“Liderar Puig durante estos últimos 22 años ha sido el privilegio más grande de mi vida profesional. Hoy veo una compañía más fuerte que nunca y, por encima de todo, una compañía con suficiente confianza para construir valor a lo largo de las próximas generaciones”. El presidente de la compañía catalana de belleza y moda, Marc Puig, ha emitido un discurso emocional en la Junta General de Accionistas celebrada este viernes. Hay varios motivos que lo explican: el fin de las negociaciones con Estée Lauder sin acuerdo, los ingresos récord en las ventas del primer trimestre de 2026, y la nueva etapa en la que el directivo catalán ha cedido la dirección ejecutiva de la firma a Jose Manuel Albesa, para continuar ejerciendo únicamente como presidente ejecutivo.
“Después de 22 años como consejero delegado y 19 como presidente, recientemente, he iniciado una nueva etapa en la que continúo únicamente como presidente ejecutivo, que me permite reflexionar sobre aquello que hemos construido y mirar hacia el futuro con optimismo”, ha remarcado Puig. El presidente de la compañía no ha tardado en explicar el desenlace de las conversaciones con Estée Lauder, sin dejar de mencionar las conversaciones que también ha mantenido durante los últimos meses con Kering, grupo de lujo francés que planteó a Puig un acuerdo de licencia a largo plazo de sus marcas a cambio de una participación minoritaria del grupo catalán y una contraprestación en efectivo.
Los innegociables de Puig: gobernanza, liderazgo y valor

En cuanto al caso más mediático, el que concierne a Estée Lauder, el presidente de Puig ha comentado que desde L’Hospitalet de Llobregat “se dejó claro que no estamos en venta y que, por lo tanto, la decisión se tenía que tomar en torno a tres aspectos clave: gobernanza, liderazgo del negocio y consideraciones económicas que reconocieran correctamente el valor de la compañía”. Una combinación que no encontró encaje con la familia Lauder y que ha causado el fin de las negociaciones, a pesar del “máximo respeto y admiración” que la firma catalana tiene hacia la norteamericana.
Puig: “Continuamos siendo una empresa con una familia en el núcleo”
Puig ha apuntado que las dos conversaciones con las que ha iniciado el año la compañía ponen de manifiesto el “sólido reconocimiento que Puig ha logrado en el sector, muy superior en cuanto a su tamaño”: “Continuamos siendo una empresa con una familia en el núcleo, y ser una compañía cotizada nos aporta disciplina y transparencia para garantizar que el componente familiar está alineado con los más elevados estándares corporativos”, ha continuado el presidente del grupo catalán de belleza y moda.
El empresario catalán ha destacado la capacidad de mantener marcas “deseables, relevantes y conectadas con el consumidor con el paso del tiempo”, así como el legado de más de 110 años de historia de la firma. “Hoy Puig es una compañía más fuerte, más global y más diversificada que nunca, y hemos consolidado un portfolio resiliente en el que continuamos cultivando la identidad de marcas únicas”. Puig ha concluido su discurso de manera contundente: “Quiero recalcar que no estamos en venta”.
Puig, 110 años de legado y la historia de David contra Goliat
Ha sido en este momento cuando el recientemente nombrado consejero delegado de Puig, Jose Manuel Albesa, ha tomado el turno de palabra para entrar al detalle de las cuentas anuales de 2025 y de los indicadores económicos que destacan un progreso considerable respecto a los últimos años: en el último lustro, Puig ha triplicado sus ingresos hasta alcanzar los 5.042 millones de euros y el crecimiento del conjunto del ejercicio ha sido del 7,8% a perímetro y tipo de cambio constante, indicador que el ejercicio anterior alcanzó un 10,9%.
Puig cuenta con un equipo superior a las 13.000 personas en todo el mundo, con 330 tiendas propias y abarca más de 150 mercados. Son datos considerables si tenemos en cuenta que Albesa ha recordado que, en 2004, el mercado español representaba un 47% de la actividad de la compañía, mientras en la actualidad tan solo un 7%. Concretamente, la región Europa, Oriente Medio y África (EMEA) supone un 55%, las Américas un 35%, y el 10% restante en Asia-Pacífico.
La tasa de crecimiento anual compuesta es de un 18% desde 2021, con un “impulso continuado desde nuestra salida a bolsa en mayo de 2024”, según Albesa, quien ha recordado que estos resultados “no son fruto del azar y reflejan el atractivo de nuestro portfolio de marcas”. Las pertinentes a fragancias y moda suponen un 72% de los ingresos del grupo catalán, mientras maquillaje y cuidado de la piel un 17% y 11%, respectivamente. Unos indicadores noticiables si tenemos en cuenta que hace menos de una década (2017) el conjunto de fragancias representaba el 100% de las ventas.
La Junta General de Accionistas ha aprobado todos los puntos del orden del día, como la distribución de dividendos por importe de 237.478 euros, el 40% del beneficio neto reportado y una cifra superior a la del año anterior, cuando fue de 212.260 euros, hecho que “refuerza la credibilidad de Puig como empresa cotizada”. Y también se ha aprobado la reelección y nombramiento del Consejo de Administración y fijación del número de consejeros, trece, con siete independientes. Puig ha destacado el nombramiento de Julie Van Ongevalle como nuevo miembro del Consejo, con la categoría de Consejera Independiente. Van Ongevalle es la presidenta de la compañía farmacéutica Opella, una compañía a la cual, curiosamente, llegó en 2004 procedente de Estée Lauder. El presidente de la compañía catalana también ha agradecido “todo el apoyo, tanto a la empresa como a la compañía” al presidente del Banc Sabadell, Josep Oliu, el consejero con más antigüedad de Puig.
Albesa: “La trayectoria de Puig ha sido la historia de David contra Goliat”
“La trayectoria de Puig ha sido la historia de David contra Goliat”, ha concluido Albesa, quien ha subrayado que “la creatividad no es una opción, es nuestro motor de renovación”. En este sentido, el consejero delegado de Puig ha recordado algunos casos de éxito de la compañía, como lo es la fragancia 1 Million que, fruto de una respuesta de la crisis de 2008, es hoy una de las cinco fragancias más vendidas a escala mundial; la línea Le Male, que ha vivido un crecimiento exponencial para “transformar la tensión cultural en relevancia cultural”; o La Bomba, que celebra el orgullo latino. “No son éxitos aislados, es la valentía y el espíritu sano de inconformismo de continuar desafiando el mercado”, ha concluido Albesa.