La inmigración no es el problema. Tampoco es la solución. Es una realidad que, bien gestionada, puede ser una oportunidad y, mal gestionada, un reto difícil de resolver. Esta ha sido la idea central de la decimoséptima edición del Tribuna Sant Cugat Empresarial, celebrado el jueves 4 de junio, bajo el título Inmigración y empresa: del reto a la oportunidad. Más de 300 empresarios, directivos y representantes institucionales han llenado la Masia Rosàs de Valldoreix para participar en un debate moderado por el periodista Jofre Llombart y que ha contado con los ponentes Sergi Pardos, catedrático de ciencia política en la Universidad de Glasgow y miembro del comité asesor de migración del Reino Unido; Judith Sans, socia responsable de movilidad internacional de Ernst & Young; y Miquel Nadal, director general del Cercle d'Economia.
Una retroalimentación entre el modelo económico y la inmigración
El debate entre los ponentes ha girado alrededor de un "triángulo equilátero": modelo productivo, inmigración y bienestar social. En este sentido, Nadal ha expresado: "Es innegable que Catalunya ha crecido gracias a la inmigración, pero hoy por hoy está creciendo demasiado rápido y hacia sectores de bajo valor añadido."
"La inmigración no es el problema, sino el tipo de modelo económico, que no genera valor añadido", ha asegurado, y ha añadido que cuando hay mucha inversión en sectores intensivos en mano de obra barata, el sistema se retroalimenta, es decir, llega inmigración porque hay trabajo precario, y hay trabajo precario porque llega inmigración. Nadal ha apostado por cambiar de rumbo de cara al 2050: "Que la población crezca menos y se genere una economía de más valor añadido, que se pague mejor y que la sostenibilidad del estado del bienestar esté más garantizada".
Sans: "Solo un 5% de las incorporaciones de personas migrantes se hacen por la vía de la contratación cualificada"
Sans ha completado el diagnóstico desde la perspectiva empresarial. Ha explicado que existe legislación para atraer talento cualificado de fuera y que es ágil y flexible, pero que apenas se utiliza. "Solo un 5% de las incorporaciones de personas migrantes se hacen por la vía de la contratación cualificada. El resto llega por vías irregulares que, a pesar de aportar mucho a la economía, no deberían ser la norma. Tenemos legislación con flexibilidad para atraer talento fácilmente, pero no la usamos", ha lamentado. Sans también ha alertado sobre un círculo vicioso en el mercado laboral: los salarios bajos hacen que el talento formado se marche al extranjero, y entonces se tiene que buscar fuera el talento que falta, que cotiza fuera. Una espiral difícil de romper sin elevar el nivel salarial y la calidad de los sectores.
La perspectiva comparada: la lección del Brexit
Por otro lado, Pardos ha aportado la mirada internacional y ha introducido un matiz importante: la inmigración no es buena ni mala como tal, sino que depende del contexto, del marco regulatorio y de cómo esté ligada al modelo económico. "Si es complementaria y aporta valor añadido y alta productividad, es una oportunidad. Si es sustitutiva y se dirige a sectores precarios, puede convertirse en un reto o incluso un problema", ha dicho.
Pardos ha puesto el ejemplo del Reino Unido después del Brexit para ilustrar hasta dónde puede llegar la complejidad de regular los flujos. "Cuando se acabó la libre circulación de personas dentro de la UE, el sistema británico se tuvo que reinventar: bajó los criterios para los migrantes extracomunitarios para cubrir vacantes en sectores como la hostelería, y en dos años llegó un millón de personas recién llegadas. En 2024, ante la presión política, se volvieron a endurecer los criterios salariales", ha explicado al público del Tribuna. La lección, ha añadido Pardos, es que ningún gobierno controla del todo los flujos migratorios: "Hay factores de atracción y de expulsión que el marco regulatorio no puede controlar del todo".
Lo que sí se puede hacer, ha defendido, es diseñar un modelo que sea selectivo a la entrada y muy inclusivo una vez las personas ya están: plenos derechos, igualdad salarial, integración económica como puerta de entrada a la integración social y cultural. "Igualando derechos y deberes queremos decir igualando ciudadanía", ha resumido.
La importancia del marco regulador y del ascensor social
Otro de los puntos clave del debate ha sido la integración. Nadal ha remarcado que Catalunya es un país de migraciones y que el sistema de reproducción dual, donde los hijos de migrantes acceden a mejores condiciones que sus padres, es el modelo de éxito que hay que preservar. Pero ha advertido que el ascensor social aquí funciona peor que en otros países, con una concentración de migrantes en sectores ocupacionales precarios que dificulta la movilidad intergeneracional.
Por su parte, Pardos ha insistido en que la integración tiene tres dimensiones: económica, social y cultural. La clave es que la primera facilite las otras. "No se puede pedir una imposición cultural, pero la integración económica es fantástica para llegar a la integración social", ha dicho. Sans ha coincidido en que la fórmula es clara: derechos y deberes, necesidad de integrarse para las personas extranjeras, con acceso real a oportunidades.
Nadal (Cercle d'Economia) ha dejado claro que hay margen para reorganizar una legislación que en buena parte es de los años noventa
Sobre el marco normativo, Nadal ha dejado claro que hay margen para reorganizar una legislación que en buena parte es de los años noventa. Pero ha puesto una condición: "Para que el consenso exista, debe haber un debate desde las ganas de construir y solucionar." Pardos ha recordado el caso del Quebec como modelo comparable, es decir, con lengua propia y sistema migratorio específico dentro de un marco federal, para apuntar que España y Catalunya deberían plantearse un modelo migratorio propio con más peso del territorio.
Tres mensajes finales para la política, las empresas y la ciudadanía
Para cerrar el debate, Llombart ha pedido a los tres ponentes un consejo para cada uno de los actores implicados: sociedad, políticos y empresa.
Pardos ha apostado por un modelo "sandía": selectivo en la entrada, muy inclusivo en el interior, con regulación de las ocupaciones, subida de salarios y plenos derechos una vez se está. Nadal ha insistido en tres ideas: entender Catalunya como país de migraciones, apostar por la integración económica como modelo de éxito, y exigir a la política que no deje el debate en manos de los extremos. Sans ha cerrado con la imagen de un triángulo equilátero entre administraciones, empresas y sociedad, con una base sólida de integración y comunicación entre el sector público y el privado. "La empresa debe ser activa para aportar a la sociedad", ha agregado.
Antes de abrir el debate, el presidente de Sant Cugat Empresarial, Eduard Torres, reivindicó el papel de la ciudad como polo empresarial de alto valor añadido, como es la tecnología, las finanzas o la farmacéutica, y subrayó que la inmigración ha contribuido a "enriquecer el tejido empresarial en todos los aspectos". "En Sant Cugat Empresarial somos globalistas desde el punto de vista anglosajón, tenemos ideas y queremos debates de actualidad", ha afirmado Torres, quien ha recordado que la diversidad cultural puede ser una ventaja estratégica para las empresas, siempre que se gestione adecuadamente.
Este artículo se publicó originalmente en el TOT Sant Cugat el 5 de junio.
