En los últimos años, Aragón se ha posicionado con fuerza como principal territorio tractor de centros de procesamiento de datos (CPD) del Estado. En un informe publicado este mismo lunes, la banca de inversión Morgan Stanley define el territorio como el mercado secundario de centros de datos “más emocionante de Europa”, liderado por la macroinversión que Amazon Web Services (AWS) ha impulsado en el territorio desde 2022, que ya alcanza los 34.000 millones de euros.
Catalunya no quiere quedarse atrás en esta carrera por “el oro del futuro”, y la Generalitat ya aprobó en marzo de 2025 un acuerdo de gobierno para atraer nuevos proyectos de estas infraestructuras. Más recientemente, en abril de 2026, el Govern desveló que había identificado un total de 26 proyectos potenciales que en total sumarían cerca de 2.000 megavatios (MW) de potencia, así como diecisiete centros ya en funcionamiento, pero de una potencia mucho menor. Ahora bien, el ejecutivo tiene claro que el modelo no tiene por qué ser el mismo que ha triunfado en el territorio vecino. “Tenemos unos activos, un ecosistema digital, que nos permiten una apuesta que compita no solo por volumen, sino también por calidad”, ha dejado claro el secretari de Telecomunicacions i Transformació Digital, Albert Tort, en una mesa redonda organizada por el Cercle Tecnològic.
Bajo el título Catalunya, hub digital del sud d'Europa, el encuentro ha juntado la administración pública catalana con representantes de empresas del sector que operan en el Principat con el objetivo de resolver la cuestión: ¿cuál debe ser el modelo de centros de datos por el que apueste Catalunya? Y desde el Govern, la directora general d'Infraestructures Digitals, Cristina Campillo, tiene clara la visión: “No debemos atraer por atraer. El modelo de los hiperescalares porque sí, porque generan economía, es bastante discutible”.
Campillo: “No debemos atraer por atraer. El modelo de los hiperescalares porque sí, porque generan economía, es bastante discutible”
Su apuesta no se basa en proyectos de grandes magnitudes, como los de Amazon en Aragón, aunque puntualiza que “evidentemente, habrá alguno grande”, pero únicamente si “generan impactos positivos”. La visión que defiende Campillo es la de una “tipología no basada en el volumen, sino en la especialización” necesaria para “dar respuesta al tejido económico que tenemos”. “Nos imaginamos más bien una red de centros de datos, con algunos grandes, probablemente más de pequeños, y mejor tejidos entre ellos”, ha sintetizado.
Lo que motiva esta apuesta es una diferenciación con los recursos de los que disponen territorios como el aragonés. Ante la falta del volumen de suelo (y de sol) disponibles en términos comparativos, Catalunya sobresale por otros factores. El director de inversión en redes de Colt Technology Services, Christian Schmidt, ha destacado la infraestructura de conectividad: “Catalunya tiene una excelente posición a escala europea como puerto digital. Son ya dos cables, con un tercero en camino a la estación de Afr-ix, y tiene proximidad a otros cables submarinos”, ha señalado, en referencia a los que llegan por la costa atlántica a Lisboa y Bilbao. Campillo ha apuntado que el objetivo es que Barcelona se convierta en un “nodo de complementación” ante el desbordamiento de Marsella, principal puerto de cables submarinos del norte del Mediterráneo.
Pero los cables que se conectan a la Barcelona Cable Landing Station, ubicada en Sant Adrià del Besòs, no son el único punto fuerte de la infraestructura: “A diferencia de Aragón, la infraestructura digital ya está instalada: aquí hay fibra”. Concretamente, una red pública de fibra óptica que en agosto de 2025 ya superaba los 7.500 kilómetros y llegaba a 684 municipios catalanes. Y es que como bien ha remarcado Schmidt, “ningún centro de datos tiene sentido sin conectividad; sin ella, es solo una nevera muy cara”.
Schmidt (Colt): “A diferencia de Aragón, la infraestructura digital ya está instalada: aquí hay fibra óptica”
En la misma línea se ha posicionado el director general de Oracle en Barcelona y director de nube soberana para España y Portugal, Joan Planella, quien ha confirmado que “en Catalunya, hoy tenemos centros de datos, ubicaciones y cables submarinos”. Pero para el profesional, hay un factor aún más determinante que explica el potencial del territorio en el sector de los CPD: el ecosistema. “Tenemos más de 200 hubs tecnológicos —internacionales, según el Tech Hubs Overview de la MWCapital— que, junto con las iniciativas del gobierno, nos dan las piezas no solo para ser un buen actor en el sur de Europa; debemos aspirar a los 450 millones de personas que hay en Europa”, ha defendido Planella.
A remolque de la tecnología y la falta de financiación
Sin embargo, que Catalunya concentre la infraestructura y el ecosistema necesarios para hacer florecer el sector de los centros de datos no significa que este no choque con ningún obstáculo. El CEO de Oxigen Data Center, Benjamí Rovira, ha identificado la evolución de la tecnología como uno de los factores que más dificultan estar al día: “Las infraestructuras van rapidísimas, con cambios cada trimestre. Los fabricantes van por delante, y nuestra obligación es seguirlos”. Campillo ha ido todavía más allá, apuntando a “cambios mensuales” ante los cuales el deber de la administración es el “de acompañar” a la industria local. Lo que queda claro es que, ante este ritmo frenético, no es posible “hacer una fotografía futura” estática con la que trabajar a largo plazo, sino que hay que “ir adaptándolo” en función de cómo cambie el sector.
De hecho, Rovira ha apuntado a una “consolidación de los fabricantes” que ha acelerado todavía más esta situación: “El otro día nos decían: ‘¿Cuántos bastidores de 600 kW podéis poner?’. Se trata de un modelo de infraestructura completamente diferente, cuando la realidad del mercado, la de la pyme catalana, son bastidores de 2 a 5 kW”. Esto provoca que, según el CEO de Oxigen Data Center, a muchas compañías catalanas “se les complica hacer inversiones” en el sector, un contexto ante el cual las firmas como la suya “deberíamos ser facilitadores”. Pero para serlo, uno de los valores que defiende Rovira es “no volverse locos”: “Hay centros de datos con inversiones faraónicas que están vacíos”.
Y precisamente estas inversiones de gran volumen son otro de los problemas que afronta la industria catalana de los centros de datos. Para Planella, una de las claves se encuentra en el origen de la financiación: “En Europa, el 70% proviene de la banca; en Estados Unidos, de los mercados de capital. Esta es la causa de que las empresas de Estados Unidos escalen mucho más”. Es por esta razón que el director general de Oracle en Barcelona ha defendido que “si somos capaces de atraer los capitales, haremos que las empresas puedan escalar y que este no sea solo un polo de Europa”.
Planella (Oracle): “En Europa, el 70% proviene de la banca; en Estados Unidos, de los mercados de capital. Esta es la causa de que sus empresas escalen mucho más”
Ha sido en este punto de la conversación que se ha visibilizado, posiblemente, la única objeción entre los ponentes. En este caso, a cargo de Benjamí Rovira, que ha levantado el dedo ante la amenaza que puede suponer la financiación proveniente de fondos de inversión: “La gobernanza y la soberanía no van ligadas a los fondos de inversión de capital. Cualquier fondo que entre en la compañía, solo pensará en la parte financiera, no en la parte del país”. De hecho, el CEO de Oxigen Data Center se ha mostrado todavía más contundente: “Si tienes como compañero de viaje a alguien que piensa más en los multiplicadores económicos que en cómo se gestionan las inversiones de país, estás muerto”.
Por su parte, Schmidt no ha entrado a valorar la conveniencia de depender económicamente del mercado de capitales, pero sí que ha señalado algunas problemáticas vinculadas en las diferentes velocidades de financiación cuando se depende de la banca tradicional: “En España no ha pasado, pero puede darse un choque entre el sistema de financiación de los centros de datos hiperescalados, que tienen unos ritmos muy rápidos, y los de las empresas financieras, que tienen otros plazos”.

El último elemento a entrar a debate ha sido uno de los quebraderos de cabeza perennes del sector tecnológico catalán: la falta de talento cualificado para cubrir las necesidades de las empresas. En la última edición del Baròmetre del sector tecnològic del Cercle Tecnològic volvía a insistirse en el desequilibrio entre oferta y demanda: solo el último trimestre de 2024, quedaron 1.814 vacantes ofrecidas no cubiertas. La mesa no ha querido incidir más en una problemática más que identificada, sino más bien tratar de identificar las estrategias para evitar que se propague. Y la principal respuesta, a cargo de Rovira, apunta al factor motivacional: “El talento va ligado al proyecto. Nuestro sector es un poco burbuja, y es mejor no hablar de sueldos; pero el proyecto retiene mucho más que el sueldo. Cuando hablas de cómo podemos dejar huella en el territorio, la gente tiene ganas de venir”.
Rovira (Oxigen): “El proyecto retiene mucho más que el sueldo. Cuando hablas de cómo podemos dejar huella en el territorio, la gente tiene ganas de venir”
Sea como fuere, lo que ha quedado claro es que uno de los sectores identificados como claves por la estrategia europea de soberanía digital tiene argumentos para ponerse las pilas, y Catalunya, con sus obstáculos, puede posicionarse con un modelo propio. Y más aún en un momento en que, como bien ha recordado Planella, “la inteligencia artificial está convirtiendo estas infraestructuras digitales en infraestructuras estratégicas”. Una importancia que ha acabado de ligar Tort en su intervención: “Si sin datos no hay inteligencia, sin centros de procesamiento de datos no hay capacidad de computar esos datos con un marco de soberanía tecnológica mayor. Y sin infraestructuras de conectividad, esos datos no viajan”.