La industria española avanza, pero no al ritmo que exige el contexto global. Según un informe del Centro de Estudios y Asesoramiento Metalúrgico (CEAM), elaborado en colaboración con Bossard, la digitalización crece de manera sostenida, pero todavía se encuentra con obstáculos importantes. Más del 57% de las empresas señalan el coste como el principal freno, mientras que más del 50% admiten que no disponen del talento necesario para abordar la transformación.
Además, tecnologías clave como la inteligencia artificial o la robótica todavía presentan una implantación inferior al 20% en muchas empresas, hecho que evidencia una brecha entre el discurso y la realidad industrial. Los datos provienen de una encuesta a empresas industriales españolas recogida en este informe, que analiza el grado de madurez digital y los principales retos del sector. En este contexto, Antonio García, director general de Bossard, ha sido el último invitado a La industria es futuro, el pódcast de la Fundación por la Industria.
La apuesta por la generación de valor, clave para la evolución de las empresas
Según ha explicado García, a menudo se pone el foco en el precio y demasiado poco en todo aquello que rodea el producto. En este sentido, ha recordado que más del 80% del coste no corresponde al material, sino a aspectos como la logística, la gestión y los procesos. También ha señalado que tanto una estrategia basada en el precio como una basada en la aportación de valor pueden ser válidas. "Hay empresas que apuestan por aportar valor y hay otras que quieren ofrecer el precio más económico", ha asegurado.
En el caso de Bossard, esta visión ha sido clave para su evolución. Según ha explicado, la empresa empezó hace 200 años como "una pequeña tienda en Suiza", pero con el tiempo entendió que el valor no era solo suministrar producto, sino acompañar al cliente. "Quisimos ir un poco más allá y no solo entregar un producto, sino entender al cliente y ver cómo podíamos ayudarle en el ámbito logístico o en el desarrollo de sus productos", ha detallado. Esta transformación les ha permitido convertirse en un socio estratégico dentro de la cadena de suministro.
¿Qué frena la digitalización?
En cuanto a los frenos de la digitalización, García ha apuntado que no hay una única causa. Entre las principales barreras destaca la falta de una estrategia clara y la fragmentación interna de muchas empresas. "Hay muchos silos; cada departamento funciona como una pequeña empresa independiente y no siempre están alineados", ha advertido. También añade factores como el miedo al cambio y la dificultad de introducir nuevas formas de trabajar. A pesar de ello, considera que la transformación sí se está produciendo, pero que "necesita tiempo", recordando que las revoluciones industriales anteriores duraron décadas.
Sobre la brecha tecnológica respecto a otros países, García ha apostado por seguir invirtiendo y, sobre todo, por acompañar a las empresas, especialmente a las pymes. "El cambio es posible", ha afirmado, pero considera que hay que darle tiempo. De hecho, ha señalado que "da vértigo", pero que hay que tener paciencia y ha dicho que la Cuarta revolución industrial, en la que estamos inmersos, solo hace diez años que hablamos de ella. En este sentido, considera que estudios como el del CEAM y Bossard son útiles porque aportan información y confianza al tejido empresarial.
Para García, sin embargo, la tecnología por sí sola no garantiza la eficiencia operativa. "La persona está por encima de todo", ha afirmado. A pesar del avance de la automatización y la inteligencia artificial, defiende que el factor humano seguirá siendo central.
Sobre el coste de la digitalización, que muchas empresas perciben como un obstáculo, García considera también que hay que explicar mejor la rentabilidad de la inversión y reforzar la formación. "¿Un millón de euros es caro o barato? Depende. Si el retorno llega en un año y te hace más competitivo, es barato", ha ejemplificado. Por eso ha insistido en que hace falta más formación, no solo tecnológica sino también conceptual, especialmente entre las pequeñas y medianas empresas. Según ha apuntado, las grandes corporaciones suelen disponer de más recursos y de profesionales especializados en cada área.
El talento en la industria y los valores en tiempos convulsos
En cuanto a los perfiles profesionales que ganarán peso en la industria, García ha admitido que hay "incertidumbre". "Pienso que hay mucho trabajo por hacer", ha afirmado. Considera que muchos jóvenes están desorientados a la hora de elegir su futuro profesional y que a menudo no reciben suficiente información sobre la industria 4.0. En cambio, ha opinado que en otros países este proceso se vive con más ambición.
Además, ha añadido que, para él, el talento en la industria se define principalmente por la capacidad de adaptarse al nuevo contexto y de aprovechar la tecnología disponible con "ganas, espíritu y actitud".
Garcia (Bossard) defiende que las empresas deben tener unos valores que vayan más allá del simple objetivo de generar beneficios
Por otro lado, según ha explicado García, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica, las crisis económicas y las disrupciones constantes en la cadena de suministro, las empresas deben tener unos valores que vayan más allá del simple objetivo de generar beneficios. "Deben tener un propósito mayor que ganar dinero", ha afirmado. En este sentido, defiende que las organizaciones ejemplares son aquellas capaces de ayudar tanto a sus clientes como a la sociedad y a sus trabajadores a crecer y evolucionar. A su parecer, este compromiso es el que marca la diferencia y explica la pervivencia de compañías como Bossard a lo largo de dos siglos.
El reto de la reindustrialización y la sostenibilidad
En relación con la reindustrialización, García la define como la capacidad de adaptarse al nuevo contexto y de hacer las cosas de manera diferente para ser "más eficientes, más productivos y mejores". Con todo, considera que las políticas actuales no son suficientes, sobre todo porque muchas ayudas, como los fondos Next Generation, han acabado beneficiando principalmente a las grandes empresas. "Las pymes, que representan el 90% del tejido industrial, a menudo no tienen los recursos para acceder a ellas", ha lamentado.
En cuanto a la sostenibilidad, García defiende su importancia, pero advierte de un desequilibrio global. "Tenemos que ser más verdes y más eficientes, esto es vital, pero no todo el mundo juega con las mismas reglas", ha señalado. También ha añadido que ver competidores que no priorizan estos criterios y que, a pesar de ello, son más competitivos, hace reflexionar.
"La flexibilidad en las leyes podría ser una solución, pero las reglas deberían ser las mismas para todo el mundo", ha afirmado. En Europa, considera que las reglas del juego son muy diferentes de las que existen en Estados Unidos o en China.
Formación y acompañamiento, claves para la digitalización
Finalmente, ha concluido afirmando que Catalunya debería apostar decididamente por la formación, para ayudar a las empresas y a los empresarios que no disponen de tantos recursos a tomar mejores decisiones y para acompañarlas en su proceso de digitalización. "La transformación causa mucho respeto incluso a perfiles tecnológicos como el mío; una persona con menos conocimientos tecnológicos aún puede sentirse más perdida", ha concluido. "Hablar de evolución y de acompañar a las empresas en esta evolución es vital".