener el talento.

El nuevo Clínic, cimiento a cimiento

Campistol: "Hem maltractat el Clínic, però gràcies a això en tindrem un de nou, espero que ben aviat" | Marc Llibre Roig
Campistol: "Hemos maltratado el Clínic, pero gracias a eso tendremos uno nuevo, espero que muy pronto" | Marc Llibre Roig

La hoja de ruta del futuro proyecto arquitectónico del hospital también ha sido una cuestión clave durante la conversación, dado que hace más de medio siglo que se discute la necesidad de un nuevo espacio. El Nuevo Campus de Salud Clínic se ubicará en la parte alta de la Diagonal, en los terrenos del actual Servicio de Deportes de la UB. "Esta mañana leía un documento del año 1971 que decía que, a causa del maltrato del edificio, el Clínic necesitaba un nuevo espacio; han pasado 55 años y todavía no lo tenemos", ha lamentado el directivo. El actual centro de 100.000 metros cuadrados, con 120 años de historia, ha quedado "macrocomprimido": "Lo hemos maltratado, pero gracias a eso tendremos uno nuevo, espero que muy pronto", ha pedido. 

La viabilidad del nuevo Clínic se apoya en la fortaleza interna de un hospital que destaca por su carácter multidisciplinar. "No somos monográficos; un buen hospital necesita buenos profesionales y un círculo virtuoso en el que, cada vez más, los cardiólogos tienen que trabajar de la mano con los cirujanos". El reto ahora es "dejar el tren en las vías y con suficientes maquinistas para salir adelante": "Estoy seguro de que tendrá la fuerza y el talento necesarios. Nosotros habremos puesto los cimientos y definido el rumbo, pero en la casa hay mucho talento capaz de coger el testigo para hacer que el tren no descarrile e, incluso, hacerlo mejor", ha asegurado Campistol.

"No somos monográficos; un buen hospital necesita buenos profesionales y un círculo virtuoso en el que, cada vez más, los cardiólogos tienen que trabajar de la mano con los cirujanos"

En un horizonte de quince o veinte años, el nefrólogo ha pronosticado que el sector vivirá una transformación radical en la que la tecnología de diagnóstico por la imagen y la inteligencia artificial cogerán impulso, "siempre bajo el control y la supervisión de los profesionales". No obstante, este salto hacia el futuro no implicará que el Clínic pierda su esencia de barrio: "El hospital mantendrá la proximidad en el Eixample para ofrecer apoyo sociosanitario, especialmente a la Facultad y a las instalaciones de las calles de Villarroel, Casanova, Provença y Rosselló. No nos marcharemos del Eixample, os seguiremos cuidando", ha aclarado Campistol con una sonrisa. La idea es mantener estructuras para que los pacientes puedan hacerse ecografías, analíticas o rehabilitaciones al lado de casa, y se deriven las intervenciones complejas al nuevo complejo deportivo. 

¿Absentismo en el Clínic? ¿Consejo de gobierno?

Josep Maria Campistol, director general de l'Hospital Clínic | Marc Llibre Roig
Josep Maria Campistol, director general de l'Hospital Clínic | Marc Llibre Roig

El turno de preguntas del público ha dejado entrever el absentismo como una de las grandes preocupaciones actuales. Campistol ha ofrecido una radiografía dual y transparente de la institución, en la que conviven dos realidades (y convenios) dispares. Por un lado, el personal médico en el sentido más estricto de la palabra presenta una tasa de absentismo prácticamente residual, de un 1%, una cifra que "también incluye los permisos por embarazo". Por otro lado, el convenio general registra una tasa del 10%, una cifra que el director general reconoce como alta y perjudicial para la organización.

En paralelo, la gobernanza del hospital ha dado un salto de gigante en la última década. Campistol ha recordado que, históricamente, el Clínic dependía de Madrid y no disponía de consejo de gobierno propio, una anomalía que se solucionó con la constitución del consorcio en el año 2015 y la asunción de su dirección general en 2016. El director general ha puesto en valor el actual consejo de gobierno de la institución, un órgano que reúne a dieciséis personas y que combina la representación institucional de la Generalitat y la UB con la voz de los propios trabajadores a través de representantes escogidos de manera democrática.

El personal médico del Clínic presenta una tasa de absentismo del 1%, mientras que el convenio general registra una tasa del 10%"

Cuando ha hecho memoria de los "cinco o seis" consejeros de Salud que ha visto pasar durante su mandato, ha alabado la idoneidad de perfiles como el de la actual consejera de Salud, Olga Pané, por el hecho de ser médica y conocer de cerca la realidad asistencial. A pesar de reconocer que gestores provenientes de otras áreas de gestión han hecho buenas aportaciones en el pasado, Campistol ha defendido que "ser conocedor del mundo sanitario es muy importante; se deben tener habilidades políticas, evidentemente, pero saber del sector te ayuda a la hora de dialogar", ha señalado.

Si Campistol mira hacia atrás para encontrar sus referentes, evoca inmediatamente su etapa formativa en el hospital bajo la mentoría de lo que ha bautizado como las "tres R": los doctores Rodés, Revert y Rozman. "Me ayudaron en aspectos diferentes, los admiré y fueron mis mentores en aquella época". Hoy, es él quien intenta devolver el testigo a través de las tutorías y mentorías de los residentes, jefes de servicio y nuevos directivos. El día que deje el timón de este gigante sanitario del Eixample, no querrá que se lo coma el ego, sino que querrá ser recordado "como una buena persona, un buen nefrólogo y alguien absolutamente comprometido con la institución".

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