Lo tenía clarísimo Enric Jové cuando ha dejado caer la comparación que cierra el titular de este artículo en los minutos finales de la primera mesa redonda del Secartys Day 2026: “Esto gustará a la prensa”. Culpables. Pero nos tendrán que perdonar: el contrapunto crítico que el consejero de Estrategia Institucional y Corporativa de la Cambra de Comerç de Barcelona ha dejado caer sobre la estampida que ha supuesto la inteligencia artificial para el mundo empresarial destaca con fuerza dentro de un debate que, en términos generales, se ha mostrado entusiasmado ante la nueva tecnología.
Una temática, la de la IA empresarial, que no sorprende cuando es escogida como plato principal del encuentro anual de Secartys, la asociación que conecta más de 300 empresas industriales y tecnológicas para impulsar su crecimiento. Con cerca de 60 años de historia, el de este año podría parecer un evento periódico más, pero en realidad es la coronación de un intenso “año de transformación y de cambios”, como lo ha definido el presidente Sergio Hernández. “Renovarse o morir” es el mantra que el actual director general de Secartys, Jordi Aguasca, explicaba este lunes a VIA Empresa que ha guiado la transformación de la entidad, y es también la idea que ha sobrevolado la primera de las mesas redondas del acto. El mismo espacio donde se ha llevado a cabo, la Sala Francesc Cambó del Recinte Modernista de Sant Pau, ya encapsula en sus 245 metros cuadrados esta unión de tradición y modernidad que Secartys quiere personalizar.
Y qué mejor que hacerlo que debatiendo sobre la inteligencia artificial, uno de los sintagmas nominales más repetidos este 2026 que el mismo Jové no ha dudado en describir como un “cambio de paradigma empresarial”. La pregunta de Aguasca, moderador del debate, ya invitaba a explicar a las empresas industriales por qué la IA “no es una herramienta más”, pero el representante de la Cambra de Barcelona ha dejado claro que la realidad se impone a todas las compañías, sean industriales o no: “Parece que la digitalización, que es lo que hemos vivido los últimos 25 años, no tiene la misma dimensión que la IA”. Jové ha asegurado que, para un directivo, la nueva tecnología “es desnudarse ante una herramienta que te obliga a hacer las cosas diferentes”, tanto estratégicamente como tácticamente, y exige “hacer un reset” en la manera como habíamos hecho las cosas hasta ahora.
“Completamente de acuerdo” es como se ha mostrado el presidente de la comisión de Innovación y Digitalización de Pimec, Joan José Berbel, quien a los dos referentes en IA que ha mencionado Jové, Genís Roca y Josep Maria Martorell, ha añadido el nombre del profesor Esteve Almirall. Para Berbel, la inteligencia artificial conduce a las pequeñas y medianas empresas a una obligación de “cambiar los hábitos”, una actitud que no consiste “solo en incorporar tecnología”. El representante de Pimec ha citado el ejemplo de Ford, que ha tenido que volver a contratar 300 ingenieros de inspección de calidad “veteranos” después de que el sistema de IA que habían instalado no diera los resultados que esperaban, como un ejemplo de la importancia de “saber usar” esta nueva solución: “Tendremos un proceso de aprendizaje y adopción, y la pequeña y mediana empresa no está ausente de él, sea del sector que sea”.
Berbel (Pimec): “Tendremos un proceso de aprendizaje y adopción, y la pequeña y mediana empresa no está ausente de él, sea del sector que sea”
Berbel tiene claro que las empresas pueden usar la IA “como lo hacemos todos”, es decir, para mejorar la productividad de ciertas tareas. Pero el presidente de la comisión de Innovación y Digitalización de Pimec también se ha atrevido a mirar más allá de las etiquetas tradicionales: “Ha surgido un nuevo concepto, el de los solopreneurs, empresas emprendedoras que nacen con la IA dentro del modelo de negocio, de una o dos personas, que pueden tener modelos de crecimiento muy rápidos. Y esto también forma parte del tejido de pymes de Catalunya”.
La directora de Innovación y Emprendimiento de Foment del Treball, Maria Mora, ha completado el triunvirato de representantes de instituciones empresariales con una visión ligeramente más dubitativa sobre la IA: “Será una palanca de competitividad, pero no sé todavía si estamos en este presente”. Para justificar el razonamiento, un cruce de datos. Por un lado, las cifras compartidas por la misma Secartys, según la cual solo un 20% de sus empresas asociadas ya han adoptado la IA —el mismo Aguasca aseguraba a VIA Empresa que “aunque es una cifra muy superior a la de hace cinco años, la realidad es que ocho de cada diez empresas todavía no lo hacen”—. Por el otro, las cifras del informe Global AI Diffusion del AI Economy Institute de Microsoft, según el cual España es el sexto país a nivel mundial en adopción de la IA generativa entre las personas en edad de trabajar, con un índice del 44,2%. “Son dos caras de la misma moneda”, ha asegurado Mora: “Todo el mundo lleva la IA en el móvil, pero nos falta el paso para trasladar su competitividad real a la empresa”.
Agentes de IA en reuniones y los hijos como maestros

Pero ¿cómo se da, exactamente, este paso? Para aclararlo, Aguasca ha invitado a los ponentes a compartir casos prácticos de cómo usan la inteligencia artificial en su día a día, y la lista se ha llenado rápidamente. Mora ha sido la primera en tomar la palabra, poniendo como ejemplo una situación como la de esta misma mesa redonda: “Cuando en un congreso como este dicen una cifra, antes la apuntaba siempre en una libreta; hoy, lo subo a un proyecto personalizado que me permite cruzar datos, a priori contradictorios, para hacer argumentos más sólidos o presentar enmiendas”.
El segundo ejemplo está más orientado a la gestión departamental, y consiste en usar determinados modelos para “asignar tareas, ver qué está terminado y qué no y saber qué tareas corresponden a cada proyecto”. Y el último se enfoca al análisis de tendencias. En conjunto, tres ideas que, para Mora, se sintetizan en un consejo claro: “Buscad aquel proceso que tardáis mucho en solucionar y que repetís día a día, y encontrad el modelo que mejor se ajuste para reducir tiempo. Y si en 60 o 90 días no funciona, probad otro modelo”.
Mora (Foment): “Buscad aquel proceso que tardáis mucho en solucionar y que repetís día a día, y encontrad el modelo que mejor se ajuste para reducir tiempo”
Berbel, por su parte, se ha orientado más en el trato con los clientes, y ha explicado que ellos usan la inteligencia artificial para elaborar tests de referencia, “no solo para competidores, también para clientes”. A parecer del representante de Pimec, la IA es “una fuente de información de primera” a la que se le extrae el máximo potencial lanzándole retos: “Tienes una presentación para un cliente y le pides no solo que te la mejore, sino también qué tipo de contenido le falta para adaptarla al interlocutor”. De hecho, Berbel ha asegurado que existen dos niveles de profundidad con los LLM, y no se refería a los modelos de pago: “Como aprende de ti y de la manera que tienes de estructurar el pensamiento, después es mucho más fructífera”. Su uso de la tecnología ha llegado hasta el punto de incorporar agentes de IA a las reuniones: “Lo tienes como un participante más que te aporta una perspectiva completamente diferente, como si fuera una persona más de tu equipo”. Una tendencia que, ha asegurado, “irá a más y cambiará el modelo de negocio”.
En una línea similar, Jové ha indicado que el ámbito en el que más influencia tiene la IA en su día a día es el del “pensamiento estratégico”, al que “complementa, contrasta y le da sentido a través del dato”. “Es como un frontón cualitativo, que te devuelve la pelota siempre más afinada y mejora tu estrategia”, ha remachado el consejero de Estrategia Institucional y Corporativa de la Cambra de Barcelona. Y como consejo, Jové ha recomendado fijarse en el uso que las nuevas generaciones —preferentemente, las que hay en el propio hogar— hacen de estas nuevas tecnologías: “Tengo dos semiadultos en casa, de 18 y 21 años, que lo piensan todo con la lógica de la IA. Han abandonado las búsquedas en Google y el hecho de usar las redes sociales para todo, y ahora aprueban exámenes con IA, hacen informes con IA y escriben con IA. Yo les explico mis retos del día a día y me fascina aprender de ellos”.
Jové (Cambra): “La IA es como un frontón cualitativo, que te devuelve la pelota siempre más afinada y mejora tu estrategia”
Un "cambio cultural" contra la parálisis del miedo

Teniendo claros los diferentes usos que hoy ya se hacen de la IA en el contexto empresarial, todavía se mantiene la duda sobre los obstáculos que hay presentes a la hora de adoptarla dentro de las organizaciones, y hasta qué punto el tamaño de las empresas es uno de ellos. De entrada, las cifras compartidas por Aguasca invitan a pensar que sí: según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) recogidos en un informe de CaixaBank Research, el 58,2% de las empresas españolas de más de 250 trabajadores ya ha adoptado la IA, pero el porcentaje cae hasta el 13,4% en el caso de las microempresas de menos de diez empleados.
Sin embargo, para los ponentes el tamaño de las compañías no es el principal freno. “Todos los cambios de paradigma nos cogen con ciertos temores a tomar decisiones”, ha asegurado Jové, para quien la clave se encuentra en la gobernanza: “El principal problema es cómo gestionamos la IA en la toma de decisiones estratégicas y cómo introducimos un nuevo formato para operar. Trabajar con un nuevo sistema y quién es el nuevo responsable”. Berbel ha continuado tirando del mismo hilo, tildando la IA de “cambio cultural” que tienen que afrontar las pymes. Con todo, el representante de Pimec ha identificado los tres mismos problemas que aparecen ante otras restricciones: la “clásica” respuesta de “no tengo tiempo”; la falta de casos de uso con los que adoptar la IA; y la parálisis que provoca el “miedo” que los CEO tienen ante una tecnología que desconocen.
El 58,2% de las empresas españolas de más de 250 trabajadores ya ha adoptado la IA, pero el porcentaje cae hasta el 13,4% en el caso de las microempresas
¿Y para hacer todo esto, hace falta un talento específico? Mora ha recuperado la idea del “cambio cultural” citada por Berbel para dejar claro que más que competencias técnicas, la clave se encuentra en las habilidades blandas: “La curiosidad es la nueva ventaja competitiva”. La directora de Innovación y Emprendimiento de Foment tiene claro que no vale la pena convertirse en expertos de modelos concretos, ya que “después del verano ya no serán los mismos”, y traslada la prioridad a tener personas “con ganas de probar nuevos modelos, de ver qué funciona, qué aporta valor y qué no y de integrarlo en la empresa”. En definitiva, “tener personas inquietas”.
Esta inquietud es la que Jové, en un viaje reciente a California acompañando al president Salvador Illa, percibió entre los empresarios de Silicon Valley, quienes el representante de la Cambra de Barcelona ha reconocido que tienen claro que “están ante una reinvención del ecosistema empresarial”. Una actitud que Jové reclama que “deberíamos hacernos nuestra”: “Ellos están ante la nueva carrera de las minas de oro, y si no nos lo ponemos como zanahoria, iremos mal, porque otra parte del mundo sí que va con este mindset”.
Pero a la vez, de esta “otra parte del mundo” también procede la amenaza fentanílica que titula el artículo. La comparación con el opioide que ha provocado una crisis de sobredosis en Estados Unidos hace referencia al modus operandi calcado que las grandes tecnológicas siguen con los modelos de IA: “Tenemos unas herramientas subvencionadas, como ha hecho Meta históricamente; los tokens no nos los cobran al precio que nos los cobrarán”. De ahí la identificación de la IA como el “nuevo fentanilo empresarial”: “Nos están subvencionando los tokens para que nos enganchemos, y cuando lo hayamos hecho, nos subirán los precios como a las plataformas de vídeo”.
Una manera de hacer que el escritor y periodista Cory Doctorow ha definido como “emmierdificación” (enshitification) y que Josep M. Ganyet se encarga de recordarnos periódicamente. Y webs como Is AI profitable yet?, que contabiliza los volúmenes de inversión e ingresos acumulados hasta ahora por la industria de la IA generativa a escala mundial, apuntan que, quizás, la era de los tokens subvencionados llegará pronto a su fin. “Aquí tendremos un problema”, ha dejado claro Jové.