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Catalunya, capital de los ensayos clínicos: ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

El liderazgo catalán del sector, con cifras superiores al Reino Unido o Alemania, potencian la atracción y captación de talento cualificado y empresas internacionales

Catalunya concentró 5.768 estudios clínicos activos en 2025 | Suriphon Singha (iStock)
Catalunya concentró 5.768 estudios clínicos activos en 2025 | Suriphon Singha (iStock)
Marc Vilajosana, periodista de VIA Empresa | Mireia Comas
Periodista
20 de Mayo de 2026 - 04:55

Que la salud es uno de los sectores más importantes de la economía catalana es una afirmación que, a estas alturas, ya sorprende a muy pocos. La última edición del Informe de la BioRegió de Catalunya 2025 de Biocat nos lo recuerda con cifras evidentes: con una facturación récord de 48.891 millones, un ecosistema de 1.650 empresas y más de 300.000 profesionales en activo, la salud es ya el tercer sector en valor añadido bruto (VAB) del Principat, solo superado por el comercio y las actividades inmobiliarias. Sin embargo, dentro de esta realidad conocida existe un aspecto menos visible, pero que posiciona a Catalunya en el mundo: la fortaleza del territorio como hub internacional de ensayos clínicos.

 

De acuerdo con el mismo estudio de Biocat, en Catalunya había en 2025 un total de 5.768 estudios clínicos en activo, un volumen que sitúa al Principat como séptimo territorio a escala mundial y cuarto en Europa, donde solo es superado por Francia (9.800), Italia (7.149) y España (6.276). De hecho, Catalunya participa en el 92% de los ensayos clínicos activos en el Estado, y por sí sola supera en volumen a países como el Reino Unido, Alemania, Turquía o los Países Bajos. “Tenemos unos hospitales realmente potentes y profesionales muy buenos, pero lo que se ha hecho mucho en los últimos años es que se han profesionalizado muchísimo las unidades de ensayos”, valora en VIA Empresa el director general de Biocat, Robert Fabregat.

Esta profesionalización nace, de acuerdo con Fabregat, como una reacción de supervivencia: en plena crisis económica de finales de la primera década de los 2000, los ensayos clínicos se posicionaron como una gran oportunidad económica —pero no solo— para los hospitales y centros de investigación catalanes. “Aportan conocimiento a los profesionales, son una oportunidad para que los pacientes accedan a terapias innovadoras y comportan unos ingresos adicionales”, sintetiza el experto. La buena noticia es que no se iniciaba el camino desde la nada: Catalunya había sido, “históricamente, la región más importante en captación”, con un “caldo de cultivo” formado por grandes farmacéuticas locales y las multinacionales que ya habían empezado a llegar al territorio. 

 

Fabregat: “Los ensayos clínicos aportan conocimiento a los profesionales, son una oportunidad para que los pacientes accedan a terapias innovadoras y comportan unos ingresos adicionales”

Es con esta “apuesta muy clara por ser proactivos” que el ecosistema se puso manos a la obra para convertirse en un ecosistema atractivo para las grandes multinacionales farmacéuticas. Para Fabregat, son tres los grandes cambios que impulsaron esta profesionalización de los ensayos clínicos catalanes.

El primero de ellos es una agilización de la burocracia que, gracias a la ayuda de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), se llevó a cabo sin bajar los estándares de calidad y seguridad. El segundo, la formación de equipos especializados en ensayos clínicos, con “monitorización de pacientes o estadistas”, unos perfiles que normalmente aportan las farmacéuticas. Y el último, la capacidad de poder “identificar pacientes susceptibles de participar en estos ensayos” gracias a los hospitales y a las redes de atención primaria. “Uno de los problemas que tienen las farmacéuticas es que necesitan unos pacientes con unas características muy concretas. Y en Catalunya, pensando en el interés del paciente, se ha hecho que haya una conexión bastante ágil y rápida”, apunta el director general de Biocat.

El peso de las farmacéuticas multinacionales, con AstraZeneca a la cabeza

Es a través de esta profesionalización que el Principat se ha plantado con casi 5.800 ensayos clínicos en activo en 2025, de los cuales el 75% han sido impulsados (y financiados) por la industria. En concreto, las multinacionales son las grandes protagonistas: AstraZeneca domina con diferencia, con un total de 187 ensayos clínicos en activo durante 2025, seguida por MSD (124), Novartis (111), Roche (104) y Johnson & Johnson (103).

El caso de AstraZeneca es especialmente significativo, ya que en cuestión de pocos años —llegó a Barcelona en 2023— se ha establecido como el gran gigante del mundo farmacéutico catalán: en 2027, la empresa habrá invertido 1.300 millones de euros en su hub global de la ciudad condal, cifra que casi iguala los 1.500 millones de euros que la industria farmacéutica de todo el Estado invirtió en I+D durante 2024.

“Catalunya es un entorno estratégico para nosotros”, confirma la vicepresidenta de Asuntos Corporativos y Acceso al Mercado de AstraZeneca España, Marta Moreno. La portavoz de la farmacéutica considera que con su presencia en Barcelona tienen “acceso a una infraestructura de investigación líder que nos permite avanzar en áreas terapéuticas de alto impacto”. Precisamente, “el ecosistema médico y científico” es lo que Moreno identifica como “uno de los principales factores” que explican “la capacidad de Catalunya para atraer y desarrollar un volumen tan relevante de ensayos clínicos”. No es el único: “Se le suma otro elemento decisivo, el talento. Tanto el alto nivel de los profesionales e investigadores que desarrollan aquí su actividad como la capacidad del territorio para atraer talento internacional”.

El ecosistema científico, el talento, el apoyo institucional y la sinergia con el sector digital son los factores que AstraZeneca identifica como fortalezas de Catalunya

La vicepresidenta de Asuntos Corporativos y Acceso al Mercado de AstraZeneca España también pone en valor el “apoyo institucional” de la Generalitat y el Ajuntament de Barcelona, que a su parecer “ha contribuido a crear un entorno que favorezca la colaboración entre los diferentes actores del sistema”. Y para acabar de atarlo todo, Moreno también destaca las sinergias que se generan con el “creciente tejido tecnológico y digital” de Catalunya: “Es fundamental para AstraZeneca, donde aplicamos la IA y ciencia de datos en el 90% de nuestros programas de moléculas pequeñas”. 

De la abundancia de la oncología a la apuesta pública por las terapias avanzadas

La apuesta de AstraZeneca es también representativa cuando nos fijamos en las áreas clínicas a las que se dedican estos ensayos. En el caso de la multinacional, el 60% de los “más de 190 ensayos” que actualmente llevan a cabo desde el hub de Barcelona se enfocan en el cáncer. Y la oncología es, con gran diferencia (más del triple que la siguiente categoría), el área clínica con más ensayos activos en Catalunya, con un total de 1.667, que a pesar de caer un 3% respecto a 2024, mantiene el Principat como sexto territorio en Europa y noveno en el mundo. Los sistemas inmunitario y respiratorio, con 573 y 504 ensayos, respectivamente, son las siguientes especializaciones, y también se sitúan sextas en Europa y novenas en el mundo en su clasificación particular.

Con todo, Fabregat destaca especialmente el ámbito de las terapias avanzadas. Con 156 ensayos clínicos, Catalunya participa en el 82% de las pruebas de esta área activas en el Estado, una categoría que está especialmente liderada por el sector no comercial: “Tienen muchos retos, y quien está cubriendo este espacio son los hospitales y centros públicos”. Porque si bien la industria representa el 75% de los ensayos clínicos en activo en Catalunya, el último cuarto corre a cargo de estas instituciones. Por volumen de ensayos, los principales actores catalanes son el Hospital Clínic (junto con la Universitat de Barcelona), la Vall d’Hebron (y su instituto de investigación), el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, el Hospital de Bellvitge y su Institut d’Investigació Biomèdica (Idibell), el Hospital del Mar y el Hospital Sant Joan de Déu.

Es en esta clase de instituciones donde, más allá de quien sea el promotor principal, se llevan a cabo los ensayos clínicos en Catalunya. El Clínic o la Vall d’Hebron fueron algunos de los pioneros de esta iniciativa, según Fabregat, “pero enseguida el resto vieron que era una apuesta clara”. Y es que, más allá de hacer más ágil la burocracia y de profesionalizar los equipos, los ensayos clínicos no exigen infraestructuras adicionales de las que ya disponen los centros, especialmente cuando se trata de ensayos en fases tempranas. “En fases más superiores, o en casos como cánceres, en que los efectos secundarios son mayores, se necesitan salas donde deben poder estar los pacientes y directamente conectadas al hospital”, indica el director general de Biocat, pero esto no es un impedimento para la mayoría de hospitales catalanes.

La oportunidad económica de los ensayos clínicos

Lo que ha dejado claro el establecimiento de Catalunya como polo de atracción de ensayos clínicos es la retahíla de beneficios que aporta, tanto al sector como a la sociedad. “La principal es la de los pacientes”, afirma Fabregat, ya que disponer de ensayos clínicos en los hospitales más próximos les permite acceder a terapias de vanguardia, que “en fases avanzadas, son productos que de aquí a pocos meses saldrán al mercado”. Pero también existe un beneficio “intrínseco”, vinculado a los profesionales de la salud: “Un clínico quiere ayudar a los pacientes y aprender con investigación clínica directa, y [tener ensayos clínicos] ayuda a tener más motivados a los profesionales y en la captación y retención de talento”.

La captación de ensayos clínicos internacionales aporta conocimiento a los profesionales, acceso a terapias innovadoras a los pacientes y una vía de atracción y retención de empresas

A estos dos factores hay que añadir la esfera económica, que el director de Fabregat divide en dos incentivos principales. El primero, el más directo, son los acuerdos a los que las farmacéuticas llegan con los hospitales y centros de investigación, que suponen una inversión en las unidades de ensayos y la cobertura de los gastos de movilidad de los pacientes. El segundo, en cambio, es más indirecto, pero Fabregat remarca que es “uno de los principales incentivos para venir de las grandes empresas”: la estrecha conexión que tiene la investigación clínica con el sistema de salud catalán. “Es un atractivo para las grandes empresas y startups que están aquí, para quedarse o crecer, y también para las internacionales”, opina el director general de Biocat. Desde AstraZeneca, Moreno resuena con este mensaje: “La infraestructura, su modelo de colaboración y el apoyo institucional han sido factores determinantes para nuestra apuesta por Catalunya”.

Redistribuir y agilizar a la espera de la tormenta china

No obstante, el buen momento que vive Catalunya en el ámbito de los ensayos clínicos no debe eclipsar que todavía hay puntos de mejora. Uno de los principales es la distribución territorial: la muestra de instituciones públicas con más ensayos activos en el Principat ya deja entrever que Barcelona acapara buena parte de estas iniciativas. “Desafortunadamente, es uno de los retos. La mayoría de ensayos clínicos están en el Área Metropolitana. Es verdad que hay algunos más alejados, como el Parc Taulí (Sabadell) o el Trueta en Gerona, que incorporan cada vez más, pero cuesta”, reconoce Fabregat.

El director general de Biocat asegura que esta es una preocupación identificada tanto por la administración como por los centros clínicos, y que ya existen “mecanismos entre los profesionales sanitarios para identificar pacientes de otros hospitales”. Los principales hospitales catalanes tienen “conexiones internas” con el territorio, y se intentan tejer redes “para que los ensayos clínicos lleguen directamente a los hospitales comarcales”. Pero el obstáculo principal persiste: “Muchas veces, los ensayos clínicos comportan la movilidad del paciente, y lo que se quiere hacer, en la medida de lo posible, es hacer que los ensayos lleguen a los hospitales más cercanos a la ciudadanía”. Fabregat confirma que “se está trabajando en ello, y Salut lo tiene muy en mente”, pero reivindica que “como sistema tenemos que ser proactivos”, ya que “la mayoría de hospitales tiene capacidades de sobra para acoger los ensayos”.

Pero más allá de la búsqueda de la equidad territorial, Catalunya también afronta un riesgo que Fabregat califica de “más global” o, incluso, “europeo”: el hecho de que la excesiva burocracia incentive a las empresas a marcharse. “La cuestión reguladora aporta seguridad, y debe ser así, pero el problema es cuando tenemos demasiadas capas: la agencia europea, las estatales, las regiones también dicen la suya… y todas estas capas pueden hacer ver a las empresas que tienen más incentivos para hacer investigación clínica en otros lugares”, analiza el experto.

Biocat identifica la equidad territorial y la simplificación de duplicidades administrativas como principales puntos de mejora del ecosistema catalán

Y mientras el continente busca “el punto de compromiso” entre la seguridad que aporta la normativa y la agilidad que reclama la empresa, la mirada está puesta hacia el exterior, con un ojo en cada dirección cardinal. Al oeste, el viejo conocido, los Estados Unidos: con más de 38.000 ensayos clínicos en 2025, el país norteamericano es el líder absoluto del sector desde hace décadas, a pesar de caer un 2,1%. Aquí, Fabregat identifica una alerta con nombre y apellido: “El principal riesgo es que las multinacionales americanas no apuesten por Europa por las políticas de Trump”. Pero más allá del actual presidente, se trata “de una realidad con la que ya hace tiempo que competimos”.

En el este, en cambio, el nerviosismo es más palpable. Con un crecimiento del 10,2% en un año, China ya concentraba 17.321 ensayos clínicos activos en 2025, y es “el gran cambio” que el sector ha vivido últimamente. “China siempre ha sido muy grande en población, pero en los últimos años, la capacidad de innovación en terapias ha sido brutal”, desvela Fabrebat. “Lo suman todo”, continúa, “tienen costes asumibles y competitivos con Europa, profesionales capacitados, son ágiles a la hora de tomar decisiones, a escala reguladora son más laxos que Europa y la población es muy alta”.

¿Y qué puede hacer Catalunya, y Europa en conjunto, ante una competencia como esta? El director general de Biocat apunta hacia la dirección en que ya se está trabajando: “La industria sabe que cuando invierte, quiere que el producto entre en el sistema, y se está estudiando de qué manera: si los cambios tienen que ser menos burocracia sin bajar los estándares, que no haya tantas capas… Buscar los incentivos para ambas partes para maximizar la colaboración público-privada”. Fabregat reconoce que el continente vive “un baño de realidad”, pero también cree que la zambullida ha servido para que Europa reaccione. Y, al final, todo se concentra, en palabras esta vez de Moreno, en “fomentar más agilidad reguladora”. “Solo así conseguiremos mantenernos como un entorno atractivo para la innovación, la inversión y el talento”, sentencia la representante de AstraZeneca España.