• Empresa
  • Mikalor, de un garaje de Sabadell a vender abrazaderas en más de 100 países

Mikalor, de un garaje de Sabadell a vender abrazaderas en más de 100 países

La empresa familiar factura 40 millones de euros, cuenta con cerca de 170 trabajadores y fabrica cinco millones de abrazaderas cada mes

La nueva nave de Mikalor cuenta con una superficie construida de 8.500 metros cuadrados | Cedida
La nueva nave de Mikalor cuenta con una superficie construida de 8.500 metros cuadrados | Cedida
Bernat Bella
Periodista
07 de Septiembre de 2026 - 05:00

En 1943, tres socios empezaron a fabricar pequeñas piezas metálicas en un garaje de Sabadell. El primer producto fueron unas resistencias de mica para planchas y calefactores, que acabarían dando nombre a la empresa: Mikalor. Más de ochenta años después, aquellas tres familias continúan vinculadas a una compañía que factura 40 millones de euros, da trabajo a cerca de 170 personas y exporta más de la mitad de sus ventas a más de 100 países. Por el camino, una pieza aparentemente sencilla como una abrazadera se ha convertido en el símbolo de una industria catalana que fabrica cinco millones de unidades al mes: pueden acabar en una lavadora, un tractor o incluso en un Fórmula 1.

 

De un garaje de Sabadell a la industria

Mikalor no nació como un gran proyecto empresarial, tal como explica Carlos Garriga, actual presidente y director general: "Eran tres personas que se juntaron para empezar a fabricar piezas". Uno de los socios fue sustituido al cabo de unos años, pero desde entonces las mismas tres familias han mantenido la propiedad de la empresa. Actualmente conviven entre la segunda y la tercera generación e incluso algún miembro de la cuarta ya ha hecho prácticas.

El primer producto fueron resistencias fabricadas con mica para generar calor en planchas y calefactores. De aquí surgió también Mikalor, un nombre que ya incorporaba una cierta vocación internacional. "Uno de los fundadores tenía una visión muy internacional y cambiaron la 'c' por la 'k' para que sonara más internacional", recuerda Garriga. No sería hasta 1950 cuando dispondrían de una fábrica propiamente dicha. Desde el principio trabajaron para la industria, fabricando piezas para pequeños electrodomésticos y otras aplicaciones. Pero la gran oportunidad llegaría con el desarrollo de la industria automovilística en el Estado.

 

La abrazadera que lo cambió todo

Las abrazaderas de Mikalor | Cedida
Las abrazaderas de Mikalor | Cedida

La implantación de Seat en los años cincuenta supuso un punto de inflexión para la empresa sabadellense. Los grandes fabricantes de automóviles buscaban proveedores locales con capacidad para desarrollar las piezas que necesitaban y Mikalor empezó a recibir encargos. Uno de ellos acabaría determinando buena parte de la historia de la empresa: una abrazadera. Después de Seat, entraron en Ford y se consolidaron como proveedor industrial.

"Este primer proyecto es el que nos ha marcado hasta ahora. Todavía hoy es nuestro producto estrella", explica Garriga. Su aparente sencillez esconde una de las claves del negocio: es un componente extraordinariamente transversal. Las abrazaderas de Mikalor pueden formar parte de una lavadora o un tractor, sujetar los tubos de un sistema de riego agrícola, aparecer en aplicaciones de la construcción o utilizarse en instalaciones de gas. El butano, de hecho, llegó a ser un sector especialmente importante para la compañía. Hoy la planta de Sabadell continúa especializada en abrazaderas y fijaciones metálicas y tiene capacidad para fabricar unos cinco millones cada mes.

De Sabadell a más de 100 países

La vocación internacional apareció muy pronto. Mikalor empezó a exportar en 1968 y hoy más de la mitad de las ventas provienen del exterior, con presencia en más de 100 países. Europa continúa siendo el principal mercado, especialmente Francia, Alemania, Italia, el Reino Unido y los países nórdicos, pero la compañía también tiene presencia en Estados Unidos, Canadá, Asia y el norte de África. De hecho, dispone de delegaciones en Alemania, Estados Unidos y Canadá. "Somos un suministrador industrial, pero nuestro negocio tiene un componente comercial fundamental", señala Garriga.

Esta filosofía explica también la amplitud de su catálogo. El grupo comercializa unos 30.000 productos, desde abrazaderas, tornillos y otros sistemas de fijación hasta equipos de protección, cadenas, cables de acero o accesorios náuticos. Aproximadamente un 20% de las referencias se fabrican directamente dentro del grupo, aunque representan cerca de la mitad del negocio en valor, mientras que el resto se producen con socios industriales internacionales.

Carlos Garriga, president de Mikalor | Cedida
Carlos Garriga, presidente de Mikalor | Cedida

Una de las claves que ha permitido a Mikalor mantener producción industrial en Catalunya es haberse situado en la gama alta del mercado. "El diseño de producto ha sido uno de nuestros puntos fuertes", argumenta Garriga. En lugar de intentar competir exclusivamente con los costes de los fabricantes asiáticos, la compañía ha apostado por desarrollar productos con elevadas prestaciones y automatizar al máximo su fabricación.

Y aquí aparece una de las particularidades del grupo: no solo diseña las piezas, sino también buena parte de los procesos y las máquinas necesarias para fabricarlas. Una de las empresas del grupo está especializada en el desarrollo de maquinaria, utillajes y matrices para estampación y automatización, tanto para las empresas del grupo como para clientes externos. "Es fundamental. Diseñamos y fabricamos nuestras líneas de producción y eso nos permite ser muy competitivos", explica el director general.

De una lavadora a la Fórmula 1

La innovación también ha permitido llevar una pieza aparentemente convencional hasta aplicaciones muy exigentes. Mikalor ha desarrollado proyectos conjuntamente con centros tecnológicos para mejorar materiales, procesos y prestaciones de sus abrazaderas. "Un producto nuestro puede estar en un coche de Fórmula 1 o en una lavadora", ejemplifica Garriga. Hoy en día, venden sus abrazaderas sobre todo para la industria, la agricultura y la construcción.

El hecho de fabricar piezas para un Fórmula 1, aunque representa una ínfima parte del negocio, tiene un gran valor: "Son cantidades muy reducidas, pero nos permiten hacer un ejercicio de investigación y diseño que siempre nos viene bien". Han desarrollado, por ejemplo, piezas de titanio para aplicaciones de muy altas prestaciones.

Una pieza de pocos euros puede impedir acabar una máquina de miles de euros o llegar a detener una línea de producción

La fiabilidad es especialmente importante porque, a pesar de tener un coste mínimo dentro del producto final, una abrazadera puede llegar a ser crítica. "El cliente no quiere tener riesgo", resume Garriga. Una pieza de pocos euros puede impedir acabar una máquina de miles de euros o llegar a detener una línea de producción.

La crisis que se convirtió en una oportunidad

Uno de los momentos determinantes llegó en 2006, cuando Mikalor vendió su división de automoción a una compañía norteamericana. A pesar de empezar con Seat y Ford, hoy ya prácticamente no trabajan para la automoción. Aquella operación reforzó financieramente el grupo justo antes del estallido de la crisis económica de 2008. Mientras otros competidores reducían stocks y servicios para afrontar la caída del mercado, Mikalor pudo seguir el camino contrario: "Nosotros apostamos fuerte por el servicio y por tener stock. Los clientes valoraron mucho nuestra fiabilidad".

Es una filosofía que continúa definiendo el negocio. En el suministro industrial, Carlos explica que disponer de una pieza en el momento exacto puede ser más importante que conseguirla unos céntimos más barata. Por eso, junto con la innovación y la fabricación propia, el servicio se ha convertido en una de las principales ventajas competitivas de la compañía. "Tenemos una pieza que dentro del producto final tiene un coste pequeño, pero es básico para no detener una línea o acabar el producto. El cliente no quiere tener riesgo y el servicio es fundamental", resume el director general.

Tres empresas para seguir creciendo

Hoy Mikalor estructura el negocio alrededor de tres grandes especializaciones. Mikalor Hose Clamps concentra la fabricación de abrazaderas y fijaciones metálicas; Damesa se encarga de la comercialización y distribución internacional; y Mikalor Tools & Engineering concentra el conocimiento en ingeniería, maquinaria y utillajes.

Más de ochenta años después de aquel pequeño garaje de Sabadell, una parte esencial de la historia de Mikalor continúa resumida en aquella abrazadera que Seat les encargó hace décadas. Una pieza pequeña, barata y casi invisible que puede acabar sujetando un tubo de riego, formando parte de una lavadora o soportando las exigencias de un Fórmula 1. Y lo hace manteniendo la apuesta por Sabadell y Catalunya: este 2026 ha inaugurado una nueva planta en el polígono de Sant Pau de Riu-sec con una inversión de cerca de 10 millones de euros.

Añadir VIA Empresa como fuente preferida de Google de forma gratuita  

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad  

 
Activar ahora