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¿Es viable un sistema mixto de pensiones?

El auge de pensionistas amenaza la sostenibilidad del modelo español y referentes como Suecia disponen de una renta y unos sueldos muy superiores a los de España

Fedea estima que el déficit contributivo actual es del 4,15 % del PIB | iStock
Fedea estima que el déficit contributivo actual es del 4,15 % del PIB | iStock
Francesc Raventós | VIA Empresa
Exdecano del Col·legi d’Economistes de Catalunya
05 de Noviembre de 2026 - 04:55

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En España hay actualmente 9.500.000 de pensionistas y se estima que en el año 2050 habrá 16.000.000. El sistema de pensiones actual será insostenible para garantizar su suficiencia y la sostenibilidad financiera si no se hace una reforma profunda. El sistema actual es de reparto. Las aportaciones de los trabajadores financian las pensiones de los jubilados. De hecho, ahora mismo las aportaciones de los trabajadores no son suficientes para cubrir el pago de las pensiones y el gobierno español en el año 2025 ha tenido que aportar 47.800 millones de euros.

 

La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) estima que el déficit contributivo actual es del 4,15% del PIB. Algunos sectores políticos y económicos creen que el gasto en pensiones –que actualmente es del 13% del PIB– es excesivo, y que se debería reducir adoptando un sistema mixto que incorpora al modelo actual un sistema de capitalización por el cual las aportaciones individuales de cada trabajador se acumulan y se invierten en fondos de inversión para financiar su futura pensión.

Suecia, que destina un 8% del PIB a las pensiones, es un modelo de referencia de los países que tienen el sistema de pensiones mixto

Los países del sur de Europa, Austria y otros aplican el sistema de reparto puro, lo que supone un coste en torno al 13% y el 15% del PIB, mientras que los países nórdicos y otros tienen un gasto público del PIB mucho más bajo –en torno al 8 al 10% del PIB–, porque optaron por un sistema mixto que incluye el sistema de capitalización. Suecia, que destina un 8% del PIB a las pensiones, es un modelo de referencia de los países que tienen el sistema de pensiones mixto. 

 

El modelo sueco combina la pensión pública y la pensión profesional –que son obligatorias– con el ahorro privado. La pensión pública es un sistema de reparto mixto. Con las cotizaciones de los trabajadores que están en activo se pagan las pensiones. En paralelo, el Estado anota las cotizaciones del 16% del salario en una cuenta virtual ficticia para cada persona y, al jubilarse, el capital acumulado y sus rendimientos se divide cada año por el divisor de esperanza de vida del grupo de la misma edad. La única capitalización real es la inversión obligatoria, de un 2,5% del sueldo, en fondos financieros elegidos por el asegurado. 

Una parte importante de la pensión es la pensión profesional obligatoria, pagada por la empresa y establecida por convenio colectivo. Suele ser de un 4,5% a un 30% del sueldo, según el tramo de sueldo, y se invierte en fondos financieros convenidos entre los sindicatos y las empresas. Evidentemente, el ahorro privado individual es voluntario, y también hay una protección básica para personas con ingresos bajos o nulos.

Lo más importante del modelo sueco es entender que es de reparto con cuentas ficticias individualizadas y que la pensión final que se cobrará dependerá de muchos factores. Por ejemplo, si una persona está en el paro o deja de trabajar por motivos no regulados, no acumula derechos para la pensión futura.

Para evitar la quiebra del sistema de pensiones, se incorpora un mecanismo de ajuste automático que las vincula a la evolución de la economía, a la demografía y a la rentabilidad de los fondos de inversión. Las pensiones se ajustan a la baja, cuando la relación entre activos y pasivos del sistema cae por debajo de uno, lo que evita que el sistema pueda quebrar. Por lo tanto, no se puede saber cuál será el importe de la pensión, mientras que en el sistema de reparto se sabe la pensión cuál será.

Las pensiones se ajustan a la baja, cuando la relación entre activos y pasivos del sistema cae por debajo de uno, lo que evita que el sistema pueda quebrar

El sistema de reparto en países como España es mejor para el trabajador asalariado de clase media o media-baja. En cambio, en Suecia es mejor para los trabajadores con trabajos estables y con sueldos altos.

¿Se puede introducir en España un sistema de capitalización?  

Aunque se quisiera es bastante improbable. España no es Suecia. Solo hay que comparar el nivel de renta per cápita que en el año 2025 en Suecia era de 56.250 euros y en España de 34.240 euros. En Suecia, el nivel salarial neto medio después de impuestos se sitúa alrededor de unos 2.650-2.700 euros mensuales, mientras que en España el salario neto medio se sitúa, según las fuentes, en torno a los 1.850 euros mensuales.

Es cierto que en Suecia el coste de la vida es más caro que en España, pero el poder adquisitivo es bastante superior y disfrutan de unos potentes servicios públicos. Con los sueldos de Suecia, los suecos se pueden financiar fondos de pensiones privados. En España, para muchos trabajadores el problema es llegar a final de mes.

El principal obstáculo para incorporar un sistema de pensiones mixto es el coste de la transición. Requiere que los trabajadores continúen pagando las pensiones de los jubilados actuales y, simultáneamente, contribuir a pagar sus pensiones en el futuro. Si el estado español tuviera que reconocer de golpe en forma de "bonos de transición" todos los derechos que los trabajadores actuales ya han meritado, la cifra superaría el 200% del PIB español. (Kierkegard, Bruegel). Ningún estado puede emitir tal cantidad de deuda pública a los mercados sin quebrar.

Los centros de pensamiento económico como Bruegel o el Boston Consulting Group plantean que el coste de la transición se financie mediante deuda o impuestos generales. Otra alternativa sería que se fijara una edad a partir de la cual solo los trabajadores más jóvenes hicieran la transición al sistema mixto.

El principal obstáculo para incorporar un sistema de pensiones mixto es el coste de la transición

Para concluir, las pensiones son uno de los pilares fundamentales del modelo de bienestar europeo, y el Estado debe garantizar que los trabajadores, al jubilarse, reciban una pensión digna y suficiente. El nivel de las pensiones está muy ligado a la marcha de la economía. Por ello, el modelo productivo es una pieza clave para aumentar el bienestar de los ciudadanos. La estructura económica de Suecia y de otros países está mucho más enfocada a la tecnología, a la industria y servicios de alto valor añadido y la innovación, lo que permite tener un nivel de renta per cápita muy superior al de España o Catalunya.

Las pensiones se pueden y se deben garantizar. Pero aparte de la evolución del entorno y de la economía, será el gobierno y el parlamento español, según su visión e ideología, quienes decidirán sobre las políticas sociales a seguir.

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