La economía española cierra el año 2025 con un aumento interanual del Producto Interior Bruto (PIB) del 2,8%, siete décimas menos que el año pasado, pero a un ritmo que duplica al conjunto de la zona euro, según los datos que ha publicado el Instituto Nacional de Estadística (INE) este viernes. La actividad ha sido impulsada durante el año por el consumo interno y la inversión
El PIB estatal ha avanzado un 0,8% durante el último trimestre del año, firmando el crecimiento trimestral más elevado de todo el 2025. El aumento del gasto de los hogares creció hasta el 3,4% en 2025, refrendado por el dinamismo del mercado laboral, mientras que la inversión aceleró el crecimiento hasta el 6,3%. Destaca el aumento de la inversión en construcción (+5,2%) y bienes de equipo (+9%).
La demanda interna fue el principal motor del crecimiento del PIB durante 2025, con una aportación de 3,6 puntos, tres décimas más que el año anterior. En cambio, la demanda externa tuvo una contribución negativa de -0,8 puntos, penalizada por un crecimiento de las importaciones superior al de las exportaciones.
El valor total de la economía española con inflación incluida se situó en 1.685.783 millones de euros, un 5,7% superior al de 2024
El valor total de la economía española medido a precios corrientes -es decir, con inflación incluida- se situó en 1.685.783 millones de euros, un 5,7% superior al de 2024. Con relación al cuarto trimestre, la actividad económica creció a un ritmo del 2,6%, una décima menos que el trimestre anterior, con un protagonismo también de la demanda interna y una contribución negativa del sector exterior.
El consumo final aumentó un 2,9%, con una aceleración del consumo de los hogares hasta el 3,3% y una mejora del consumo de las administraciones públicas (1,7%). La inversión mantuvo un ritmo elevado, con un incremento del 6,5%, a pesar de moderarse respecto al trimestre anterior.
Desde el lado de la actividad productiva, casi todos los grandes sectores mostraron una evolución positiva en su valor añadido bruto menos las ramas primarias (-1,3%). La industria creció un 2,8%, con un aumento del 2% en la industria manufacturera, mientras que la construcción fue el sector más dinámico, con un fuerte incremento del 7,2%. Los servicios avanzaron un 2,8%.
Las exportaciones crecieron un 3,5%, siete décimas más, pero por debajo de las importaciones, que se incrementaron un 6,9%, dos décimas por encima del trimestre anterior
Las exportaciones crecieron un 3,5%, siete décimas más, pero por debajo de las importaciones, que se incrementaron un 6,9%, dos décimas por encima del trimestre anterior. El deflactor del PIB -que mide la evolución de los precios y servicios producidos- se incrementó un 3,8% interanual en el cuarto trimestre, un punto superior al trimestre anterior. Este punto está influido por el aumento del 2,5% del sueldo de los empleados públicos aprobado en diciembre y registrado en la gran mayoría en el cuarto trimestre.
Por otro lado, la remuneración de los trabajadores asalariados creció un 7,9% en la tasa interanual, con incrementos del 3,2% del número de puestos equivalentes a tiempo completo y del 4,6% de los sueldos que perciben.
Los beneficios que genera la actividad económica —el excedente bruto de explotación— aumentaron un 4,3% interanual, un punto más que en el tercer trimestre; mientras que los impuestos sobre la producción e importaciones, como el IVA, tributos especiales o tasas, registraron un incremento interanual del 9,3%, frente al 8,4% del trimestre anterior. Durante el último trimestre del año, el total de horas efectivamente trabajadas se incrementó un 2,2% interanual, cuatro décimas menos que el trimestre anterior
La productividad por puesto de trabajo equivalente a tiempo completo cayó un 0,2% interanual en el último periodo del año, mientras que la productividad por hora trabajada se situó en un 0,4% más. En comparación con el tercer trimestre, en cambio, la productividad por hora trabajada cayó un 0,4%.