Pascual: "La competitividad de Catalunya pasa por la velocidad"

El director del IQS Tech Factory apuesta por mantener el espíritu que ha generado la pandemia de la covid-19 y repensar los tiempos y procesos de la industria

"La competitivitat de Catalunya passa per la velocitat" "La competitivitat de Catalunya passa per la velocitat"

El IQS Tech Factory es la primera aceleradora de startups industriales del Estado español, un programa abierto de apoyo a emprendedores y nuevas empresas de todos los sectores. Con sólo 5 años de vida, apoya y acompaña a más de 50 proyectos empresariales de carácter industrial, empresas que dan trabajo a 194 personas y por las cuales han movilizado más de 19 millones de euros en financiación. "Somos un centro de emprendeduría universitario un poco peculiar", explica su director, Oriol Pascual, en una entrevista telefónica con VIA Empresa, al mismo tiempo que subraya que una de sus tareas más importantes es "estar alerta de quienes generen producto y tenga más ganas, y crear nueva generación industrial. Este es el punto de partida", apunta. Y más ahora, que la crisis provocada por la pandemia de covid-19 lo ha acelerado todo.

¿En qué se diferencia el IQS Tech Factory de otras aceleradoras?

Tenemos un programa de aceleración que es único en el Estado español y es uno de los retos que tenemos a nivel global, en que ayudamos a empresas de base producto y que ya tienen un producto funcionando, a industrializar las primeras 5.000 unidades.

¿Cómo ligáis startups con empresas?

Tenemos un acuerdo con ocho ayuntamientos del Vallès que reúnen a 7.000 fabricantes y conectamos a las startups que tienen necesidades manufactureras de fabricación con el tejido productivo local. Identificamos sus necesidades, hacemos un llamamiento entre los fabricantes de componentes y de producto locales y los conectamos. Por otro lado, conseguimos conectar el tejido productivo local con empresas de valor añadido. Todos tienen tecnología patentada y son innovadores. Lo que hacemos es tener conectadas startups con la industria establecida tradicional.

¿Qué beneficios aporta esto a las dos partes?

Esto ayuda a la startup a tener un crecimiento rápido y a validar su producto de una forma rápida, mientras que a la gran empresa le sirve para desarrollar unos productos que, quizás, de otra forma no harían.

Menos teoría y más práctica.

Exacto. Un ejemplo es el caso de Fluidra. Colaboramos con ellos. Se pusieron en contacto con una startup nuestra, que es una spinoff del IQS, que hacen una pegatina orientada al mercado de la náutica. Si estás navegando y tienes una grieta en el casco o la vela del barco, le puedes aplicar una pequeña cantidad de esta pegatina que engancha y se seca inmediatamente debajo del agua. Vendían su producto en 45 países en sobres de 100 gramos. Gracias a su relación con Fluidra, desarrollan una nueva aplicación del producto, que es la pegatina que se vende en formato más grande para el mundo de las piscinas. Fluidra no se hubiera puesto nunca a fabricar una pegatina porque no es su mundo.

"La pandemia nos ha hecho darnos cuenta de que hemos perdido tejido productivo y que somos muy dependientes de terceros"

¿Qué representa conectar a startups con empresas?

Conectar las startups con tecnología innovadora con la empresa es explicar al mundo la importancia de invertir en innovación y emprendeduría industrial. Ahora es un momento muy dulce para eso.

¿Por qué?

Una cosa que ha traído la pandemia es darnos cuenta de que hemos perdido tejido productivo y de que somos muy dependientes de terceros. Y no sólo esto. Si en una situación como la actual tienes una economía basada en servicios, te lo corta todo.

¿Tenemos que ir hacia una economía más industrial, pues?

Sí y tenemos los ingredientes.

¿Cuál es el problema entonces?

El más evidente es la falta de una política industrial sólida. Hace falta que a nivel administrativo y gubernamental se decida cuál es el modelo de país que queremos. Este es el primer paso. Entonces se tiene que establecer un marco de referencia y unas normas de juego que hagan favorable este desarrollo. Y esto, a día de hoy, no es así. En los últimos años, la globalización ha hecho que mucha empresa manufacturera fuera a buscar la deslocalización y quizás ahora se dan cuenta de que no todo es cuestión de coste y que, precisamente la deslocalización, también tiene un coste. Además, tenemos una cultura general en que, dentro del sector de la emprendeduría, buscamos un crecimiento muy rápido y la emprendeduría industrial es totalmente el contrario.

"Hace falta una política industrial sólida. Hace falta que a nivel administrativo y gubernamental se decida cuál es el modelo de país que queremos"

¿Qué ha cambiado a la hora de concienciar de todo esto en tiempo de covid-19?

Como IQS Tech Factory, nos hemos encontrado que llevamos cinco años explicando al mundo que es importante invertir en nuevas empresas de carácter industrial y llevamos un par de meses que hay muchas voces de referencia que lanzan el mensaje que nos tenemos que replantear hacia qué modelo económico queremos ir ahora que tenemos que reconstuir la economía. Tenemos que hacer tabula rasa y buscar una economía que sea de mucho más valor añadido y más basada en la competitividad, en la innovación y la investigación y en el sector industrial. La cuestión es cómo convertimos este deseo en una realidad.

¿Y cómo lo hacemos?

Lo estamos haciendo muy bien en el sector digital y de servicios, en fintech, ecommerce... Pero hablamos de startups que su propuesta de valor está basada en servicios y que usa medios digitales para traer propuestas de valor. Aquí estamos jugando en primera división y estamos en las primeras posiciones.

Oriol Pascual al Tech Spirit Barcelona | Cedida

Oriol Pascual en el Tech Spirit Barcelona | Cedida

¿Pero?

No tanto pero, pero esta liga la está jugando mucha gente. La juegan París, Ámsterdam, Londres, Helsinki... Siempre estaremos compitiendo con otros. Esta liga la tenemos que continuar jugando, pero la tenemos que complementar con un papel de liderazgo de la emprendeduría de tejido industrial. No sólo porque nos interesa porque es competitivo, sino porque esta liga no la está jugando nadie. Barcelona podría ser un lugar de referencia en Europa en cuanto a emprendeduría e innovación industrial porque los ingredientes están.

Si tenemos los ingredientes, ¿por qué no lo materializamos?

Antes del confinamiento, montamos una jornada en el Tech Spirit Barcelona que se llamaba Catalunya como 'hub' de la emprendeduría industrial y sentamos a los diferentes actores del ecosistema: el inversor, la gran corporación, startups, la Eurecat... A nivel administrativo es una apuesta clara para el desarrollo económico, pero tenemos que empezar a pensar que hay muchas cosas que podemos hacer desde el sector privado.

"Si sólo hacemos una economía basada en los servicios, siempre estaremos compitiendo con otros"

Como, ¿por ejemplo?

Uniéndonos a diferentes actores de la cadena de valor y decidir que esto es importante y organizarnos.

El presupuesto de las administraciones en I+D es muy bajo. ¿Cómo puede el sector privado coger las riendas si le faltan herramientas?

No es la situación ideal, pero los ingredientes están. Somos muy buenos generando novedad científica e ingeniería, pero no somos tan buenos traducinendo esto en propuestas de valor en el mercado. ¿Qué podemos hacer para alinearnos a parte de hacerlo posible?

...

¿Cuál es nuestro referente a nivel de ciudad? Es Shenzhen, en China, la capital del mundo de la manufactura. Llega un momento en qué muchas empresas se va a fabricar allí. Hay esta idea de que la gente se va a fabricar allí porque es más barato. Pero cuando son momentos iniciales, no te quieres ir allí por una cuestión de precio, sino de velocidad. Allí, si a las séis de la tarde diseñas un producto, mañana a las ocho de la mañana lo tienes encima de la mesa.

"Barcelona podría ser un lugar de referencia en Europa en cuanto a emprendeduría e innovación industrial porque los ingredientes están"

Con la covid-19, muchas empresas catalanas que han colaborado con startups y emprendedores han demostrado que pueden ser muy rápidas.

Tenemos que ver cómo aportamos velocidad a nuestra cadena de valor. Nuestra competitividad pasará por cómo somos de capaces de aportar velocidad a nuestro sistema. Velocidad quiere decir poner en práctica una versión y ver si funciona o no, pero también quiere decir que si tienes una fábrica que produce coches teledirigidos, en un momento dado reinventas tu cadena de montaje para montar un producto de necesidad en aquel momento.

Como han hecho Protofy y Seat y tantas otras empresas durante los momentos más duros de la pandemia.

Esta es la buena noticia. En esta crisis hemos visto que nosotros somos capaces de hacerlo. Esto no había pasado nunca. Tendríamos que hacer casos de estudio porque hemos demostrado que en tres semanas hemos sido capaces de diseñar un dispositivo médico, hacer 17 versiones, se certificó, se fabricaron 600 unidades y se pusieron al mercado. Esto no lo hemos visto nunca.

Oriol Pascual durant l'IQS Tech Fest | Cedida

Oriol Pascual durante el IQS Tech Fest | Cedida

Como decíamos antes, menos burocracia y más hechos.

El mensaje es que en casa nuestra es posible diseñar un dispositivo médico, certificarlo, fabricarlo y llevarlo al mercado en tres semanas. Ahora la cuestión es cómo pasamos esta circunstancia que ha sido excepcional en un momento de emergencia, a la normalidad del día a día. Esto es clave para nuestra competitividad. La palabra es velocidad. ¿Qué podemos aprender para hacer que los procesos manufactureros sean cada vez más rápidos para llevar un producto al mercado?

"Las startups industriales son mucho más resilientes y más fuertes que las de base digital y son las más competitivas"

¿Qué papel habéis tenido en la crisis de la covid-19?

Por ejemplo, pusimos en contacto a la gente de Protofy con Bosch, que son los que hacen los motores de los limpia-parabrisas, con Médicos sin Fronteras... Ayudamos a otra startup que hace un arnest que servía para animales para medir sus constantes vitales a adaptarlo a humanos y poder hacer monitorización en los hospitales de campaña a bajo coste. Los pusimos en contacto con los hermanos Trias y han empezado a desarrollar el producto.

¿Vuestra misión de siempre, pero todavía más acelerada?

Nos hemos volcado en nuestras startups para ver cómo estaban y vivían las cosas porque algunas sufren y hemos ayudado a conectar el ecosistema para que pasen cosas. El 57% de las startups tienen financiación para más de 9 meses y el 24% para más de un año. Las startups industriales son mucho más resilientes y más fuertes que las de base digital y son las más competitivas.

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