"¿Quieren más productividad? Aprueben la Ley de Industria". Esta es la fórmula del ministro español de Industria y Turismo, Jordi Hereu, para resolver una de las preocupaciones principales del empresariado catalán. Hereu ha remarcado reiteradamente la vinculación que existe entre ambos ámbitos durante su visita al Col·legi d'Economistes de Catalunya (CEC) este viernes, en el marco del ciclo Converses del degà. El ministro ha asegurado que una nueva disposición crearía un "marco para cambiar el modelo productivo". Sin embargo, ha asegurado ante Carlos Puig de Travy, decano del Col·legi, que la industria española "ya ha cambiado la tendencia en términos absolutos" en cuanto a productividad y muestra una "evolución positiva" actualmente.
"Somos el nuevo gran motor [industrial] del sur de Europa", ha reivindicado. La fotografía industrial de Hereu es positiva; en parte, por la aportación que ha supuesto el desarrollo de renovables, tal y como ha recordado Puig de Travy. Sin embargo, estos buenos síntomas no se han plasmado en una Ley de Industria a nivel estatal. La última referencia data del año 1992, y Hereu considera que hay que actualizarla. "La capacidad de acuerdo es de las cosas más valoradas de este país, y la industria cada día nos da ejemplos de esta capacidad. Espero que un día la política esté a la altura de esta visión y de estas necesidades", ha espetado. El ministro cree que España "se lo merece" después de unas décadas de planes estratégicos sectoriales o los más recientes PERTE, aprobados a partir de los fondos Next Generation.
Hereu: "Espero que un día la política esté a la altura de la visión y de las necesidades de la industria"
Entre otras sugerencias, Hereu ha urgido que el nuevo texto recoja una apuesta por nuevos sectores con más valor añadido, a la vez que se transforman los más tradicionales de la transición energética y la transformación digital. "Esto hará que ganemos productividad. Debemos transformar transversalmente", ha insistido. Todo ello deberá conjugarse, sin embargo, con los dos grandes objetivos en el ámbito europeo. Estos son, a juicio de Hereu, la soberanía industrial y el libre comercio: "Hace 26 años perdimos algún tren. El gap en productividad con los Estados Unidos y China se produjo porque no afrontamos con la misma fuerza la digitalización". Ahora, el ministro español cree que Europa puede recuperar el ritmo perdido a través de "proyectos paneuropeos" que impulsen la reindustrialización y sin depender de terceros.
Irán, el queroseno y el turismo, unidos por un mismo hilo

El conflicto bélico de Irán ha destrozado cualquier previsión económica y ha invertido la dinámica de muchos países. No ha sido el caso del estado español; de acuerdo con Hereu, esta guerra ha "fortalecido" la dinámica del gobierno de Pedro Sánchez, y ha citado las apuestas que se hicieron en el pasado por la autonomía estratégica y las renovables. "España, en términos relativos, está mejor que otros países europeos porque en el año 2019 teníamos un 75% de horas en que la electricidad expresaba el valor del gas; ahora son muchas menos gracias a las renovables", ha afirmado.
Sin embargo, el ministro no ha negado que el estallido de Oriente Medio tendrá efectos en la economía. Por ahora, los ha limitado a "coyunturales", pero ha abierto la puerta a la posibilidad de que se conviertan en "estructurales" si no se alcanza un acuerdo de paz pronto y, sobre todo, si acaban "contaminando" al sector financiero. "Desde el optimismo nos tenemos que preparar para la peor de las hipótesis", ha proclamado.
De acuerdo con Hereu, un repunte hipotético del precio del carburante podría subir los importes de los viajes de cara al verano y desincentivar el turismo internacional
Por el momento, estos impactos se observan en los precios, pero pronto podría sumarse la problemática del acceso a los recursos. Hay un caso que ejemplifica especialmente la afectación de esta guerra en Catalunya: el queroseno, el combustible que utilizan los aviones. Un repunte hipotético del precio del carburante podría aumentar los importes de los viajes de cara al verano y desincentivar así el turismo internacional. Según Hereu, las grandes reservas de queroseno que guarda el estado español han permitido que no se haya producido una escalada de precios hasta ahora, pero esta circunstancia podría cambiar muy pronto. "El empobrecimiento de los franceses y los alemanes nos puede afectar", ha admitido.
Ahora bien, Hereu no se ha mostrado muy preocupado en cuanto a las previsiones de turismo de cara a este verano. El ministro español lo ve un "sector resiliente", especialmente después de la pandemia, y ha señalado que actualmente el crecimiento interanual en número de turistas es del orden de un 2%. En el caso del gasto -indicador que interesa "mucho más" al ministro-, el repunte es de un 6,9%: "Este es el camino", ha celebrado.
El turismo estival ha colapsado lugares como Barcelona, que el año pasado fue la ciudad más masificada del mundo, de forma que el ministerio español de Industria y Turismo está estudiando soluciones: "Estamos desconcentrando destinos en España y Catalunya, además de desestacionalizar, digitalizar y diversificar productos". En cuanto a este último apartado, ha detallado que hay un interés creciente por fenómenos turísticos alternativos como el eclipse del próximo 12 de agosto.