El diente de sierra de Irán

La internacionalización de este conflicto es muy difícil, y su prolongación temporal también, lo que minimiza el riesgo de cualquier impacto económico duradero

El presidente de EEUU, Donald Trump, saluda a unos soldados estadounidenses | Daniel Torok / White House
El presidente de EEUU, Donald Trump, saluda a unos soldados estadounidenses | Daniel Torok / White House
Jaume Puig | VIA Empresa
Director general de GVC Gaesco
11 de Marzo de 2026 - 04:55

Cada vez que hay un descenso bursátil de una magnitud mínima, el inversor debe determinar si se trata de un simple movimiento puntual, de ida y vuelta, lo que se conoce como un diente de sierra, o bien de un movimiento muy relevante que pueda conducir, incluso, a un cambio de tendencia, largo en el tiempo. La primera opción sucede varias veces cada año, y hace que la mejor opción inversora por defecto sea la de aprovechar la ocasión para invertir más. La segunda, en cambio, pasa una vez cada muchos años.

 

La probabilidad de que un movimiento como este sea un diente de sierra es, de hecho, del orden de cuatro veces superior. La acción que pueda emprender el inversor depende de qué consideración tenga de cada caso. ¿Cómo calificar el ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán a efectos bursátiles?

Sin ánimo de ser extensivos, hay que considerar diversos factores. En primer lugar, de dónde venimos. Los mercados bursátiles hicieron máximos históricos al final del mes de febrero. El conjunto de bolsas mundiales, representadas con el índice MSCI World, hicieron máximos el pasado día 25 de febrero. El Eurostoxx-50 hizo máximos el mismo día, mientras que el Ibex-35 hizo máximos un día después, el 26 de febrero, igual que el selectivo de los mercados emergentes, el MSCI Emerging Markets Index. Otros mercados, como el Nikkei-225 japonés, hizo máximos el pasado día 27 de febrero.

 

A su vez, los índices norteamericanos hicieron máximos históricos antes: así, el nivel más alto del Dow Jones se alcanzó el pasado día 10 de febrero, el del S&P500 a finales de enero, y el del Nasdaq-100 es más antiguo, de finales de octubre de 2025. Se trata de un dato relevante dado que cuanto más altos sean los niveles de los índices bursátiles puede haber un porcentaje más alto de inversores dispuestos a “hacer caja”, sea cual sea la excusa que motive el origen del descenso bursátil. Por lo tanto, la situación previa de los mercados hace más probable que el movimiento actual sea un diente de sierra.

Para perjudicar la economía mundial el precio del petróleo debería superar los 125 dólares por barril

En segundo lugar, hay que considerar la reacción de los precios de mercado de otros activos clave, como pueda ser, obviamente en este caso, el precio del petróleo, dada la actividad económica del área del mundo donde están sucediendo los hechos. Al ser una materia prima muy relevante, cada año calculamos el precio que debería alcanzar este oro negro para que la economía mundial se resintiera. El último cálculo, actualizado este pasado mes de enero, daba un precio del barril del petróleo de 126,9 dólares por barril, con un intervalo de confianza de más/menos 1,2 dólares. Redondeando, podríamos decir que para perjudicar la economía mundial el precio del petróleo debería superar los 125 dólares por barril. Se trata de cálculos basados en el hecho de que el precio del petróleo no perjudica la economía mundial si históricamente su factura no supera un determinado porcentaje del PIB mundial.

Por supuesto, estamos hablando de una media anual de precios, y no de un precio puntual. Es bien cierto que los medios de comunicación se hacen eco de la subida de precios del petróleo de estos últimos días, que dicho sea de paso partían de un nivel de precios muy bajos; si bien, en términos económicos, lo que es realmente relevante es el precio medio desembolsado dentro del año. En la actualidad, mientras escribo este artículo, el precio del barril del petróleo está situado a 89,0 dólares por barril. Estamos, pues, muy lejos de que el precio del petróleo alcance niveles preocupantes en términos absolutos. Hay que tener siempre en cuenta, en este caso concreto del petróleo, el fuerte impacto que tuvo la introducción del fracking o shale oil norteamericano, que modificó para siempre la estructura de la oferta de petróleo, la cual amplió considerablemente.

La mejor opción para el inversor es la de aprovechar el descenso bursátil, a pesar de ser de un alcance muy limitado, para tomar posiciones

En tercer lugar, la duración del conflicto bélico es clave, como casi siempre lo es. Conflictos largos en el tiempo, como la guerra ruso-ucraniana, que dura ya cuatro años, con una invasión territorial incluida, y que de hecho, venía de más lejos ya, del año 2014, con cientos de miles de bajas personales en cada bando, son poco comparables con el actual conflicto. En este caso existe una diferencia de potencial armamentístico y tecnológico muy considerable entre los dos bandos, Estados Unidos e Israel, por un lado, e Irán por el otro. Con este diferencial tan grande, difícilmente el conflicto tendrá una duración muy larga. El gasto de misiles y drones que se enfrentan a otros misiles y a otros drones, con un bando que recibe pocos daños, ya que intercepta la gran mayoría, mientras que el otro bando recibe unos fuertes impactos directos, es difícilmente sostenible en el tiempo.

La internacionalización de este conflicto es muy difícil, y su prolongación temporal también, hecho que minimiza el riesgo de cualquier impacto económico duradero, en forma de aumento de la inflación y reducción del crecimiento. Por todo ello, la mejor opción para el inversor es la de aprovechar el descenso bursátil, a pesar de ser de un alcance muy limitado, para tomar posiciones.