La Comisión Europea ha propuesto simplificar las normas de etiquetado energético y de neumáticos para reducir costes a las compañías, mejorar la eficiencia energética y facilitar decisiones informadas a los consumidores. Según Bruselas, las medidas podrían generar un ahorro de 18.400 millones de euros en costes administrativos para empresas y autoridades de supervisión, y acercar el objetivo de reducir estos costes anuales en 37.500 millones de euros antes de 2029.
Valdis Dombrovskis, comisario de Economía y Productividad, ha afirmado que las propuestas “reducen la carga y los costes para las empresas, a la vez que garantizan a los consumidores la información que necesitan, eliminando la burocracia y las barreras que han frenado el sector”.
Por otro lado, la vicepresidenta ejecutiva para una transición Neta, Justa y Competitiva, Teresa Ribera, ha destacado que “las etiquetas energéticas permiten a los consumidores tomar decisiones informadas que les ahorran dinero y que la propuesta adapta las normas a la era digital, haciéndolas más claras y sencillas.”
Las modificaciones introducen “más flexibilidad en la presentación de las etiquetas según el tipo de producto”, garantizando que la información llegue al consumidor en el momento de la compra. Esto permite el uso de pantallas en lugar del papel en tiendas, o de códigos QR en productos que no se exponen físicamente.
También se quiere simplificar la actualización de las etiquetas cuando se revisan las clasificaciones energéticas y “aclarar las responsabilidades de los fabricantes de fuera de la UE.” En el caso de los neumáticos, se elimina la obligación de los concesionarios de exhibir las etiquetas en la venta de vehículos nuevos y se refuerza el uso del registro digital EPREL para mejorar la supervisión y el acceso a la información.
Las medidas deberán ser aprobadas por el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo antes de su entrada en vigor
La propuesta forma parte de un paquete de iniciativas de la UE para reducir la burocracia y mejorar la competitividad. El comisario de Energía y Vivienda, Dan Jørgensen, ha destacado que “se estima que las etiquetas energéticas de la UE ya ahorran a los consumidores unos 100.000 millones de euros cada año. Con esta propuesta, queremos basarnos en este éxito para conseguir ahorros aún mayores para los hogares”.
Finalmente, las medidas deberán ser aprobadas por el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo antes de su entrada en vigor.