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Mediapro en medio de los revuelos

Es inevitable plantearse la duda de si, sin demasiados catalanes al frente de la empresa, el centro de decisión de la compañía se mantendrá en Catalunya

Exterior de la sede de Mediapro en Barcelona | ACN
Exterior de la sede de Mediapro en Barcelona | ACN
Roger Vinton
Escritor
Barcelona
23 de Enero de 2026 - 04:55

Hasta hace no mucho, Mediapro era un ejemplo de empresa nacida en Cataluña de la nada y que había logrado situarse en primera línea mundial de su sector, pero en los últimos tiempos todo parece haberse torcido. El nuevo escenario se inició en 2018 con el cambio de accionistas, pero los sobresaltos más visibles comenzaron en otoño de 2023, cuando Jaume Roures, uno de los fundadores de la compañía, abandonó el negocio en medio de ciertas discrepancias con los nuevos accionistas, el grupo chino Southwind Media (vehículo inversor de la firma Orient Hontai). A esto se le ha unido la baja, tres años después, del único fundador que quedaba, Tatxo Benet (el tercero, Gerard Romy, se había ido tiempo atrás).

 

De hecho, la Mediapro actual (llamada Imagina durante un tiempo) es el fruto de la fusión, en 2006, entre la Mediapro original y la productora Globomedia, esta última presidida en aquellos momentos por Emilio Aragón, Milikito. Si la salida de Roures vino rodeada de polémica por su disputa con su antiguo amigo y socio Benet, una batalla librada a plena luz del día y con derivaciones políticas que llegaron a la Meseta, la baja de Benet también ha levantado bastante polvareda por lo que representaba. El nuevo hombre fuerte de la compañía es Sergio Oslé Varona, un ingeniero de telecomunicaciones de origen vasco con pasado en McKinsey y Telefónica.

Hasta la fecha, el negocio de Mediapro se divide en cinco áreas principales, donde la gestión de derechos y lo que denominan Broadcast Media Services (BMS) suponen tradicionalmente la mayor parte del negocio. Esta segunda rama, BMS, incluye la producción de contenidos, las transmisiones (a través de la firma Overon), las unidades móviles y algunos servicios de ingeniería. Otras fuentes de ingresos de la compañía son los canales y plataformas que explotan, el llamado The Mediapro Studio, las Mediapro Experiences (especialmente, el Museo del Barça) y el alquiler de la gran sala de actos de la que disponen en las oficinas centrales. Un golpe bajo que ha afectado duramente a Mediapro ha sido la reciente pérdida del contrato de producción de partidos con LaLiga, dado que la patronal del fútbol ha optado por cambiar de proveedor y ceder el contrato a la firma Host Broadcast Services (HBS) y a una filial de Telefónica. La empresa HBS nació en 1999 con el propósito de encargarse de la producción de los partidos de fútbol del Campeonato del Mundo de Corea y Japón del 2002 y desde entonces ha asumido el mismo mandato para todos los Mundiales posteriores.

 

El primer ejecutivo del grupo, que tiene la sede en Suiza, es Dan Miodownik, que antes había trabajado en Sky Sports, la cadena ITV y el grupo TEAM, una entidad vinculada a la UEFA. La sociedad propietaria de HBS es la compañía helvética Infront Sports & Media, que tiene un amplio abanico de negocios alrededor del deporte, desde gestión de patrocinios a derechos audiovisuales, pasando por producción televisiva y organización de eventos deportivos. La firma nació en 2002 vinculada a la FIFA y como comercializadora de derechos para el Campeonato del Mundo de fútbol. Su origen fue la fusión de dos compañías que operaban en el sector del marketing deportivo, CWL y Prisma Sports & Media. En la actualidad, el primer ejecutivo del grupo es Phillipe Blatter, sobrino del antiguo presidente de la FIFA Sepp Blatter. Pero Infront tampoco es una compañía independiente, porque el año pasado fue adquirida por el gigante chino Dalian Wanda Group, también accionista del Atlético de Madrid. En lo más alto del esquema de participaciones está la familia Wang, una de las más adineradas de China, con un patrimonio estimado de 4.200 millones de dólares.

Si queremos saber detalles sobre el propietario de Mediapro, también tenemos que viajar a China, porque allí tiene la base la empresa Orient Hontai, propietarios últimos de la firma catalana

Y si queremos saber detalles sobre el propietario de Mediapro, también tenemos que viajar a China, porque allí tiene la base la empresa Orient Hontai, propietarios últimos de la firma catalana. En este caso se trata de un grupo inversor fundado en 2014 cuyas actividades tradicionalmente han estado cubiertas por un velo de discreción. Cuando Orient Hontai utilizó su filial Southwind Media para entrar en el capital de Mediapro vertiendo cientos de millones de euros (2018), el panorama para la firma catalana era muy diferente al actual, donde incluso se planteaba una salida a bolsa. Eran tiempos en los que los ingresos de la compañía se acercaban a los 2.000 millones de euros, mientras que en el último ejercicio cerrado, el de 2024, consiguió por los pelos mantenerse por encima de los 1.000 millones, con una caída del 10% en la facturación respecto al año anterior. Los reiterados problemas que ha vivido la compañía una vez había entrado el nuevo accionista -con especial intensidad, el accidente de la entrada en el mercado francés- han desembocado en que estos nuevos propietarios se hayan decidido a ejecutar un volantazo para intentar enderezar el rumbo del negocio. Las salidas de Roures y Benet se enmarcan, sin duda, en esta política.

Es inevitable plantearse la duda de si, sin demasiados catalanes al frente de la empresa, el centro de decisión de la compañía se mantendrá en Cataluña o si pendulará hacia el centro de la península. Y de rebote, también nos interpelamos sobre cuánto durará la bandera catalana gigantesca que cuelga de la fachada de las oficinas de Diagonal 177