Hace tiempo se publicó una noticia que decía que un grupo de empresarios de la provincia de Girona habían decidido hacer una especie de expedición a Latinoamérica para captar mano de obra de cara al verano. La noticia no puede ser más grotesca. Tres pistas sobre por qué todo este asunto es lamentable.
Hace unos días, el señor Miquel Puig reaccionó a esta noticia y publicó un pequeño vídeo donde se hacía varias preguntas. ¿Estos empresarios pagarán unos sueldos suficientes para que estos inmigrantes puedan pagarse un alojamiento digno, o se les proveerá de alojamiento en el mismo camping? ¿A las personas que vengan, se les proveerá de billete de ida y vuelta? ¿O quizás los empresarios solo pagarán el billete de venida y, después, dejarán a los trabajadores en el país acogidos al paro bajo el concepto de “fijos discontinuos” -esta trampa ideada por el señor Sánchez para maquillar las cifras de paro-?
Yo digo que si es este último el caso que se plantea, lo que hacen los propietarios de campings debería estar prohibido. Crean un problema. Para solucionar un tema temporal que afecta exclusivamente a su bolsillo, pasan el muerto al resto de ciudadanos que tendremos que cubrir con impuestos el paro que se generará cuando acabe la temporada. Todo esto añadido a los servicios sociales que habremos pagado mientras trabajaban, ya que los salarios que pagarán los propietarios de campings serán tan bajos que no cubrirán los costes públicos de los trabajadores que habrán contratado.
Otra pista. El padre de un amigo fue temporero en los años 1970 en Francia. Hacía la vendimia junto con tantos otros que iban a Francia desde los países del sur de Europa. Al jubilarse, aquel señor fue a Francia a hacer unos trámites, ya que durante los períodos de la vendimia había cotizado la seguridad social francesa y eso contaba para la pensión española. Durante las épocas de vendimia, en Francia, los temporeros tienen alojamiento, cotizan a la seguridad social y, cuando se acaba la temporada, se les da de baja y dejan de ser residentes en el país. Esto es lo que hacen los países civilizados.
Tal como me confirmaba otro amigo que me decía: “Yo me pensaba que los españoles que iban a Alemania la década de los sesenta, iban a la buena de Dios. No señor, iban con un contrato ya firmado que tenía fecha de finalización. Si encontraban otro trabajo al acabar la precedente, perfecto. De lo contrario, tenían que volver a España”. Otra vez, lógico.
"El comportamiento irresponsable de los que gobiernan es lo que puede hacer que la inmigración sea un buen asunto para todos o que se reduzca a un tema de enfrentamiento político"
Yo me pregunto por qué aquello que se ha inventado al norte del Pirineo no se copia y se implanta aquí. Quiero decir que la inmigración no es en sí misma ni buena ni mala. Depende para qué se requiere y cómo se articula su participación en el mundo laboral local. El comportamiento irresponsable de los que gobiernan, una vez más, es lo que puede hacer que la inmigración sea un buen asunto para todos juntos -empresas locales e inmigrantes- o que el asunto se reduzca a un tema de enfrentamiento político, de simpatías, etc. -como casi todo en este país-.
Gobernar mal, crear percepciones distorsionadas y emplear la demagogia para, después, querer asustar al votante con que vendrá la extrema derecha es, no solo de irresponsable. Es un acto maligno.