En los años 60, los laboratorios farmacéuticos todavía envasaban buena parte de sus productos en vidrio. Fue entonces cuando Fèlix Triana y Maria Rosa Vila decidieron emprender un negocio de fabricación de envases plásticos para medicamentos. En 1963 fundaron Industrias Plásticas Triana en un pequeño local del barrio de Sant Antoni de Barcelona. Empezaron fabricando tubos para pastillas efervescentes y pronto se convirtieron en uno de los pioneros. Sesenta años después, la compañía familiar factura cerca de diez millones de euros, exporta el 40% de la producción y fabrica envases para los sectores alimentario, farmacéutico y cosmético.
Del vidrio al plástico
Fèlix tenía formación en el campo de la inyección, mientras que Maria Rosa acumulaba experiencia en administración y comercio. Gracias a un préstamo bancario, emprendieron su propio proyecto. "En aquella época era más fácil empezar un negocio en cuanto a permisos, legislación... ahora todo requiere muchos papeles y mucha burocracia", explica Aleix Triana, actual CEO y tercera generación.
El primer mercado apareció casi de forma natural. Catalunya contaba con numerosos pequeños laboratorios farmacéuticos, muchos de ellos nacidos de farmacias que elaboraban sus propias formulaciones. Necesitaban envases y el plástico empezaba a sustituir el vidrio. Triana apostó por los tubos para comprimidos efervescentes, incorporando un elemento diferencial: también imprimían y decoraban los envases. El cliente recibía el producto completamente acabado.
Cuando los tubos farmacéuticos llegaron a la cocina

Rápidamente, los laboratorios farmacéuticos les iban pidiendo más productos, como tapones, cajas, dosificadores, jeringuillas, cucharillas... El crecimiento de la compañía les llevó a trasladarse a locales más grandes, primero en La Verneda y después en Barberà del Vallès, donde todavía están. Y en 1989 inauguraron una sala blanca para cumplir con todas las nuevas regulaciones. Paralelamente, abrieron nuevos mercados, como la alimentación, fabricando envases para sal, azúcar o especias. Hoy en día, es la parte principal del negocio, que también cuenta con una división de cosmética.
"La diversificación ha ido surgiendo de forma natural y por necesidades de clientes. Y también por una decisión estratégica, parte estratégica de tener menos dependencia de clientes y sectores concretos", destaca Aleix. Además, también les da más resiliencia y estabilidad ante crisis.
De Barberà del Vallès al mundo
La diversificación también ha sido hacia mercados internacionales, con un proceso de internacionalización comenzado ya en los años 90. El primer paso fue en Francia por proximidad y hoy en día ya exportan el 40% de su producción, sobre todo a la Unión Europea. Pero también a países como Estados Unidos, Chile, Marruecos, Túnez u Oriente Medio.
Aleix Triana: "Si solo compites por el precio, siempre habrá alguien que lo haga más barato"
La gran ventaja competitiva de Triana es que desarrolla sus propios productos. Actualmente, el 90% de la producción corresponde a diseños suyos. Esto les permite ofrecer soluciones específicas a los clientes y huir de una guerra de precios permanente. "Si solo compites por el precio, siempre habrá alguien que lo haga más barato". Y te hace estar sufriendo". Por eso, disponen de un departamento propio de diseño, desarrollan prototipos, colaboran con centros tecnológicos y ofrecen servicios diferenciales.
Entre sus clientes, hay sobre todo pequeñas y medianas empresas que trabajan para el gran consumo, sean del sector alimentario o farmacéutico. En Triana, ser una empresa familiar les permite ofrecer un servicio mucho más cercano y basado en la confianza: "Somos una empresa más flexible y podemos dar respuestas mucho más rápidas".
El futuro del plástico
En los últimos años, el plástico se ha convertido en un material polémico y que a menudo se ha demonizado por su impacto en el medio ambiente. Aleix Triana tiene claro que es un material con beneficios y perjuicios, pero cree que el debate se ha simplificado: "Hay una percepción desdibujada o errónea. No haré una defensa fanática del plástico, pero diré que todos los materiales tienen ventajas e inconvenientes".
Recuerda que fabricar plástico requiere mucha menos energía que producir vidrio, pesa mucho menos y reduce considerablemente el impacto del transporte. El gran reto, admite, sigue siendo el tratamiento del residuo una vez consumido el producto. "Hay empresas que eliminan un envase de plástico reciclable para sustituirlo por otro material mucho más difícil de reciclar, pero el mensaje es más atractivo", reflexiona. Para Triana, el debate no debería ser qué material es "bueno" o "malo", sino qué impacto tiene cada uno durante todo su ciclo de vida.
Aleix Triana: "Cuando eres una empresa familiar piensas más en la siguiente generación que en los resultados del próximo trimestre"

En su caso, apuestan por el uso de material reciclado y reclama más pedagogía en cuestiones como el reciclaje o el impacto de cada material, pero alerta de que es necesaria una reflexión como sociedad: "Ningún material es perfecto: debemos asumir que no hay una varita mágica y no podemos mantener nuestro modelo de vida sin impacto". "¿Es necesario cambiarnos el móvil cada dos años, comprarnos muchas camisetas o viajar continuamente?", concluye.
Con cerca de sesenta trabajadores y una producción anual de unas 1.400 toneladas de plástico, una de las claves de Industrias Plásticas Triana es que sigue siendo una empresa familiar. "Cuando eres una empresa familiar piensas más en la siguiente generación que en los resultados del próximo trimestre", resume.
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