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La convocatoria de elecciones generales para el próximo 29 de noviembre abre un nuevo escenario de debate sobre las prioridades económicas del país. Durante las próximas semanas oiremos hablar de fiscalidad, empleo, competitividad y crecimiento. Pero, más allá de los grandes titulares, hay una pregunta que consideramos fundamental: ¿qué necesitan realmente las empresas para crearse, crecer y consolidarse?
Desde Aijec, la Associació de Joves Empresaris de Catalunya, creemos que este debate debe incorporar necesariamente la realidad de quienes emprenden, de quienes asumen riesgos y de quienes cada día trabajan para sacar adelante un proyecto empresarial.
En este contexto, hemos elaborado un conjunto de diecinueve propuestas económicas concretas con la voluntad de contribuir activamente al debate electoral y aportar soluciones a los retos que afronta nuestro tejido empresarial. Unas medidas que buscan facilitar la creación, el crecimiento y la consolidación de las empresas, con especial atención a las necesidades de las nuevas generaciones empresariales.
Crear una empresa es importante. Pero facilitar su crecimiento y la consolidación es igualmente esencial.
A menudo centramos el debate del emprendimiento en la creación de nuevos negocios. Y es necesario hacerlo. Pero también debemos hablar de las dificultades que aparecen después: contratar a los primeros trabajadores, acceder a la financiación, reinvertir los beneficios, afrontar las obligaciones administrativas o conseguir un espacio desde donde desarrollar la actividad.
Una de nuestras propuestas es implantar un régimen voluntario de franquicia del IVA para pequeñas actividades económicas, dentro del marco europeo, con un umbral que se podría situar hasta los 85.000 euros anuales. Un mecanismo que permitiría simplificar determinadas obligaciones fiscales, teniendo en cuenta que las empresas acogidas tampoco podrían deducir el IVA soportado.
También proponemos incentivar fiscalmente los beneficios que las pymes reinvierten en su propia actividad. En concreto, planteamos estudiar un tipo reducido de referencia del 15% en el impuesto sobre sociedades, condicionado a reinvertir al menos el 70% del beneficio elegible. La filosofía es sencilla: si una empresa destina sus recursos a innovar, mejorar las instalaciones, digitalizarse o generar empleo estable, esta decisión debería tener un reconocimiento fiscal.
Porque crecer no debería convertirse en una sucesión de obstáculos. El relevo generacional es también una oportunidad empresarial.
"Si una empresa destina sus recursos a innovar, mejorar las instalaciones, digitalizarse o generar empleo estable, esta decisión debería tener un reconocimiento fiscal"
Otro de los grandes ejes de nuestras propuestas es facilitar la continuidad de los negocios existentes. Cuando un empresario se jubila, no necesariamente debe desaparecer la actividad que ha construido durante décadas.
Hay empresas viables, con clientes, trabajadores y conocimiento acumulado, que necesitan encontrar una nueva persona que asuma el liderazgo. Y hay jóvenes empresarios dispuestos a dar este paso, pero que a menudo se encuentran con dificultades para financiar la adquisición.
Por ello, proponemos instrumentos específicos de financiación y garantías para facilitar que personas menores de 45 años puedan adquirir negocios en funcionamiento, aunque no exista ningún vínculo familiar con el antiguo propietario. También planteamos estudiar incentivos fiscales que favorezcan estas transmisiones, siempre que se garantice la continuidad de la actividad.
No se trata únicamente de crear nuevas empresas. Se trata, también, de facilitar su crecimiento y consolidación, preservar las que ya tenemos, mantener su conocimiento y favorecer que una nueva generación las pueda modernizar y proyectar hacia el futuro.
En esta misma línea, proponemos facilitar la financiación para adquirir la primera sede empresarial, sea una oficina, un local, un taller o una nave industrial. Porque disponer de un espacio propio para desarrollar una actividad económica también puede ser una barrera importante para muchos proyectos. Menos cargas administrativas y más capacidad para competir.
Hay cuestiones que afectan especialmente a las empresas de menor dimensión, independientemente de la edad de quien las dirige. La simplificación administrativa es una de ellas. Necesitamos una ventanilla única empresarial que funcione de verdad, que evite tener que presentar repetidamente la misma documentación ante diferentes administraciones y que ofrezca plazos de resolución claros y verificables.
También consideramos necesario facilitar las primeras contrataciones, combatir de manera efectiva la morosidad y garantizar que las nuevas obligaciones de facturación electrónica no se traduzcan en más costes y duplicidades para las pequeñas empresas.
A estas medidas se añaden propuestas para mejorar el acceso de las pymes a la contratación pública, impulsar una digitalización orientada a resultados y facilitar la participación de las pequeñas empresas en la formación profesional dual.
"Todas las cuestiones comparten un mismo objetivo: conseguir que las empresas puedan dedicar más recursos y esfuerzos a aquello que realmente genera valor"
Y no podemos olvidar la movilidad. Por eso defendemos una ejecución efectiva de las inversiones ferroviarias comprometidas en Catalunya, con calendarios y resultados verificables, así como estudiar un programa de bonificación de los abonos de transporte público para los trabajadores.
Son cuestiones muy diferentes, pero comparten un mismo objetivo: conseguir que las empresas puedan dedicar más recursos y esfuerzos a aquello que realmente genera valor.
Compromiso con el futuro empresarial.
Las propuestas que presentamos parten de una mirada generacional, pero también de una convicción clara: las políticas que favorecen la competitividad, la simplificación administrativa o la capacidad de crecer y consolidarse deben beneficiar al conjunto del tejido empresarial.
Las medidas específicas para jóvenes empresarios tienen sentido cuando buscan superar barreras de acceso, como ocurre con el relevo generacional o la primera propiedad empresarial. En cambio, las reformas estructurales deben responder a las necesidades de las empresas, independientemente de la edad de quien las dirige.
"Las políticas que favorecen la competitividad, la simplificación administrativa o la capacidad de crecer y consolidarse deben beneficiar al conjunto del tejido empresarial"
Las elecciones son una oportunidad para debatir modelos económicos y definir prioridades. Pero, desde Aijec, consideramos que este debate debe ir acompañado de propuestas que se puedan transformar en medidas concretas, aplicables y evaluables.
Con estas diecinueve propuestas queremos aportar la perspectiva de las nuevas generaciones empresariales, contribuir al debate económico y participar de manera constructiva en la definición de soluciones que permitan fortalecer el tejido productivo del país.
Porque el futuro económico de Catalunya no dependerá solo de cuántas empresas seamos capaces de crear, sino también de cuántas podremos hacer crecer, consolidar y transmitir a las generaciones que vendrán.
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