Ingeniero y escritor

Catalunya, país sin leyes... que cumplir

31 de Marzo de 2026
Xavier Roig VIA Empresa

Parece que Tácito sentenció: “Corruptissima republica, plurimae leges”. Nos viene a decir que cuantas más leyes tiene un país, más corrupto es. Catalunya de leyes y reglamentos tiene cantidades enormes. El otro día me dijeron que ahora ya no se hacen nuevas leyes si no es para sustituir una ya existente. El tema me causa inquietud. Vista la evolución de la clase política -ergo, el legislador- me pregunto si no sustituiremos viejas leyes buenas, por nuevas pésimas.

 

Pero no es de la falta de leyes que tenemos lo que quiero significar con el título del artículo -al contrario, sobran-. Sino que, simplemente, como sucedía en el Far West americano, en nuestra casa las leyes no se cumplen. Tenemos muchas disposiciones legislativas de diferente nivel, pero solo se ejecutan aquellas en las que hay intención de aplicarlas. Otras, no se aplican nunca -recuerden a Tácito: “Corruptissima ...” etc.-. En los temas penales tenemos la policía que, a pesar de lo que se diga, es bastante eficiente. En otros temas graves, tenemos los fiscales y las denuncias de los que se sienten perjudicados por una acción malévola o fruto de la omisión. Ahora bien, cuando entramos en el tema regulador de detalle, donde el que tiene que vigilar es el inspector correspondiente, el país no funciona. No les descubro nada nuevo.

"Parece que Tácito sentenció: “Corruptissima republica, plurimae leges”. Nos viene a decir que cuantas más leyes tiene un país, más corrupto es. Catalunya de leyes y reglamentos tiene cantidades enormes"

Vayan a cualquier mercado municipal. No se cumple ninguna norma en la información de los productos. Ni los pescados, ni la carne, ni las verduras, ni nada de nada, tienen indicado claramente el precio por kilogramo. Y el origen. Un día, denuncié el hecho a la dirección del Mercado de Torreblanca de Sant Cugat del Vallès, y me contestaron que aquello no era tema suyo, sino del ayuntamiento. Abro un paréntesis: si yo fuera el responsable del mercado hubiera contestado lo que me dijeron, pero con el añadido diciendo “... miro su queja con el ayuntamiento y miro de darle una respuesta”. Esto es lo que se hace en la empresa privada. Quiero decir que una respuesta equivalente al “a mí no me fastidies, que yo no soy” no se acostumbra a dar. Claro que las empresas privadas tienen clientes, mientras las públicas tienen contribuyentes que no pueden escaparse de los impuestos cuando el servicio es malo. Es decir, las empresas de distribución privadas (Bon Preu, Caprabo, Condis, etcétera) tienen toda la información a la vista: origen, precio, calidad, etc. Los mercados municipales, no -después se quejan de que pierden compradores-.

 

Volvemos al tema de las ausentes inspecciones del país. Dos anécdotas de primera mano. Un día visité un importante matadero bovino del país. El dueño me decía: “Nosotros hemos mejorado por las inspecciones que recibimos”. “¿Ah, sí?”, yo le contesto. “Sí. Somos proveedores de McDonald’s y no nos perdonan ni una. Nos han hecho subir el nivel”. “¿Y las inspecciones de la Generalitat?”, insistí. “Vienen de vez en cuando. Y te avisan antes. Los de McDonald’s llegan de improviso”. Siento tener que insistir con la sabiduría de Tácito: “Corruptissima... etc.”. La segunda anécdota es la de una amiga francesa que produce armañac cerca de Agen, en Occitania. “No es extraño que a las tres de la madrugada te piquen a la puerta. Es el inspector de la DO que viene a comprobar, de improviso, que las tinas permanecen selladas”.

La falta de inspecciones de comercio, y de tantas otras cosas, es crónica. Y así va el país. Por eso, cuando alguien me dice que un producto catalán de consumo es tan bueno como otro extranjero, miro con cara de sorprendido a quien me lo dice. Porque este hecho es casi imposible y solo se da, raramente, por simple voluntad del productor. Porque, si no, tenemos todas las condiciones para practicar la típica picaresca española -que, ahora, ya es catalana, también-. Ya nos lo advirtió Tácito: “Corruptissima... etc.”.