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Xavier Berneda (Munich): “O invertimos en educación, o invertimos en prisiones”

El propietario de Munich defiende la figura del empresario y realza el papel social del comercio de proximidad: "Necesitamos gente que ilumine las calles"

El propietario de Munich, Xavier Berneda | Marc Llibre Roig
El propietario de Munich, Xavier Berneda | Marc Llibre Roig
David Lombrana
Jefe de redacción
Barcelona
12 de Julio de 2026 - 04:55

Cuando Xavier Berneda (Sant Boi de Llobregat, 1971) conoce a alguien, lo primero que le mira son los pies. “Vas mal calzado”, asegura con cierta gracia a un servidor. Así de claro. Es cierto que acudir a la sede de Munich para encontrarse con su propietario calzando un modelo de una reconocida compañía americana no es la mejor idea. El comentario, además, es de esperar si tenemos en cuenta que Berneda es una persona directa, que se expresa sin pelos en la lengua y propicio a mojarse públicamente sobre cualquier tema polémico: “Soy libre de opinar lo que yo creo conveniente en el momento que yo creo conveniente”. 

 

En una conversación con VIA Empresa, Xavier Berneda, tercera generación de Berneda S.A. -propietaria de la marca Munich-, comenta que ya planea la cuarta y detalla los quebraderos de cabeza que esta tarea comporta; explica qué se siente y qué consecuencias se derivan de ser despedido de su propia empresa familiar: “No hay comidas de Navidad, y ya está”; también asegura que alguien debería hacer un cómic sobre “el superhéroe empresario” aunque nadie lo compraría, y pide que el comercio de proximidad “ilumine las calles”. 

¿Qué dicen los zapatos de una persona? 

 

Pues dicen mucho, muchísimo (hace una pausa). Si te gusta el confort, si no. Hay muchas marcas relacionadas con la vejez... La gente que va con zapatos negros como el fotógrafo que nos está haciendo fotos, está más cerca de ser camarero o taxista que fotógrafo (ríe). Pero es cierto que el hombre acostumbra a ser más austero y, si un modelo le va bien, repite la compra. No tiene ganas de ir de compras. La mujer, generalmente, acostumbra a probar colores, formas o líneas diferentes.

¿Cree que el calzado nos define?

A ver... sí, claro, igual que la ropa, el partido político que votas, o tu equipo de fútbol.

"Mis abuelos lucharon por la libertad de expresión, pero hoy sufrimos la dictadura de la opinión pública"

¿Por qué Munich y por qué una X?

Múnich es porque el abuelo, con los nombres catalanes de aquella época, no vendía. La empresa todavía se llama Berneda, Berneda S.A., pero en su día se valoraron diversos nombres alemanes para la marca, y, finalmente, entre Zúrich y Múnich, ganó este último. Y la X es una solución técnica de diseño para tapar costuras que se acabó convirtiendo en el elemento distintivo de la marca.

Berneda:
Berneda: "Yo siempre intentaré no estar nunca de acuerdo con Elon Musk" | Marc Llibre Roig

Elon Musk dice que X es una letra sencilla pero poderosa y puede representar muchas cosas diferentes.

Yo siempre intentaré no estar nunca de acuerdo con Elon Musk. Tengo una casita en el Prepirineo, donde tengo muchos problemas de conectividad, y me niego a ponerme a Starlink. Mi informático me está insistiendo para hacerlo, pero yo a este señor no le quiero dar ni un duro. Aparte de eso, sí, claro, la X quiere decir muchas cosas. También representa el cine un poco perverso, ¿no? Pero, mire, el abuelo lo puso en el calzado de Munich y así se ha mantenido.

X es, también, una red donde hasta hace no mucho se posicionaba sobre cualquier tema, especialmente el Barça y la política. ¿Alguna vez se ha visto perjudicado por hacerlo?

Un día, la madre de mis hijos me dijo con toda la razón del mundo que no estaba de acuerdo con unas declaraciones que hice a un medio. Y yo le dije que mis abuelos lucharon por la libertad de expresión, pero hoy sufrimos la dictadura de la opinión pública. Yo soy libre de opinar lo que yo creo conveniente en el momento que yo creo inconveniente. Mi voto vale igual que el suyo, que el de un operador de logística o que el de mi director financiero. Es cierto que represento unos intereses de la compañía y a veces debería tirar más del freno de mano. Pero tampoco encuentro normal que todo el mundo esté alineado de la misma manera y tenga que ser siempre políticamente correcto. Yo tengo mis opiniones y, le diré más, tengo tres hijos y una hija que tienen la capacidad de hacerme cambiar de opinión muchas veces.

"No encuentro normal que todo el mundo esté alineado de la misma manera y tenga que ser siempre políticamente correcto"

Y es entonces cuando acude a las redes sociales para publicarlas.

Bueno... Una vez, un diario de derechas hizo una publicación en Instagram sobre unas declaraciones mías, y tenía 300 comentarios que eran todo insultos hacia mí. Pero es que me da igual. ¿No puedo decir lo que pienso? ¿No puedo decir que los inmigrantes nos sacan las castañas del fuego? Es que lo sigo pensando. ¿Quién nos atiende en los restaurantes? ¿Quién está recogiendo la fruta en Lleida? Y en las fábricas, ¿quién hay? Vaya a la nuestra y pregunte al personal de dónde es. La inmigración comporta esta mano de obra, en principio de una calificación peor, que no siempre es cierto porque también hay catalanes con una calificación muy baja, que nos ayuda con una serie de trabajos que los catalanes no cubrimos.

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Berneda: "¿No puedo decir lo que pienso? ¿No puedo decir que los inmigrantes nos sacan las castañas del fuego?" | Marc Llibre Roig

No cree, pues, en las políticas de inmigración selectiva basadas en la cualificación, que se reclaman desde el reciente Informe Fénix o que insinúa el Cercle d’Economia.

Es que el trabajo que tenemos para los inmigrantes es otro. Europa será un museo. Aquí vendremos a festivales de música, a comer bien, al beach club, tendremos turismo sanitario... seremos un “oh, ¡qué bonito!” a gran escala. Además, tenemos un nivel productivo bajo; un absentismo laboral disparado... justamente hoy han levantado las restricciones por el incendio de Capellades, y hay mucha gente que no se ha presentado a trabajar. Y en una fábrica de calzado es grave, porque si no está el montador, el de al lado no puede pegar la suela, el otro tampoco puede trabajar...

Somos héroes. Siempre lo he dicho. Yo leía Mortadelo y FilemónZipi y Zape... y ahora alguien debería hacer un cómic del superhéroe empresario. Digo empresario y no emprendedor, porque este último a veces piensa solo en vender la empresa para forrarse. Yo hablo del empresario que está presente en el territorio, que da trabajo a la gente, que forma personas, etcétera.

¿Cree que vendería más el cómic en el que el empresario es presentado como un superhéroe o en el que se le presenta como un malvado?

No vendería ninguno de los dos. Todo el mundo quiere alcanzar el éxito rápidamente. ¿Por qué los padres quieren que su hijo sea un Messi? Pues para dejar de ser pobres. Y le diré más. Bajo la mirada de alguien que nunca ha jugado a fútbol, este deporte no requiere esfuerzo. Pero requiere muchísimo, evidentemente.

"No soy muy fan de José Elías, pero hay una frase suya que me gusta mucho: “A tu hijo, quizás le tienes que dejar dinero y no una empresa”

Se dice que la primera generación de una empresa familiar la crea, la segunda la disfruta y la tercera la destruye. ¿Destruirá Munich?

(Ríe). Este dicho me lo sé de memoria. Y tengo que decir que estuve a punto de hacerla gorda. Igualmente, ya puedo decir que vamos por la cuarta, porque mi hijo ya está por aquí, de hecho, fue él quien le llevó dos pares de zapatos al papa León XIV en su última visita a Barcelona. Volviendo a la pregunta, tenga en cuenta que no hay tantas empresas, familiares y no familiares, que vivan más de 100 años. También depende de si te pilla un momento de poco crecimiento para tu categoría de productos, si tu sector está estancado, si hay guerras... No hay una piedra filosofal, hay que saber navegar y surfear los momentos difíciles.

Berneda: "Cuando entré en Munich éramos 25 personas y hoy somos más de 400" | Marc Llibre Roig
Berneda: "Cuando entré en Munich éramos 25 personas y hoy somos más de 400" | Marc Llibre Roig

¿Cómo avanza el aterrizaje de la cuarta generación de los Berneda?

Pues difícil. Yo no soy muy fan de José Elías, pero hay una frase suya que me gusta mucho: “A tu hijo, quizás le tienes que dejar dinero y no una empresa”. Con una empresa quizás también le dejas un problema. Mis hijos parece que quieren participar en el negocio, pero ya veremos, yo cuando entré éramos 25 personas y hoy somos más de 400. Ahora es pronto para plantearlo.

¿Es cierto que lo despidieron de la empresa?

Sí, me despidieron, a mí y a mi hermano, David. Nos fuimos un mes de junio, y en diciembre volvimos. En el ámbito personal sufrí, igual que sufrieron mi mujer, mis hijos... no entendían nada. Y en el ámbito profesional todos teníamos claro que era parte del juego. Todo el mundo estaba jugando sus cartas, pero ya hace unos catorce años de eso, lo tengo olvidado, ahora no hay comidas de Navidad y ya está, lo paso bastante solo, pero es que no quiero pasar esos días tan marcados con nadie que no me quiera.

¿Se puede ser mal estudiante y buen empresario?

No. Un empresario tiene que tener orden mental, saber competir, hablar en público, y todo eso cuesta mucho aprenderlo si no has estudiado. Es cierto que si eres el hijo del dueño, seguramente sí, porque te permitirá cometer errores, pero, en general, hay que ir preparado. Otro tema es si las universidades están enseñando lo que se tiene que enseñar para ser un buen empresario, que yo creo que no. Además, ¿qué es ser un buen empresario? ¿Pagar las facturas, generar empleo, que los trabajadores tengan un buen recuerdo tuyo…? Porque seguro que hay gente que no tiene un buen recuerdo mío.

"Creo que las universidades no están enseñando lo que se tiene que enseñar para ser un buen empresario"

¿Cuántos zapatos fabrica al año?

Normalmente, unos dos millones de unidades, aunque ahora estamos ligeramente por debajo. La economía ha contribuido, ya que las ventas han bajado un poco, y el furor de la sneaker (zapatilla deportiva) ha caído porque hay muchas en el mercado. Y hay que sumarle el precio de la vivienda, el coste de vida, el ocio, las guerras, etcétera.

También ha decidido explorar el segmento barefoot.

Nosotros como empresa tenemos que estar pendientes de las tendencias de consumo. Si el consumidor quiere barefoot, nosotros tenemos que producirlo, siempre con una identidad muy similar y reconocible de la marca. Los consumidores están esperando que nosotros tomemos decisiones. Y, precisamente, el barefoot ha sido durante cinco meses el best-seller de Múnich, cosa que tampoco nos esperábamos. 

Berneda:
Berneda: "El lema de mi abuelo era 'hacer productos que mejoran el rendimiento deportivo'" | Marc Llibre Roig

¿Hasta qué punto interviene a la hora de proponer nuevos productos? 

Desde siempre he intervenido bastante, hoy en día todavía estoy muy vinculado al producto. Ahora se ha incorporado un consejero delegado, y trabajamos junto con un equipo de diseñadores en el Design Hub. Ahora bien, no diseñamos lo que a mí me gusta, sino aquello que creemos que se puede vender. De hecho, yo nunca he llevado los best-sellers que hemos hecho, porque no me han gustado. Pero es que lo que no puede ser es que la compañía sea un alter ego del propietario. Yo soy piloto de parapente y no fabrico parapentes. Y hay bastante gente que me ha sugerido que los haga, porque hoy en día todo el mundo es multiproducto, todo el mundo sale a correr, en bici, esquí, hockey hierba, pádel, baloncesto, vamos a buscar setas... y, claro, tenemos unos armarios de zapatos increíbles.

"Lo que no puede ser es que la compañía sea un 'alter ego' del propietario"

Entiendo que eso beneficia a Munich.

No lo tengo claro del todo. Un conocido mío vendía bicicletas de 15.000 euros, y una vez me dijo: “La primera bici la vende Decathlon, y la segunda la vendo yo”. ¿Qué quiere decir? Que una persona que no es técnica en fútbol sala se comprará unas zapatillas para jugar dos días y punto. En cambio, una persona que sea más profesional buscará un producto que se adapte a su estilo de juego, que le vaya mejor, que le dure más, y que le proporcione más confort. Nosotros hacemos calzado deportivo porque el lema de mi abuelo era “hacer productos que mejoran el rendimiento deportivo”. Que usted, por llevar unas Munich, se sienta más cómodo, sus pies transpiren mejor, y que chute más fuerte. De eso va el deporte.

De hecho, la innovación tecnológica ha aterrizado con fuerza en la industria del deporte para mejorar el rendimiento de los deportistas. En este sentido, ¿qué valoración hace sobre la evolución del oficio del zapatero?

El oficio se está perdiendo. Hoy contratas a un diseñador, hace un render en 3D y te lo envía. ¿Qué pasa? Que después te llaman de la fábrica y te dicen que ese diseño no se puede producir. Y hay una serie de preguntas técnicas que algunos diseñadores de hoy en día no saben responder. Todo el mundo puede hacer un dibujito de una zapatilla, pero no todo el mundo hace una propuesta viable. Y aún le diré más: contactó con nosotros un estudiante para hacer prácticas en la empresa. Nos envió hasta siete correos insistiendo en que las prácticas eran en formato virtual, quería hacer teletrabajo. Es increíble. Hoy en día no nos rodeamos de la gente que nos tiene que enseñar. Este estudiante no sabrá en quién se tendrá que fijar para mejorar, no sabrá trabajar en equipo, no tendrá la máquina de café donde reunirse con los compañeros que saben más. Y encima te vienen con exigencias. A cagar a la vía.

¿Qué cambiaría de la actual Munich?

Hay un vídeo de Jose Manuel Villanueva que habla sobre la innovación, y dice que es más fácil que una compañía nueva innove porque no tiene la carga genética de la famosa frase “esto siempre lo hemos hecho así”, que es una frase que odio y que explica lo que no me gusta de mi compañía: que para innovar en un proceso determinado o en cómo nos relacionamos con los consumidores, yo tenga que estar convenciendo a los trabajadores. Esto me desespera. 

"Es más fácil que una compañía nueva innove porque no tiene la carga genética de la famosa frase 'esto siempre lo hemos hecho así'"

¿Y cómo se imagina la compañía de aquí a diez años?

Pues mucho más directa al consumidor final. Ahora bien, lo que deberíamos plantear es qué mundo habrá entonces. Porque con un país como el que tenemos, en el que hay mucha inseguridad ciudadana, sería aún más inseguro sin el comercio de proximidad. Necesitamos gente que ilumine las calles, que interactúe con los vecinos... Es cierto que suena muy romántico y cuando nos hace falta una correa para el reloj lo primero que hacemos es ir a Amazon. Pero hay una serie de categorías que deberíamos preservar, seguir comprando en comercios de proximidad y mantener la luz encendida. Y con esta pregunta vuelvo a la cuestión migratoria. Debemos invertir mucho más dinero en educar a los inmigrantes que llegan a Catalunya y frenar el fracaso escolar porque, con el sistema actual, todos pueden pasar de curso sin aprobar y, de estos, una gran mayoría acaban delinquiendo. Se lo digo claro y conciso: o invertimos en educación, o invertimos en prisiones.

El propietari de Munich, Xavier Berneda | Marc Llibre Roig
El propietario de Munich, Xavier Berneda | Marc Llibre Roig

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