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La lucha por Agbar: el desenlace

La empresa de aguas será francesa y punto. La guerra ha terminado

La sede de Aigües de Barcelona | Agbar
La sede de Aigües de Barcelona | Agbar
Roger Vinton
Escritor
Barcelona
03 de Abril de 2026 - 04:55

Hace casi seis años publicamos un artículo doble (primera parte, el 4 de noviembre de 2021 y segunda parte, siete días después) donde detallábamos la guerra que se había desatado para conseguir el control de la Sociedad General de Aguas de Barcelona (SGAB), conocida comercialmente como Agbar. Todo había comenzado en 2022, cuando Veolia, empresa francesa heredera de la legendaria Compagnie Générale des Eaux (fundada en 1853) absorbió a su rival secular, la también francesa Suez, que a su vez era la evolución a lo largo de las décadas de la Compagnie de Suez -constructora del Canal de Suez- y de la Lyonnaise des Eaux. El proceso de toma de control por parte de Veolia fue mediante una OPA hostil que tardó dos años en triunfar. El efecto que tuvo este movimiento en nuestro país consistió en que Criteria, el holding inversor de “la Caixa”, tuvo que desprenderse de su paquete de Suez, una participación acumulada lentamente en paralelo a la venta de las acciones de Agbar precisamente a Suez. En otras palabras, “la Caixa” fue cambiando acciones de la filial catalana, Agbar, por acciones de la matriz francesa, Suez, hasta disponer de un 7% de esta última. Como decíamos, la OPA de Veolia desembocó en que “la Caixa” se quedara sin acciones de Suez, pero con un importante contingente de liquidez, de unos 730 millones de euros.

 

Con tanto dinero en las manos, y con la posibilidad de que Veolia quisiera desprenderse de Agbar, enseguida salieron voces que aseguraban que Fainé emplearía el importe que Veolia le había puesto en las manos para recomprar la compañía catalana de gestión del agua. Pero el directivo de la comarca del Bages no sería el único interesado, porque ya antes de la OPA de Veolia, el lobista David Madí Cendrós hacía movimientos en la sombra para intentar conseguir entrar en el capital de Agbar partiendo de la hipótesis de que Suez quería poner la compañía en el mercado. Todos estos movimientos soterrados, ejecutados desde Aigües de Catalunya (una filial de Aguas de Valencia), la empresa que Madí presidía, salieron a la luz a raíz de la Operación Volhov, una de aquellas redadas periódicas que lleva a cabo la Guardia Civil contra independentistas catalanes (en esta operación también aparecieron otros personajes conocidos, como Víctor Terradellas, Xavier Vinyals u Oriol Solé).

La realidad es que los planes de Madí quedaron truncados por la pandemia y por la OPA de Veolia, pero Agbar continuó siendo una empresa interesante, a la vez que algunos analistas especulaban con que Veolia -como decíamos antes- quisiera sacarla de la cartera de participadas. En los cinco años que han pasado desde la formulación de esta hipótesis, la multinacional francesa no ha dado ningún motivo para pensar que Agbar se pondría a la venta, pero no solo eso, sino que todo lo que ha sucedido desde entonces apunta en una dirección radicalmente opuesta. En enero de 2024, el ingeniero Ángel Simón Grimaldos, el hombre que había dirigido la compañía de aguas desde 2008, pasó a ser consejero delegado de Criteria. Parece que ambos cargos serían compatibles, dado que la firma francesa emitió un comunicado afirmando que Simón “mantendría su relación con el grupo como presidente de Agbar", pero solo un día después cambiaron de opinión y manifestaron que “continuará apoyando a Veolia como presidente de Aigües de Barcelona", que puede parecer lo mismo, pero que en realidad era muy diferente. Como explicamos en el segundo capítulo de la serie, Aigües de Barcelona no es más que una filial de Agbar creada en 2013, participada por el Área Metropolitana de Barcelona y Criteria, y que tiene como única misión el suministro de agua a los municipios metropolitanos. Por lo tanto, la degradación de Simón era evidente. Por si fuera poco, la nula sintonía con Fainé acabó provocando que el ingeniero tuviera que abandonar precipitadamente Criteria, donde solo permaneció quince meses. Finalmente, a las puertas del verano de 2024, Simón abandonó también Aigües de Barcelona, rompiendo así el último vínculo que lo unía al grupo Veolia.

 

Aigües de Barcelona no es más que una filial de Agbar creada en 2013, participada por el Área Metropolitana de Barcelona y Criteria

Desde aquel momento, el control de Veolia sobre Agbar se ha manifestado muy claramente y ha provocado que todos aquellos que pensaban que existía la posibilidad de que Criteria consiguiera recuperar su control o, al menos, adquirir un paquete relevante, han tenido que tirar la toalla. El negocio interesa, y mucho, a los franceses. Para remachar el clavo, a finales del año pasado saltó una noticia que confirma de manera contundente todo esto que decíamos, y es que, como acostumbran a hacer las multinacionales francesas -que le pregunten a las sucesivas víctimas de la aseguradora AXA- Veolia ha sacado a pasear la apisonadora y ha laminado todas las marcas locales, incluida la histórica Agbar, que han quedado sustituidas por la de Veolia. Ni más ni menos que un centenar de denominaciones corporativas autóctonas han desaparecido, y solo se ha salvado la filial metropolitana Aigües de Barcelona. Si entramos en la página web de Agbar, que mantiene la dirección, lo que encontramos es el logotipo de Veolia y una pequeña leyenda que dice “Agbar es ahora Veolia”. Este ha sido el desenlace... la empresa de aguas será francesa y punto. La guerra ha terminado.