El absentismo es una lacra en aumento en el tejido laboral y empresarial catalán, que duplica la media europea del fenómeno. Las patronales hace días que insisten en la gravedad del hecho a partir de estudios específicos. Unos estudios, sin embargo, que a menudo solo ponen deberes a la Administración para que controle y tramite de forma más eficiente las bajas por enfermedad. Sin embargo, la patronal de las pequeñas y medianas empresas empieza a ir más allá y propone una serie de iniciativas y de servicios para ayudar a las propias empresas para que sean proactivas en la reducción del absentismo.
Dimensión empresarial y protección sindical
El último estudio de Pimec, elaborado por su Observatori de la pime a Catalunya con todas las garantías metodológicas, presenta unos datos contundentes, que en algunos aspectos parecen sorprendentes.
Así, entre 2013-2025 ha habido un incremento continuado en el número de horas mensuales de incapacidad laboral transitoria (IT) por trabajador, que ha pasado de 3,8 horas mensuales en 2013 a 8,0 horas en 2025. Como media, en 2025, se iniciaron un total de 54 procesos por IT por cada mil trabajadores, un 5,4 %. Desde 2013, esta incidencia se ha más que duplicado, porque era del 2,4 %.
No parece extraño que sea la industria el sector con más horas medias de incapacidad temporal, ya que habitualmente se trata de trabajos con un componente elevado de trabajo manual y esfuerzo físico. Por eso resulta aparentemente sorprendente que sea la construcción el sector que presenta los niveles más bajos. La sorpresa se reduce si tenemos en cuenta la correlación positiva entre tamaño de la empresa y horas de IT registradas. Esto quiere decir que, además del esfuerzo físico, las incapacidades crecen cuando existe una superior protección de los derechos laborales y más presencia sindical, que todos sabemos que es mayor en la industria que en los servicios y también en la construcción, donde la mayor parte de contratos son por obra.
Por sectores productivos, y en este orden, los que superan la media de horas no trabajadas respecto a las horas totales pactadas son: sanidad y servicios sociales, transporte y almacenamiento, actividades administrativas y servicios auxiliares, industrias extractivas, energía, agua y residuos, administración pública, comercio al por menor y alimentación, textil, papel y artes gráficas.
La limitada incidencia del ciclo económico
Otra paradoja es la relación entre el ciclo económico y las bajas por IT. Deberíamos pensar que en un período expansivo aumentan las bajas porque los trabajadores creen que, si al final pierden el trabajo, encontrarán otro más fácilmente. Pero es al contrario. El aumento de las horas de IT se produjo a raíz de la crisis de 2008, mientras que con la recuperación de 2012 y 2013 se registraron las cifras más bajas de IT por trabajador.
Con la covid-19, el absentismo se incrementó sustancialmente, pero con la recuperación posterior, el aumento ha sido más pausado. Por lo tanto, a pesar de circunstancias puntuales, observamos cómo el aumento del absentismo por IT tiene un componente estructural, que la coyuntura modula, pero no modifica.
El aumento de las horas de IT se produjo a raíz de la crisis de 2008, mientras que con la recuperación de 2012 y 2013 se registraron las cifras más bajas de IT por trabajador
La correlación es consistente con la tasa de paro: a medida que la tasa de paro ha disminuido, las horas de IT por trabajador han aumentado. Este fenómeno contradice lo que comentábamos respecto a la coyuntura y nos situaría otra vez en la tendencia estructural.
Los dolores de espalda de los mayores y el estrés de los jóvenes

Debemos preguntarnos, pues, a qué obedece esta tendencia estructural. Y, en primer lugar, debemos atender a la edad de los trabajadores. El envejecimiento de la población ocupada es una variable sustancial en el aumento de la IT, especialmente la duración de las bajas: el grupo de 55 años y más está, de media, 58 días de baja, frente a los 30 días que se registran en el global. Esto se debe principalmente a enfermedades musculoesqueléticas que aumentan con la edad y afectan sobre todo a las ocupaciones manuales, propias de la industria y de los servicios que esta externaliza -mantenimiento, limpieza, seguridad...
Entre los diagnósticos de salud que generan más días totales de IT destacan, especialmente, el sistema osteomuscular y las enfermedades mentales. Estas últimas generan el 8,7 % de las bajas y el 23,6 % de los días perdidos. Ya hemos comentado el esfuerzo físico propio de muchos puestos industriales y de otros como las camareras de piso de los hoteles. La salud mental merece toda una reflexión adicional, porque sabemos que se ha deteriorado entre los jóvenes, fenómeno que se agudizó a raíz de la pandemia. En todo caso, el aumento generalizado del estrés -que a menudo viene condicionado por motivos laborales-, la disminución de la tolerancia a la presión laboral y el escepticismo ante el futuro vital entre muchos jóvenes aparecerían como principales hipótesis de este auge de las bajas por enfermedad mental.
Más de un 75% de los casos de IT no superan los 15 días de baja y hay empresarios que sostienen que los lunes son el día
La incidencia mensual media del grupo de 16 a 24 años se ha triplicado, mientras que el aumento del conjunto de trabajadores “solo” se ha duplicado. Más de un 75% de los casos de IT no superan los 15 días de baja y hay empresarios que sostienen que los lunes son el día, con diferencia, con más bajas de la semana.
La delicada estimación de los costos por absentismo
El Observatori de la pime a Catalunya hace una estimación de los costes que representa este absentismo, que generaría un coste adicional del 6,4% en el gasto total de la empresa por cada trabajador. El coste directo para las empresas de Catalunya asciende a 2.528 millones de euros y el de la Seguridad Social es un poco menor, 2.054 millones de euros. Si las empresas asumieran el valor derivado de la pérdida de producción y la prestación de servicios (costes de oportunidad), en 2024 ascenderían a 33.340 millones de euros, que equivaldría a un 5,5% del PIB catalán; si las empresas decidieran sustituir a los trabajadores de baja por IT (costes de sustitución), los costes totales en 2024 se estiman en 17.324,44 millones, un 10,5% del PIB.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que cuando no se trata de producción física, los costes de oportunidad son mucho menores y suelen asumirlos el resto de trabajadores, como cuando en un restaurante se atienden los mismos clientes aunque haya alguien de baja. En el extremo opuesto, algunas industrias tienen que sobredimensionar su plantilla porque saben que tienen una media de bajas diaria muy elevada -quizás hasta el 10 %- para que no se resienta la producción.
Comparaciones y propuestas del estudio de Pimec

En comparación con España, Catalunya presenta un número similar de horas de IT, pero unos costes superiores porque tiene un salario medio en la banda alta, en buena parte gracias a su relativa especialización industrial. Además, es la segunda comunidad autónoma -después de Navarra- con una tasa más elevada de incidencia de IT, a pesar de ser de las comunidades con menos población con alguna enfermedad crónica y también con una menor proporción de población de más de 65 años.
En relación con Europa, Catalunya presenta uno de los porcentajes más altos de personas ocupadas que no han trabajado por IT, a pesar de ser una de las regiones con el paro más elevado, que ya hemos visto que no parece una variable muy determinante. En Europa, en 2023 Catalunya se situaría solo después de Noruega en número de personas ocupadas que no han trabajado por causa de incapacidad transitoria. El conjunto español ocuparía el cuarto lugar y ambas doblarían con creces la media europea, que es de 2,0 personas por cada 100 trabajadores.
En relación con Europa, Catalunya presenta uno de los porcentajes más altos de personas ocupadas que no han trabajado por IT
Las propuestas para afrontar la alta incidencia de la incapacidad temporal y mejorar la gestión de las bajas laborales, el estudio de Pimec plantea mejorar el uso de la infraestructura de las Mutuas Colaboradoras con el Sistema de la Seguridad Social, mejorar la gobernanza de estas manteniendo las Comisiones de Control y Seguimiento y la preservación de su carácter público-privado. El estudio también propone mejorar la gestión y el control de la incapacidad temporal. En este sentido, cabe recordar la iniciativa, finalmente retirada, del gobierno Illa para estimular a los Centros de Asistencia Primaria a agilizar altas y bajas.
El estudio solo plantea que las empresas se preocupen por estimular la salud y los hábitos saludables de los trabajadores y para que contabilicen los costos reales de este absentismo.
Algunas reflexiones finales
A pesar de la pobreza de las propuestas del estudio mencionado y el mensaje implícito -irresponsabilidad, fraude- hecho público que genera, ya hemos apuntado que Pimec ofrece a sus empresas apoyo en diferentes líneas para reducir desde la misma organización el impacto del absentismo a través de cuatro líneas de asesoramiento y apoyo.
La primera y más importante tiene que ver con la gestión y fidelización de los trabajadores y plantea temas de organización interna, clima laboral, planes de carrera, de incentivos y de retribución flexible, gestión emocional y del estrés. No se menciona, por cierto, el tema del teletrabajo, un tema cada vez más relevante para determinados colectivos, especialmente de gente joven y cualificada.
Las otras líneas de actuación de Pimec son el Asesoramiento jurídico y laboral -que incluye protocolos de desconexión digital y de acoso-, la Igualdad -que incluye la conciliación, tan determinante para los jóvenes y para las mujeres- y la Seguridad y salud laboral.
Vemos, pues, que a pesar del mensaje a menudo apocalíptico que comunican las patronales sobre el absentismo, aunque sea con la boca pequeña y con unos resultados que no se han hecho públicos, empiezan -al menos desde Pimec- a plantear qué es lo que pueden hacer las propias empresas para disminuir el absentismo. Hay quien instala un gimnasio -siguiendo la escuela del Silicon Valley- o quien hace taichí de forma obligatoria -en las fábricas chinas.
El otro día un alto cargo del Gobierno se quejaba de que nuestros jóvenes crecen entre algodones desde I3. Guste más o menos, la realidad del mercado laboral ha cambiado, sobre todo desde la pandemia. Los valores y las expectativas de los trabajadores, sobre todo de los más jóvenes, se han modificado profundamente y han colocado el trabajo en un lugar mucho más secundario en sus vidas que las generaciones anteriores.
Los valores y las expectativas de los trabajadores se han modificado profundamente y han colocado el trabajo en un lugar mucho más secundario en sus vidas que las generaciones anteriores
Las empresas tendrán que ser mucho más proactivas que hasta ahora a la hora de captar y retener talento y de reforzar su vinculación con el trabajador. El aumento del absentismo tiene un componente multifactorial, como ya hemos visto, pero es responsabilidad de cada empresa adaptarse al cambio de prioridades y de valores de su mano de obra.
La sustitución de las tareas más repetitivas o más duras físicamente es imprescindible. Y no hace falta que hablemos de robots, que también y cada vez más. Las camas elevables de los hoteles -ya generalizadas en los hospitales-, para evitar las enfermedades musculares de las camareras de habitación, no representan tanto una inversión abundante como una voluntad de dejar de hacer las cosas por inercia a costa de la salud, y del absentismo por IT, de los trabajadores.