Escucha el artículo ahora…
Paqui espera que Antonio termine de elegir el pescado del día en una de las 200 paradas que despliega el Mercado de la Boqueria. Es un miércoles laborable, y el bullicio de las obras de la nueva Rambla barcelonesa acompaña el ir y venir constante de visitantes y compradores habituales que cruzan el arco modernista del arquitecto Antoni de Falguera. “¿Nos han cortado bien la lubina?”, pregunta Paqui a su marido. “Hoy te estoy buscando los trozos más pequeños, para que no te quejes”, le dice el pescadero a Antonio. “Venimos dos veces por semana, antes más, pero hasta que no arreglen el mercado y todo el tema de los turistas…”, explican ambos a VIA Empresa. Y es que “el tema de los turistas” ha traído cola en la Boqueria, un “icono de Barcelona”, tal como se refiere a ella la directora general de Barcelona Oberta, Elvira Garcia.
El 19 de marzo de 1840 se puso la primera piedra del Mercado de Sant Josep, el nombre real con el que se bautizó el equipamiento, pero sus orígenes se remontan siglos atrás y guardan un montón de anécdotas, tal como recoge la obra La Boqueria 1840-2020. “Sobre la Boqueria hace tiempo que solo sale el titular de la fritanga, y los que no nos dedicamos a eso y defendemos un puesto de trabajo y una profesión, nos sentimos dejados de lado”, asevera a este diario Lluïsa Ripoll, vicepresidenta de la Boqueria, quinta generación de una família de pescaderas y gerente de Peix.cat. “El barrio ha quedado un poco despoblado, y el centro de la ciudad se ha convertido en un foso turístico, pero ya hace cuatro años que se está trabajando para reconducirlo”, complementa Garcia. “La idea es volver a recuperar la esencia de mercado. Tenemos que tener un poquito más de orgullo en este sentido”, añade.
Mas: "Quien no ama la Boqueria no ama Barcelona"
Unos metros más adelante, el Quiosc Modern ya hace rato que ofrece platos de tenedor a los comensales más curiosos para que prueben diferentes variedades de marisco. Desde una parada de golosinas gigantes resuena un “hola, hello!” para llamar la atención de quienes pasean por allí. Empanadas argentinas, tacos mexicanos, falafel, pizza, churros, crepes y batidos de fruta conviven junto a rótulos en tres idiomas: catalán, castellano e inglés. “Si no lo hacemos así, no llegamos a un cliente que ahora mismo supone un buen pellizco de la venta”, reconoce una paradista a este diario. En las carnicerías, pescaderías y fruterías tradicionales se mantienen los rótulos en catalán o castellano para identificar cada producto, pero en algunas se añade un taxativo “do not touch” en inglés sobre las barras de exposición.
“Tenemos turistas a punta pala desde el año 92. La diferencia es que antes entraban, miraban y se iban porque no había una oferta para ellos. Pero cuando la gente dejó de venir a los mercados y los paradistas tenían que pagar sus facturas, la oferta se tuvo que adaptar y el primero que hizo el zumo con fruta vio negocio”, relata Ripoll. “Quien no ama la Boqueria no ama Barcelona”, sentencia su presidente, Jordi Mas. “Nosotros no llamamos al turismo. Por la Rambla pasan 100 millones de personas al año y el mercado está donde está, pero el 100% de nuestro presupuesto va dirigido al cliente local”, asegura.

Cada una de las paradas han puesto la Boqueria en el punto de mira del interés para fondos y grandes inversores, con ofertas millonarias que ascienden hasta los 3,5 millones para conseguir el traspaso de paradas icónicas, tal como recoge SER Catalunya. “Esto a nosotros no nos corresponde gestionarlo ni podemos intervenir. Cuando se genera un traspaso, es un acuerdo privado entre el concesionario y el comprador, que después tiene que aprobar el Ayuntamiento de Barcelona”, remarca Mas.
Precisamente los traslados son uno de los puntos calientes que ha dejado heridas abiertas como el del mítico Bar Pinotxo -y su posterior reapertura en el Mercado de Sant Antoni por parte de Jordi Asín, sobrino de Joan Bayén, más conocido como Juanito-.”El Pinotxo nos ayudó mucho a internacionalizar el mercado”, reconoce Mas. “Fue una tragedia aquel traspaso”, añade, y explica con orgullo cómo en el año 2023 Juanito -recién traspasado en abril de aquel año- estrenó figura en el Museo de Cera de Barcelona.
Entre los mínimos y los máximos para una nueva Boqueria
Muy pronto el equipamiento vivirá una metamorfosis profunda. De hecho, el Ayuntamiento de Barcelona, a través del Instituto Municipal de Mercados de Barcelona (IMMB), ha finalizado los estudios técnicos para desplegar un ambicioso plan de reforma con más de doce millones de euros de inversión que culminará en 2029. Las primeras actuaciones han empezado a ver la luz después de este verano. Estas contemplan mejoras en la iluminación de la zona logística con tecnología de bajo consumo, la construcción de nuevos baños públicos en la planta principal y la apertura de la planta baja del edificio de oficinas para crear un paso directo hacia la plaza de la Gardunya, para que se convierta en un segundo acceso.
En un segundo tramo, la reforma de la isla central del pescado adecuará las dimensiones del espacio -con el traslado provisional a la Gardunya durante las obras-, y eliminará tres islas de paradas para esponjar el recinto, ganar pasillos y oxigenar el edificio. Las obras de gran envergadura, sin embargo, no asomarán hasta el periodo 2027-2029. Se sustituirá la cubierta de fibrocemento -con el estudio de instalar energía solar fotovoltaica-, se rehabilitará la estructura y habrá una adaptación integral de todas las instalaciones.

Asimismo, uno de los pilares de esta etapa es la aprobación de un nuevo reglamento de funcionamiento interno, consensuado con más del 90% de los paradistas de la Associació de Comerciants de la Boqueria. La normativa establece por primera vez un marco de equilibrio obligatorio: un mínimo del 50% de producto tradicional y un máximo del 50% de producto elaborado (establecido finalmente en un 53,73% de producto tradicional y un 46,27% de elaborado, según la nueva ordenación). Por otro lado, uno de los grandes retos de la Boqueria -y de la red de 39 de los 43 mercados municipales barceloneses- es la adaptación al cambio de hábitos de consumo.
Con 188 establecimientos y casi 23 millones de visitantes en 2025, “el mercado no ha perdido nunca su sello de calidad. La prueba es que no hay paradas vacías y no es un mercado subvencionado”, recuerda Garcia. “Yo siempre hablo de una nueva Boqueria, igual que habrá una nueva Ciutat Vella”, subraya Mas, y enumera tres ejemplos para reforzar el “sello de calidad” de que habla Garcia: “Hoy, 30 restaurantes ya cuentan con el distintivo BOQ. Todos ellos compran los productos frescos de su cocina en la Boqueria. También estamos trabajando para ser reconocidos como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO”. Y la tercera: “Cada semana en la Boqueria pasan muchas cosas. Los martes y los miércoles hacemos cocina para niños. Los hábitos de consumo han cambiado y desde las escuelas hay que hacer mucha sensibilización para que no se pierda la cultura de mercado”, reivindica Mas.
La normativa de la nueva Boqueria establece un mínimo del 50% de producto tradicional y un máximo del 50% de producto elaborado
“Hemos hecho mucha presión con las obras de la Boqueria. Exigimos que como mínimo el 40% de las paradas sean de producto fresco. Todos los recién llegados que han comprado paradas tendrán la obligación de tener un profesional detrás”, relata Ripoll. La vicepresidenta de la Boqueria lamenta que “cada vez cuesta más encontrar pescaderos o profesionales del oficio”. Sostiene que si no hay una “apuesta clara” por el producto fresco y los profesionales, “no nos moveremos. Confío en que mejoraremos y que la gente nos volverá a coger cariño”, señala.
De los “precios elevados” a la futura apertura del Bar dels Torres

Ante la avalancha de consumidores que asocian el mercado con los precios elevados, Ripoll aprovecha para desmontar el mito: “En la Boqueria hay una gran variedad de precios porque hay mucha variedad de producto. Se puede encontrar un atún de diecinueve euros y uno de 50. La diferencia es la clase, pero en el mercado se puede comprar mucho más económico que en el supermercado si se sabe comprar”, remarca la vicepresidenta. “En el supermercado tenemos una bandeja envasada en plástico y como no tenemos que hablar con nadie pensamos que es más barato, pero no lo es. Además, se está perdiendo la cultura de la dieta mediterránea; ahora la gente solo come salmón de piscifactoría”, apunta.
Todo ello enlaza con otra brecha: la pérdida del contacto humano entre las nuevas generaciones. "A los jóvenes les da vergüenza preguntar en la parada qué precio tiene la pieza o pedir la cantidad exacta por miedo a no saber calcularlo o que sea caro. Es fuerte que en la época con más herramientas de comunicación sea cuando menos nos comunicamos", reflexiona la vicepresidenta, y recuerda cómo hace dieciocho años impulsó el proyecto precursor de Peix.cat para vender pescado por internet cuando “en aquel tiempo parecía una locura”: “Le dije a mi padre que nos teníamos que renovar. La vida va de eso. Un museo explica quiénes éramos hace unos años; un mercado explica quién es aquella ciudad hoy”, concluye.
Ripoll: “En la Boqueria hay una gran variedad de precios porque hay mucha variedad de producto. Se puede encontrar un atún de diecinueve euros y uno de 50"
Entre rincones históricos como Vidal Pons o Soleil y la próxima apertura del Bar dels Torres -iniciativa de los hermanos Torres- la Boqueria quiere mirar al futuro e invitar al vecino a perder el miedo a la movilidad del centro. "Ahora mismo es una gincana el acceso a la Boqueria, por eso pedimos una mejora de las infraestructuras", comenta Mas. “Nuestro sueño es que, al menos una vez al año, un catalán pase por la Boqueria. Aunque la movilidad en Ciutat Vella pueda parecer molesta, el mejor momento para vivir la experiencia mágica de un desayuno de tenedor y hacer la compra es de lunes a sábado, entre las 9:00h y las 11:30h de la mañana”, concluye.
Afuera, bajo el cielo azul de la Rambla, los transportistas todavía cargan los transpalets de madera y las cajas de género. Una mañana normal en un equipamiento histórico que emprende una inversión millonaria decidida a cambiar de piel, vencer etiquetas y enamorar, de nuevo, al público barcelonés.
Añadir VIA Empresa como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad