Informe Draghi: ¿dónde estamos?

La ejecución de las 383 recomendaciones que hizo el señor Draghi es lenta, ya que los estados están muy ocupados en dos grandes áreas: la política interna y las guerras

El economista y expresidente del Consejo de Ministros de Italia, Mario Draghi | iStock
El economista y expresidente del Consejo de Ministros de Italia, Mario Draghi | iStock
Xavier Roig VIA Empresa
Ingeniero y escritor
02 de Abril de 2026 - 04:55

Este caso, el del Informe Draghi es una buena muestra de la poca atención informativa que merecen los temas realmente trascendentales. Para hacer un poco de memoria, el otoño del año 2024 el señor Mario Draghi entregó un informe con 383 recomendaciones para aumentar el nivel de competitividad de la Unión Europea (UE). Este documento era fruto de un encargo que se le había hecho por parte de la Comisión Europea (CE). La Comisión lo recibió con la intención de implementarlo.

 

La implementación de este plan corresponde a la CE, que tiene como mandato promover las acciones de gobierno de la UE. Y lo hace por dos vías: por iniciativa propia y desarrollándolas convenientemente -porque tiene delegados poderes para hacerlo de manera ordinaria- o bien proponiendo iniciativas que los estados miembros deben aprobar. Es decir, no tiene libertad total.

En los casos de los poderes delegados, la señora Von der Leyen se da mucha prisa en lo que respecta al Informe Draghi -no es extraño, ella fue la que lo encargó-. Y esta es la información que se nos escapa, porque no se nos explica. Los acuerdos con Mercosur, India y Australia han sido firmados y se busca aplicarlos rápidamente. Ya he escrito aquí que, como bien explica el señor Draghi, el PIB de la UE depende en un 50% del comercio internacional. Por lo tanto, en esta área, poca broma. El mecanismo del día a día -el comercio con los países con los que hacemos transacciones- no se puede detener. Pero miremos un poco al detalle algunos temas. La prisa en implementar los acuerdos de Mercosur y Australia no son gratuitos. Y forman parte de la implementación del Informe Draghi. Porque resulta que dentro del acuerdo se incluye, también, el aprovisionamiento para la UE de las famosas tierras raras. Este producto es fundamental para el desarrollo futuro de la productividad europea y, por lo tanto, de nuestro bienestar.

 

Las tierras raras son fundamentales para la producción de elementos de energías renovables, automoción, electrónica, defensa y aeroespacial, medicina, etcétera. Como se ha difundido ampliamente, son productos estratégicos de los cuales no podemos prescindir. Hasta hace poco, el acceso a estos productos era limitado por la UE -por no decir nulo-, que no los produce porque, casi, no los tiene. ¿Quién es el que los tiene? Miren la lista:

  • China, 37%
  • Brasil, 18%
  • Vietnam, 10%
  • Rusia, 10%
  • India, 6%
  • Australia, 3%

Todos ellos poseen el 92% de las reservas. Con un pequeño comentario: Brasil e India no han empezado, todavía, a extraer de manera industrial y necesitarán un socio. Ahora giren la mirada a los recientemente firmados acuerdos de la UE. Observarán que la urgencia no ha sido un capricho, como se ha querido vender. La UE tiene acceso, ahora, a casi un tercio de las reservas mundiales (Brasil, India y Australia), ya que además está Groenlandia que posee alrededor de un 2%. Con todo esto quiero decir que el empecinamiento y urgencia en la firma de estos acuerdos no ha sido gratuita. Incluye una gran porción de acción geoestratégica y, también, de cumplimiento delInforme Draghi.

El PIB de la UE depende en un 50% del comercio internacional

Giremos, ahora, la vista a cómo se están ejecutando las 383 recomendaciones que hizo el señor Draghi. La verdad es que el avance es lento. Los estados están muy ocupados en dos grandes áreas: la política interna -mala gobernanza en algunos lugares, elecciones próximas, etc.- y las guerras; una de las cuales, no lo olvidemos, tiene lugar en territorio europeo. Ah, y olvidaba un tercer elemento: Trump. Todos combinados, la verdad, es que no dejan trabajar tranquilo. Es por eso que, en otoño de 2025 -hace seis meses-, solo un 11% del Informe Draghi se había cumplido. No es que el informe haya caído en el olvido -solo nuestra prensa lo ha olvidado- sino que avanza lentamente. Pero avanza, y los elementos que lo monitorean están perfectamente activados. Hagamos un repaso de situación de las recomendaciones a septiembre de 2025 -no se dispone de datos posteriores-.

  • Implementadas totalmente: 10%. Relativas a tierras raras, energía intensiva para la industria, digitalización (fabricación de semiconductores), transporte.
  • Parcialmente implementadas: 20%. En las áreas de energía, tierras raras, digitalización, energías renovables, automóvil, defensa, espacio, industria farmacéutica, transporte.

Podríamos decir que en este 30% las expectativas se van cumpliendo de manera adecuada. Ahora viene el hueso duro.

  • Progresando: hay 173 medidas que representan la mitad del total. Uno de los grandes obstáculos es la energía. La distribución está muy fragmentada y cada estado hace la suya -los estados tienen intereses muy vivos-. De la parte de las tierras raras, queda pendiente la parte de extracción (las tierras contaminan) y la creación de un mercado de este producto. Digitalización y automóvil -este último requiere una gran reforma de la cual no se nos informa lo suficiente a pesar de tener un Baix Llobregat centrado en esta área y donde se están perdiendo puestos de trabajo-. Defensa y espacio. Y sector farmacéutico. En general, todas las áreas tienen proyectos verdes todavía.
  • No iniciadas: 72 medidas; el 20%. También en todas las áreas.

Hay quien tiene una visión negativa sobre cómo avanzan los temas. No yo. Si tomamos en consideración que se trata de medidas (383!) que se tienen que implementar en 27 estados miembros con 450 millones de personas, yo no esperaba un calendario por debajo de los cinco o seis años -además, hay que considerar que este 10% de implementación era hace medio año-. La señora Von der Leyen tiene como proyecto de su mandato (seis años) la implementación de todas -hay que considerar que la mayoría requieren transponer directivas a cada estado, lo que significa miles de leyes y reglamentos; y hay países que, como España, las transponen con años de retraso-. Por ejemplo, hace unos días se ha promulgado la herramienta para poder crear una empresa de ámbito europeo en pocas horas. Ahora queda en nuestras manos que el ayuntamiento de turno no convierta estas horas en semanas.

En resumen, ¿se habría podido hacer más? Efectivamente. Ahora bien, yo no me atrevería a criticarlo. Sobre todo formando parte de un colectivo que ha creado un país que no sabe llevar a cabo una acción tan revolucionaria como traspasar Rodalies. ¿Se imaginan nosotros implementando el Informe Draghi?