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El Internet de Schrödinger

16 de Febrero de 2026
Gina Tost | VIA Empresa

Tengo la sensación de que en cada nueva revolución tecnológica perdemos una sábana. A veces es el catalán, a veces son las galletas, otras son las redes sociales… Hay una teoría llamada Dead Internet que sostiene que la mayor parte del contenido que consumimos ya no lo crean personas, sino bots hablando entre ellos, amplificados por algoritmos que confunden actividad con interés. Y así me suena que echaremos de menos aquel internet que conocimos.

 

De la misma manera que con la crisis de los trenes de Rodalies que estamos viviendo echamos de menos cuando Rodalies funcionaba mal, en unos años echaremos de menos las conexiones de 56 kB.

Suena exagerado, pero los datos nos llevan a malpensar: la mitad del tráfico global de internet ya no es humano. 

 

No estamos hablando de una metáfora ni de una provocación. Los datos nos hablan, y nos dicen que bots que generan contenido, lo replican, lo posicionan, lo optimizan y lo vuelven a distribuir, son la norma. ¿Su objetivo? Ocupar espacio, captar atención y monetizarla. Aquí es donde entra en juego el concepto de SLOP.

SLOP no es “contenido malo” o un insulto. Es una nueva categoría. Tenemos demasiado contenido generado de manera masiva con sistemas de IA, de bajo coste y bajo valor, pensado para alimentar la economía de la atención. Textos que dicen lo mismo con palabras ligeramente diferentes. Vídeos que repiten estructuras conocidas. Imágenes que parecen bonitas hasta que les ves las costuras. Todo correcto, todo coherente, todo gris.

El contenido con IA puede ser bueno, pero el 99,9% no lo es.

"Tenemos demasiado contenido generado de manera masiva con sistemas de IA, de bajo coste y bajo valor, pensado para alimentar la economía de la atención"

Y no me malinterpreten: internet siempre ha estado llena de desechos digitales. El problema es la escala y la velocidad de la IA. Cuando el coste de producir contenido cae prácticamente a cero, el sistema deja de premiar la calidad y empieza a premiar la persistencia. No quien dice algo mejor, sino quien lo dice más veces, más seguido, más repetido.

Esto tiene consecuencias que van mucho más allá del cansancio del usuario. Para las empresas, significa competir en un entorno donde la visibilidad se diluye. Donde invertir en contenido riguroso, original o contextualizado sale demasiado caro para competir… y queda enterrado bajo capas y capas de textos ortográficamente correctos pero vacíos de significado, emoción y pasión. 

Además, para la IA del futuro existe un riesgo añadido: entrenar sistemas futuros con material generado automáticamente por los sistemas actuales, en un bucle de retroalimentación que empobrece el conjunto.

"Cuando el coste de producir contenido cae prácticamente a cero, el sistema deja de premiar la calidad y empieza a premiar la persistencia"

Aquí es donde entra en escena la teoría del internet muerto. 

No porque internet haya dejado de tener humanos navegando y consumiendo, sino porque los humanos ya no son necesariamente la señal dominante con criterio. Sobresale el ruido por encima del espíritu y el alma.

Y ahora vendrá un político, con un PowerPoint hecho por una gran consultora y dirá: “La respuesta es poner más filtros, más IA para detectar IA, más automatización para corregir los efectos de la automatización”. 

Pero, como he dicho más de una vez, aplicar tecnología para solucionar un problema es digitalizar un problema. Este tema no necesita filtros; necesita gobernanza y decisiones empresariales que han confundido crecimiento con valor durante demasiado tiempo. 

"Quizás la pregunta real es otra: ¿quién se está beneficiando del hecho de que cada vez sea más difícil distinguir una idea de un ruido. Y sobre todo, quién piensa coger el toro por los cuernos"

Internet no está muerto, pero tampoco está sano. Ahora mismo solo estamos premiando su capacidad de uso, cuando quizás deberíamos fijarnos en la calidad del servicio. Quizás el debate no debería ser si internet está vivo o muerto, como el gato de Schrödinger. Quizás la pregunta real es otra: quién se está beneficiando de que cada vez sea más difícil distinguir una idea de un ruido. Y sobre todo, quién piensa coger el toro por los cuernos.


Ni eixutes ni humides,

són bones les bones

patates fregides.

Rosses per fora, i per dins

flonges com el pa calent,

satisfan el paladar

més exigent.

Un pot menjar-se-les soles,

però acompanyen molt bé

els plats de carn més diversos

quan ens convé.

Ni eixutes ni humides,

són bones les bones

patates fregides.

— Miquel Martí i Pol


Esto no te lo hace un LLM.