El éxito del ataque de EEUU a Venezuela con el rápido secuestro del presidente Maduro y el sometimiento del gobierno venezolano a los intereses de Trump lo ha animado a repetir una operación similar en Irán.
El 28 de febrero, los Estados Unidos e Israel atacaron conjuntamente a Irán. El objetivo era destruir el sistema de defensa iraní, las instalaciones donde se desarrolla una bomba nuclear y misiles y derrocar el régimen dictatorial teocrático. En este ataque mataron al ayatolá Ali Khamenei y a muchos altos cargos del régimen.
Irán contraatacó lanzando misiles y miles de drones contra bases israelíes y estadounidenses y a los países aliados de EEUU en la región, lo que ha producido un gran caos. También cerraron el estrecho de Ormuz, por donde se transporta el 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado. Todas estas acciones violan el derecho internacional y están sumergiendo la región en una guerra devastadora y en el caos; sus efectos comienzan a expandirse por todas partes.
"Todas estas acciones violan el derecho internacional y están sumergiendo la región en una guerra devastadora y en el caos; sus efectos comienzan a expandirse por todas partes"
Israel y EEUU han sido enemigos acérrimos de Irán desde la revolución islámica de 1979 que derrocó al sha Reza Pahlavi. Israel considera a Irán una amenaza para su existencia y quiere la eliminación de su programa nuclear y la caída del régimen. El mes de junio de 2025, Israel y EEUU ya atacaron las instalaciones nucleares y, según, Trump llegaron a destruirlas. Ahora Trump afirma que estos misiles podrían llegar hasta EEUU Todo hace recordar la guerra en Irak el año 2003, en la que se buscaban unas armas de destrucción masiva que nunca se encontraron.
Las consecuencias económicas del conflicto no se han hecho esperar. Los precios del petróleo y del gas se han disparado. Las cadenas de suministro se han roto. Las bolsas caen y la inflación y el tipo de interés suben. Tensiones por todas partes, especialmente en los sectores del turismo y de transportes. Los efectos dependerán del tiempo que la guerra dure; si se alarga, puede traer una recesión económica.
Los países de la UE tienen muchos intereses económicos en la región de Oriente Medio. Una vez más, no hay una posición unánime sobre qué hay que hacer. La mayoría de los países tienen miedo de enfrentarse con Trump, y algunos marcan distancias. Trump se queja de que el Reino Unido, Italia y España no han autorizado que los bombarderos americanos usen sus bases para la guerra. España y Francia han denunciado esta guerra como ilegal. Trump ahora pide el apoyo de los países europeos a la “su guerra”, pero hace pocas semanas decía a la Revista Politico que la UE era un grupo de países en decadencia, con líderes débiles y que no sabían hacia dónde ir.
"Los precios del petróleo y del gas se han disparado. Las cadenas de suministro se han roto. Las bolsas caen y la inflación y el tipo de interés suben"
El asesinato del líder supremo y sus principales asesores militares fue un duro golpe para el régimen. Pero no significa necesariamente que se derrumbará. Irán no es Venezuela: tiene 92 millones de habitantes y una extensión inmensa de 1.745 km², tres veces más grande que España. El régimen de Irán es un sistema estatal que se basa en una red compleja y densa de instituciones políticas y religiosas con responsabilidades superpuestas. Es demasiado pronto para tener idea de cuándo o cómo terminará la guerra.
La superioridad militar e industrial de EEUU y de Israel es enorme, pero la guerra no la ganarán desde el aire. ¿Habrá un levantamiento popular pro occidental como querría Trump? ¿Se atrincherarán los hombres que ahora dirigen el régimen y aumentará la represión? ¿Cuál será el resultado de esta guerra? No lo sabe nadie. Dependerá mucho de si la guerra se alarga y de si el régimen actual cae. Políticamente y económicamente urge que dure poco; si no es así, las derivadas del conflicto se pueden complicar mucho. Y especialmente para un Donald Trump que tiene elecciones en noviembre en EEUU.