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Con la vuelta masiva a la rutina que supone la llegada del mes de septiembre, muchos catalanes habrán reflexionado durante las vacaciones si el actual es el puesto de trabajo que realmente quieren mantener. Y más allá de síndromes postvacacionales, el hecho es que esta inquietud no es precisamente testimonial. De acuerdo con el Informe sobre intención de cambio de empleo de InfoJobs, un 9% de los trabajadores catalanes ocupados está en búsqueda activa de un nuevo empleo y un 27% se muestran abiertos a posibles cambios, dos grupos que, agregados, suponen el 36% de los encuestados en Catalunya. Un porcentaje que se sitúa dos puntos por encima de la media estatal, del 34%, y que territorialmente solo es superado por Madrid (37%).
Pero ¿qué hay detrás de esta voluntad de cambiar de puesto de trabajo? ¿Es una cuestión generacional, salarial o hay otros motivos?
El salario, causa principal
Si hacemos caso al estudio de InfoJobs, ahora ya con datos a escala estatal, la retribución es, efectivamente, la principal razón que motiva la movilidad laboral, con hasta un 48% de las respuestas afirmativas. Vemos la misma tendencia cuando son los trabajadores quienes tienen que escoger entre varios empleadores: de acuerdo con el Estudio de la marca del empleador 2026 de Randstad Research, el salario y las prestaciones son la principal razón del 61% de los encuestados a la hora de escoger “las características que deberían tener sin falta” un empleador ideal.
En 2024, el salario medio del trabajador catalán fue de 31.730 euros, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), un 5,8% más que en 2023. Unas cifras que, cabe decir, varían mucho según las variables: la brecha salarial de género se mantiene en el 15,7% y, según un informe del Consell de Treball, Econòmic i Social de Catalunya (CTESC), el sueldo bruto es un 22,3% más bajo entre los trabajadores nacidos fuera del Estado. También cambian, lógicamente, en función del sector y la posición: el Informe de tendencias salariales 2026, también de Randstad Research, identifica a los líderes de tecnología, jefes de planta y oficiales de cumplimiento normativo como profesiones mejor pagadas en Barcelona.
A pesar del incremento del 5,8%, la población no ha experimentado una mejora de la riqueza global, como bien analizaba Benito Badrinas en un artículo reciente en VIA Empresa. Uno de los grandes obstáculos es la vivienda: según un estudio conjunto de Fotocasa e InfoJobs, los catalanes destinaron un 70% del sueldo al alquiler en 2025, seis puntos más que en 2024. A todo esto se le suma el reciente estudio de UGT, que señala que, entre 2021 y 2025, los ingresos reales de los empresarios han crecido tres veces más (17%) que los de los trabajadores (5,2%).
Del entorno de trabajo al estancamiento profesional
Sea como fuere, la realidad es que, a pesar de que son la primera opción, más de la mitad de los trabajadores en el Estado señalan otras razones para plantearse el cambio de trabajo. La siguiente más mencionada, en este caso por un 23% de los encuestados, es la salud mental. Y aquí, nuevamente, la hemeroteca nos complementa: otro estudio elaborado por la misma InfoJobs, en este caso dedicado al absentismo laboral, señalaba el pasado abril que hasta un 81% de las empresas ha detectado desafíos de salud mental en sus trabajadores.
Más allá del salario, la salud mental (23%), la motivación de nuevos proyectos (22%) y la búsqueda de conciliación y menos estrés (20%) son causas importantes para querer cambiar de trabajo
Esta segunda investigación remarca que el 85% de las bajas laborales vinculadas a la salud mental tienen una asociación directa con el entorno laboral. Sin embargo, la respuesta empresarial no lo reconoce como un problema grave: el 54% de las compañías las sitúan en un nivel de baja prioridad y no implementan medidas específicas, mientras que un 17% adopta un reconocimiento limitado y solo actúa cuando se produce una baja y el trabajador identifica específicamente la causa en la salud mental.
En tercera posición, con un 22% y muy cerca de la salud mental, se encuentran aquellos trabajadores que buscan proyectos más motivadores o bien evitar el estancamiento profesional. La conciliación y la búsqueda de puestos de trabajo con menos estrés son las siguientes justificaciones más comunes, ambas con un 20% de las respuestas, mientras que un 18% señala la voluntad de tener el trabajo más cerca de casa.
Juventud y movilidad laboral
Hasta ahora, hemos estado observando las causas más comunes para querer cambiar de trabajo en el conjunto general de la población ocupada encuestada —unas 4.660 personas, según indica InfoJobs—, pero las lecturas cambian si incorporamos nuevas variables, como la edad o la intensidad con que están buscando nuevos puestos de trabajo.
De entrada, una de las conclusiones más claras del estudio de InfoJobs es la correlación directa entre juventud y movilidad laboral: cuanto más jóvenes son los trabajadores, más altos son los porcentajes. En la franja de los 16 a los 24 años, un 22% de los trabajadores ocupados se encuentra en búsqueda activa de un nuevo empleo y un 43% se muestra receptivo a cambiar, cuando la media conjunta es del 9% y del 25%, respectivamente. Entre los 25 y los 34, quienes buscan activamente son un 15%, y los que están receptivos, un 31%, y así sucesivamente, hasta los ocupados de entre 55 y 65 años, en que solo un 5% busca trabajo activamente y tan solo un 12% se muestra receptivo al cambio.
Esta tendencia, que posiblemente sorprenderá a pocos lectores, se ve reforzada por otro elemento identificado por InfoJobs: el grado de temporalidad. Entre los trabajadores de 15 a 24 años, hasta un 20% de los contratos son temporales y formativos, un porcentaje que es solo del 5% en los más veteranos.
Un 22% de los jóvenes de entre 16 y 24 años busca nuevo empleo activamente y un 43% se muestra receptivo a cambiar de puesto de trabajo
Pero los más jóvenes no solo muestran más predisposición a la hora de cambiar de trabajo, sino que también presentan motivaciones diferentes. El razonamiento de querer trabajar en otro sector o de dar un giro a su rumbo profesional es escogido por el 28% de los trabajadores de entre 15 y 24 años, cuando en la media total solo llega al 17%. De la misma manera, la salud mental tiene ligeramente más peso entre la generación más joven (24%) que en el conjunto de la población activa (22%), aunque en este caso la diferencia no es tan notoria.
Las diferencias entre buscar activamente y estar abierto al cambio
Durante todo el artículo, hemos estado diferenciando la población ocupada abierta a cambiar de trabajo en dos grandes grupos: aquellos que se lo plantean y están dispuestos a escuchar ofertas, y aquellos que se encuentran en búsqueda activa de empleo. Y, de acuerdo con el estudio de InfoJobs, entre estos dos grupos también se observan ciertas diferencias en las motivaciones que los empujan a adoptar una actitud o la otra.
Entre aquellos que están buscando activamente un nuevo empleo, la voluntad de abandonar un entorno de trabajo que consideran tóxico alcanza el 22% de los encuestados, mientras que entre aquellos que presentan una actitud más pasiva el porcentaje es solo del 16%. De la misma manera, el hecho de trabajar con personas inspiradoras es un detonante que motiva más a quienes buscan empleo activamente (12%) que a quienes no lo hacen (8%).
Al otro lado de la moneda, los trabajadores que tienen la puerta entreabierta al cambio de empleo muestran más interés en la posibilidad de ampliar sus competencias (18%) que quienes están enviando currículums y haciendo entrevistas (14%). Asimismo, el grupo más pasivo da también más prioridad a la flexibilidad (19%) que los que se muestran más activos en el cambio de empleo (14%).
Quienes buscan nuevo empleo activamente priorizan el entorno y las relaciones laborales, mientras que a los que están solo abiertos al cambio les pesa más la flexibilidad y el aprendizaje
En conjunto, la directora de Comunicación y Estudios de InfoJobs, Mónica Pérez, considera la actual situación “un reto” para las empresas, ya que “la capacidad de atraer y, sobre todo, retener talento no puede depender únicamente de una mejora salarial”. Para la experta, las compañías “deben atender el conjunto de la experiencia del empleado”, que incluye las oportunidades de desarrollo, el favorecimiento de la conciliación, el cuidado de la salud mental y la creación de entornos de trabajo en los que las personas “puedan sentirse realizadas”. “El salario sigue siendo importante, pero ya no basta solo con él para explicar la decisión de permanecer o cambiar de empleo”, razona Pérez.
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