Las fusiones y adquisiciones vuelven a ocupar un lugar central en la estrategia empresarial global. Después de varios años de ajuste y prudencia inversora, el capital vuelve a estar disponible y muchas compañías buscan acelerar su crecimiento a través de adquisiciones.
Según varios informes del sector, como el Global M&A Industry Trends de PwC, la actividad global de fusiones y adquisiciones podría reanudar el crecimiento en los próximos años después de dos ejercicios de corrección del mercado, impulsada por la disponibilidad de capital y la necesidad de adquirir capacidades tecnológicas.
No se trata solo de ganar dimensión. En muchos casos, el objetivo es adquirir capacidades: tecnología, talento especializado o acceso a nuevos mercados. En un entorno competitivo cada vez más global, el crecimiento orgánico por sí solo ya no siempre es suficiente.
En este contexto, el crecimiento inorgánico vuelve a situarse en el centro del debate empresarial.
Hace dos semanas, en el Círculo Ecuestre, lideré un panel sobre M&A junto con el Instituto de Gobernanza Empresarial, con la participación de Oriol Piñya, CEO de Abar Capital; Silvia Parés, partner de PwC; Silvia González, CEO de Ellers Group; y Josep Maria Serra, CFO de Ficosa. La semana previa, durante el MWC, también se produjeron numerosas conversaciones en este mismo sentido. Todo ello refleja una realidad cada vez más evidente: muchas empresas están reconsiderando cómo utilizar las adquisiciones como palanca de crecimiento.
Pero no todas las operaciones generan valor.
"Antes de plantear una operación, muchas empresas deberían hacerse una pregunta fundamental: ¿está la organización preparada para integrar otra compañía?"
Durante el debate, emergió una idea que conviene recordar. Como apuntó Josep Maria Serra, el M&A no se puede improvisar. Requiere una estructura previa, una gobernanza clara y un liderazgo preparado. Sin disciplina estratégica, una adquisición puede tensionar la organización en lugar de fortalecerla.
El crecimiento inorgánico no corrige debilidades internas. Las amplifica.
Por eso, antes de plantear una operación, muchas empresas deberían hacerse una pregunta fundamental: ¿está la organización preparada para integrar otra compañía? La integración es, a menudo, el verdadero reto. Sistemas, cultura corporativa, procesos y liderazgo deben alinearse para que las sinergias se materialicen. Sin una planificación rigurosa, el valor esperado de la operación puede diluirse rápidamente.
A pesar de estas complejidades, las fusiones y adquisiciones seguirán siendo una herramienta clave en los próximos años. En sectores donde la innovación tecnológica avanza con rapidez, adquirir capacidades puede ser más eficiente que desarrollarlas desde cero.
"Sistemas, cultura corporativa, procesos y liderazgo han de alinearse para que las sinergias se materialicen"
Para muchas empresas europeas —especialmente compañías medianas con una gran especialización— el M&A representa también una oportunidad para ganar escala y competir en mercados internacionales.
Pero aprovechar esta oportunidad exige preparación. El crecimiento inorgánico no es una reacción táctica ante el mercado. Es una decisión estratégica que debe formar parte de la visión de la empresa.
Las oportunidades estarán. La diferencia estará en qué organizaciones estén realmente preparadas para aprovecharlas.