Barcelona, 1923. Francesc Sorli y Teresa Arall abren una pequeña tienda de comestibles en el barrio del Poblenou para vender las hortalizas que cultivaban en una masía de la plaza de les Glòries. Fueron los inicios de Sorli, que hoy cuenta con más de un centenar de supermercados en toda Cataluña y también centros deportivos y gasolineras. "La vocación de servicio y proximidad son las cosas que van perdurando en el tiempo y hacen de Sorli una empresa diferente", destaca Josep Figueras, director general del grupo.
De Ulldecona a Barcelona para ganarse la vida
Con solo dieciséis años, Francesc Sorli dejó su Ulldecona natal para buscarse la vida en Barcelona. Llegó en barco, desde Vinaròs. Después de trabajar en la Sociedad Material para Ferrocarriles y Construcciones, en 1923 abrió su propia tienda en la calle de Pere IV del Poblenou, que se estaba convirtiendo en una de las principales zonas industriales de Barcelona.
Hasta los años sesenta, la tienda fue ganando popularidad y clientes e incluso incorporaron un vehículo, un Isocarro de tres ruedas y un motor de siete caballos, para hacer reparto a domicilio. Fue el hijo de Francesc y Teresa, Jordi, criado entre los mostradores de la tienda, quien dio el impulso al negocio. "Fue quien revolucionó la tienda de barrio", explica Figueras.
En 1971, los Sorli aceptaron la propuesta de alquilar el supermercado de un camping en Castelldefels para la temporada de verano. Al año siguiente, declinaron la propuesta y Jordi decidió abrir el primer supermercado propio, donde ya instaló un congelador de motor a distancia y una cámara frigorífica. Fue el inicio de la gran expansión: "Cogió el legado de su padre y fue comprando progresivamente tiendas".
Figueras describe a Jordi como "una persona emprendedora, que siempre ve negocio, con gran intuición y espíritu de emprender". Una forma de ser que propició el crecimiento del grupo Sorli año a año, con la adquisición de nuevas tiendas por todo el país.

La revolución del supermercado
En 1980, Jordi abría su cuarto supermercado y lo hacía con una revolución importante, dado que dejó atrás la apariencia de tienda de barrio. Ya no había mostrador ni charcutería y todo se presentaba empaquetado. Un modelo que había visto en Holanda y quería replicar en Cataluña. Y se añadió la palabra Discau al nombre de Sorli, como una especie de adaptación a la catalana de la palabra discount.
En 1980, Sorli ya tenía cuatro supermercados y dejó atrás la apariencia de tienda de barrio
En los años noventa, la estrategia de crecimiento de Sorli fue la adquisición de grupos de supermercados, como Grup 80, Tic-Tac o Ballesteros. "Uno de los hitos más importantes fue la apertura del almacén y centro logístico en Montmeló", recuerda Figueras. Fue a principios de los años 2000 y el impulso definitivo a Sorli, que entonces ya contaba con decenas de establecimientos.
Renovarse o morir
Llegaba el turno de la tercera generación y Anna Sorli tomó el relevo en 2015. "Dio un giro y una reorientación a la tienda", señala Josep. Una política que se ha materializado en la transformación de casi un centenar de tiendas, la apertura de 24 nuevas y cien millones de euros de inversión. "Desde entonces hemos crecido un 22% y el ebitda se ha multiplicado por tres", celebra. Y Sorli Discau deja paso a Sorli.
No ha sido el único cambio del grupo, que en los últimos años también ha apostado por la diversificación a través de las gasolineras, un hotel, dos restaurantes y un centro de emociones. Y, especialmente, el Sorli Sport. "Vimos que deporte y alimentación iban de la mano y hemos creado ecosistemas de salud, bienestar y nutrición", apunta el director general. Actualmente, hay ocho centros deportivos. "Es el espíritu emprendedor de la familia", resume el Josep, que reivindica esta estrategia innovadora y ambiciosa.
Figueras: "Vimos que deporte y alimentación iban de la mano y hemos creado ecosistemas de salud, bienestar y nutrición"
Este es el camino que ha recorrido Sorli desde una tienda de barrio a una red de más de cien supermercados y centros deportivos y más de 2.000 trabajadores. Pero con la voluntad de mantener el espíritu inicial y el producto fresco de proximidad. Una vocación de servicio y proximidad que quieren hacer sentir a los clientes: "Nos lo dicen, en nuestras tiendas, el personal a menudo se dirige a los clientes por su nombre". "Trabajo, esfuerzo y estar cerca del cliente y escucharlo", resume el director general sobre los valores del grupo.