Nos decían que todo iba bien hasta que, un buen día de septiembre del año 2008, el banco Lehman Brothers hizo quiebra —la más grande de la historia de Estados Unidos—. Por una de aquellas casualidades de la vida, pasé por delante del banco aquel 15 de septiembre. Los empleados salían a la calle desconcertados. Nadie pensaba que aquel hecho, aquella caída, empastaría a todo el mundo. Todo. Tanto que el Ayuntamiento de Moià también cayó en la espiral que nos tenía que arrastrar a todos -a todo el mundo- a una recesión de más de diez años y que, en parte, todavía arrastramos.
Ahora, conviene no engañarse. Lehman Brothers fue el detonante. Hacía años que se veía venir —al menos localmente, en España— que no íbamos bien. Que todo el mundo estaba endeudado. El Ayuntamiento de Moià (5.700 habitantes) lo estaba en 25,5 millones, es decir, unos 4.400 euros por ciudadano. Unos 13.000 por familia, aproximadamente. España quedó en estado de shock. Y Moià más. El agujero tardó en descubrirse, pero provocó un descalabro. Un shock que se vio reflejado en las elecciones del 2011, que llevaron a Dionís Guiteras y su equipo a la alcaldía. Un empresario de actitud modesta y receptiva, pero con unos convencimientos fuertes y con los que intenta explicar a la gente la conveniencia de determinadas acciones de gobierno.
Parece que tienen que llegar grandes descalabros para que la población se centre y se dé cuenta de que hace falta una gestión empresarial para salir del pozo económico
Puede ser. Yo empecé como empresario en el año 1993, con solo 23 años. Nada me llevaba a imaginar que, un buen día, tendría que aplicar los conocimientos y experiencias empresariales a la gestión pública. He de decir que siempre hemos sido un equipo de gente los que hemos trabajado para sacar a Moià de un agujero financiero que parecía indigerible.
¿De qué tipo de prácticas hablas?
La situación del pueblo era tan dramática que permitía, casi obligaba, a poner en práctica diversas acciones. Tuvimos que inventar e innovar soluciones, pero, por encima de todo, el entorno de entonces nos permitió aplicar soluciones radicales. La población sabía que no era la hora de quedar bien. La prensa ya se encargaba de anunciar el nivel de nuestra desgracia. Habíamos batido todos los récords de endeudamiento. Así, pues, las soluciones, dolorosas, fueron más digeribles y aceptables para todo el mundo.
Sí, pero 25 millones y medio no son una broma.
La primera acción consistió en reunir a los bancos —que también estaban tocados, como se vio— y pedir un crédito a 30 años. Las garantías venían de nuestros ingresos públicos y transferencias del Estado. Y eso fue aceptado. Después, cabe decirlo, la situación nos ayudó mucho. El Estado aceptó parte de la deuda descontándola de las transferencias que nos hacían; los tipos de interés bajaron mucho por diversos motivos, etc. Pero si me preguntas cuál fue la clave, te diré que la imaginación para aprovechar todas las herramientas -públicas y privadas- que teníamos a nuestra disposición para reducir la presión. El resultado fue que en 10 años —no en 30— habíamos saldado las cuentas. Desde 2021 ya podemos hacer las inversiones y los gastos que el pueblo necesita. Bueno, de hecho necesitaba, pero todos sabíamos que estábamos en situación de endeudados y, por lo tanto, el Ayuntamiento no podía gastar. Ahora estamos limpios y en perfecto estado de revista.
"La formación económica y financiera de los que gobiernan los ayuntamientos es muy escasa"
Esto que le pasó al Ayuntamiento de Moià tuvo lugar en muchos otros ayuntamientos, por no decir en todos. ¿Por qué?
El problema principal proviene de no tener una idea clara que debería valer tanto para las instituciones públicas como privadas: no se puede estirar más el brazo que la manga. El tema es básico. La formación económica y financiera de los que gobiernan los ayuntamientos es muy escasa. En general, la población tiene una formación nula en cuanto al dinero público. Se piensan que salen de debajo de la tierra y que se pueden fabricar. Tener un concepto empresarial de la gestión económica de una institución pública ayuda mucho. El peligro de caer en el populismo y decir que se hará aquello que no se puede hacer, es un riesgo que muchos políticos infravaloran. El endeudamiento es un recurso fácil. Bueno, lo era hasta que llegamos nosotros. El Ayuntamiento de Moià llevaba décadas cerrando en déficit. En 2011 conseguimos cerrar con 90.000 euros positivos.
¿Cómo os encontrasteis la trastienda y qué hicisteis para actuar rápidamente?
No había herramientas de gestión ni tecnología. Se funcionaba con excels y con unos procedimientos muy rudimentarios. Fueron momentos duros. Había trece policías municipales y los pasamos a siete y con un solo coche. La población tuvo que asumir, por ejemplo, que por la noche, la policía no contestaba al teléfono. Y así muchas otras acciones que comportaron reducir muchos servicios. Unos, quizás, fundamentales. Otros, superfluos a los que la población se había acostumbrado. Por decirlo de alguna manera, se vivía por encima de las propias posibilidades.
"Antes de la crisis, en Moià se vivía por encima de las posibilidades"
Al aplicar criterios gerenciales en el Ayuntamiento ¿cuáles son las dificultades?
Aparte de la burocracia que, si quieres, hablamos después, lo más difícil de aplicar criterios empresariales a la buena gestión pública, el gran hándicap, es aquello que se conoce como la satisfacción del cliente. En una empresa la satisfacción la vas detectando y corrigiendo. En nuestro caso, puedes descubrir que el pueblo no estaba satisfecho el día de las elecciones. Es muy difícil establecer un barómetro que vaya midiendo. Entonces, caer en el populismo es muy fácil. Al elector, tomado individualmente, a menudo le tienes que decir cosas que, de entrada, no le gustan. Pero hay que hacerle ver que una acción de gobierno se lleva a cabo para el bien de todos, incluido él mismo. Y medir su satisfacción de manera continuada es imposible.
De todas maneras, la buena gestión económica de un ayuntamiento da mucha confianza al administrado. En tu caso, los ciudadanos te han avalado varias veces desde la Gran Recesión. ¿No hay sistemas de control que vigilen que el alcalde no haga animaladas?
Sí, para eso están los secretarios de ayuntamiento.
¿Vienen a ser el equivalente a los interventores en una oficina bancaria?
Exacto. Se trata de vigilar que el alcalde no se ha bebido el entendimiento desde el punto de vista económico y formal. Sin secretario, un ayuntamiento puede ir quedando desmantelado y sin control. El secretario es un funcionario del poder central —desde 2011 dependían de la Generalitat, pero en 2023 el Estado recuperó el control, incluyendo el poder sancionador— y resulta una figura tremendamente útil. Pero no todos tienen.
¿Cómo es posible, eso?
Pues sí. El 45% de las vacantes no están cubiertas. Quedan vacantes. Nosotros tenemos, pero desde 2011 son secretarios provisionales accidentales, en funciones, rotatorios. Muchos alcaldes se quejan de que el secretario de su ayuntamiento le hace la vida imposible. Todo puede ser. Pero hay herramientas para corregirlo. Yo tuve que abrir un expediente a uno de los secretarios que tuvimos y me dieron la razón. Y se fue. Pero la figura del secretario correctamente utilizada y cubierta por un buen profesional ofrece muchas garantías al administrado. Sobre cómo se utiliza su dinero.
Antes has mencionado la burocracia. Todo el mundo está harto de ella. A todos los niveles. ¿Tiene algo que ver el secretario con la burocracia existente?
No. La burocracia proviene de una idea correcta pero mal implementada. Se trata de ser eficaz y transparente. Pero la solución que se ha diseñado escapa a todo tipo de lógica y actualmente ahoga y va contra la idea original: la eficacia. Se ha perdido el objetivo final y los procedimientos son un corsé que hace que muchos proyectos sean irrealizables. Por ejemplo, desde que se recibe la propuesta de un proveedor hasta que se le otorga el contrato pueden pasar meses, si no años. Cuando se le da luz verde, el contratista quizás no quiere hacerla porque los costes le han aumentado con el tiempo. Entonces hay que hacer otros procedimientos que solucionen un problema que ha creado la propia burocracia. Para ser claros, la burocracia administrativa creada puede hacer que un pueblo se vuelva ingobernable. Y no parece que los que hacen las leyes sean conscientes de ello.
"La buena administración puede hacer que, si lo haces bien, los ayuntamientos tengan, incluso, beneficios económicos"
¿Qué conclusiones profesionales sacarías de tu paso por la administración de un ayuntamiento?
Una importantísima, como te he dicho, consiste en medir constantemente el grado de satisfacción del administrado sin caer en la frivolidad ni el populismo. Otra es que el tempo con el que se mueven las cosas en la administración es absolutamente diferente al del mundo empresarial. Todo es más lento y hay que pensar a largo plazo para hacer obras que podrían ser inmediatas. Y una final e importantísima: la buena administración puede hacer que, si lo haces bien, los ayuntamientos tengan, incluso, beneficios económicos. Beneficios, claro, que se pueden revertir en gastos extraordinarios que ayudan a hacer avanzar el municipio.
¿Como qué, por ejemplo?
Mira, en el ayuntamiento tenemos ahora mismo cuatro proyectos con objetivos claramente diferentes. Uno es recuperar los cuarteles que la Guardia Civil dejó vacíos cuando se desplegaron los mossos.
¡Pero estamos hablando de hace más de un cuarto de siglo!
Como lo oyes. Hasta que llegamos al ayuntamiento el tema estaba bloqueado por falta de dinero y con la Guardia Civil cabreada por incumplimiento del consistorio. Hasta que no hemos podido tener algo de dinero (2021) no hemos podido avanzar. Todo han sido obstáculos y desinterés por parte de todo el mundo, incluidos los estamentos públicos que se tendrían que preocupar —y más ahora que hay carencia de viviendas—. Al final nos hartamos y hemos creado un equipo con la UPC-Arquitectura, y ellos nos harán el proyecto: veinte viviendas. Actualmente, estamos realizando un workshop para poder aterrizar y ver cómo aprovechar el edificio adaptándolo a nuestras necesidades. Así podremos licitar la redacción del proyecto constructivo el último trimestre de este año.
Más cosas...
Hace poco hemos puesto en marcha la antigua fábrica de Cal Comadran. Faltaban espacios para diversas actividades —áreas del Consell Comarcal, coworking, asociaciones, etc.— y teníamos que recuperar un espacio que se estaba degradando. Además, esta acción nos ayuda a recordar que tenemos un pasado industrial en el Moianès.
Una de las realizaciones que ha levantado polvareda es la planta de biogás. ¿Qué ha pasado?
Nada, típico de las acciones de bajo nivel y peor perfil que tienen lugar en muchos lugares del país. Un señor, para fastidiar, se pone en contra y, entonces, se suman todos aquellos que tienen cuestiones en contra del ayuntamiento. Algunos ideológicos, otros personales... Hay de todo. Será una planta de titularidad pública. Finalmente, sacaremos el proyecto adelante y demostraremos que no solo no contamina —hay miles de similares en toda Alemania y otros lugares de Europa— sino que da salida a residuos de la comarca -del pueblo y nuestro entorno más cercano- y, muy interesante, el municipio se puede ahorrar 700.000 euros en electricidad, que es la que producirá la planta. ¡Y con la ayuda de más de tres millones de los Fondos NextGen! ¿Pero sabes por qué, por encima de todo, se sacará adelante el proyecto?
¿Por qué?
Porque solo nosotros podemos hacerlo realidad. Demasiados gobernantes se acobardan, en lugar de sacar adelante los proyectos que has presentado y por los que te han votado. Hace falta coraje. Cuando salimos elegidos la última vez todo el mundo sabía que teníamos, entre nuestros planes para el pueblo, construir esta planta de biogás. Si ahora aparecen elementos que quieren confundir la opinión pública y nos tenemos que enfrentar con lo que se llama fakenews, pues nos enfrentaremos a ello. El peor servicio que podemos hacer a la población es ser cobarde. Es la excusa perfecta de los populistas, y no se les puede poner en bandeja. No puede ser.
"El peor servicio que podemos hacer a la población es ser cobarde"
Vamos terminando. Estos días hay incendios. Siempre has estado preocupado por la gestión forestal y algunos creen que la gestión ganadera podría ayudar a mantener el sotobosque.
Sí, no es una mala idea. Pero si no cierras la cadena de valor, las acciones se pierden. Tienes pastores, crías ganado de calidad, muy bien. Y después, ¿dónde lo llevas? Es por eso que hemos creado un pequeño matadero en Moià que puede permitir dar salida a esta actividad. Si se creara uno por comarca, los ayuntamientos lo podrían complementar con pastores, digámoslo así, “municipales”... La gestión del bosque es compleja y en ella intervienen muchos elementos. Este es uno.
Ya veo que hay mucho trabajo por hacer...
¡Y tanto! Lo peor que podemos hacer es no ser conscientes, olvidarnos de por qué nos han elegido.
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