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La química catalana de base después de Ercros

De entre todas las grandes empresas del polígono tarraconense no hay ninguna que tenga el centro de decisión en Catalunya

Las chimeneas de la refinería de Repsol en Tarragona | iStock
Las chimeneas de la refinería de Repsol en Tarragona | iStock
Enric Llarch | VIA Empresa
Economista
07 de Abril de 2026 - 04:55

La adquisición de la química catalana Ercros por parte del holding portugués Bondalti ha comportado una ola de preocupación por la definitiva pérdida de control de una empresa puntera en la historia industrial de Catalunya. Sin embargo, cuando en 1989 la Sociedad Anónima Cros se fusionó con Explosivos Riotinto, esta última la quintuplicaba en beneficios y Cros desde 1969 estaba en manos foráneas, incluyendo el Banco Santander durante diez años y, después, el grupo financiero kuwaití Kio, que fue quien promovió la fusión.

 

Un sector abocado a los mercados exteriores y con grandes empresas de capital foráneo

El sector químico catalán lleva años liderando, con la alimentación, las exportaciones catalanas, en las que alcanza un 20% del total durante los últimos años. La hegemonía europea tradicional en el sector -con Alemania y Francia a la cabeza- hace tiempo que ha tenido que dejar paso al liderazgo mundial de la producción asiática, sobre todo china. Curiosamente, o no, Estados Unidos figuran en una tercera posición mundial en el sector. España ocupa el quinto lugar en la producción química en la Unión Europea (UE) y Catalunya genera el 41% de las exportaciones.

España ocupa el quinto lugar en la producción química en la UE y Catalunya genera el 41% de las exportaciones

En Catalunya, el sector se concentra, en primer lugar, en Tarragona, y tiene otros centros relevantes en el Vallès -sobre todo el Oriental- y en Barcelona, en este último caso en cuanto a sedes sociales y hubs tecnológicos. El sector tiene una gran amplitud de subsectores, desde la petroquímica y la química básica hasta los plásticos y otras especialidades como la farmacéutica, la cosmética, el hogar y la agricultura. Precisamente, estos días que sufrimos la crisis del estrecho de Ormuz, los fertilizantes son uno de los principales productos que ven drásticamente reducido su comercio desde Oriente Medio hasta África y gran parte de Asia.

 

El gran complejo de la petroquímica de Tarragona

Las exportaciones de productos petroquímicos y de química básica se canalizan sobre todo desde el puerto de Tarragona. El transporte marítimo es el canal habitual de transporte para este tipo de productos a causa de su elevado volumen. El nacimiento de este gran polo de producción química se produjo a raíz de la decisión de 1971 del gobierno franquista de instalar allí una refinería, actualmente gestionada por Repsol. Hubo quien, como Duran Farell, defendieron sin éxito instalarla en El Prat de Llobregat.

En todo caso, debía ser en un entorno portuario y con disponibilidad de electricidad y de agua. En 1967 ya se había puesto en marcha la central nuclear de Vandellòs I y en 1981 abrió Vandellòs II. Ese mismo año, se pactó iniciar el proceso que debía conducir al llamado minitrasvase del Ebro. Este, desde 1989, garantiza el suministro de agua a las poblaciones del Camp de Tarragona y a la industria petroquímica de la zona.

Una industria que después de la refinería atrajo otras grandes empresas como Ercros, Basf, la actual Covestro (antigua división de Bayer), Cepsa, Bic o Dow Chemical. De todas las grandes empresas del polígono, pues, y una vez vendida Ercros, no hay ninguna con centro de decisión en Catalunya. La producción del complejo petroquímico de Tarragona se centra especialmente en sales alcalinas, oxígeno, fertilizantes, insecticidas, fertilizantes y plásticos.

Repsol (química, petróleo y gas) continúa siendo el gran motor del polígono. Durante unos meses pareció que podía derivar parte de su actividad hacia la producción de hidrógeno verde y hubo un gran revuelo y expectativas con el acuerdo para construir una gran canalización marítima hasta el Ródano y de allí hasta Alemania. Ahora ya hace meses que Repsol ha enfriado su compromiso y habrá que ver si la incipiente crisis energética derivada de la guerra de Irán lo vuelve a reactivar. En todo caso, Repsol se provee de yacimientos propios o en cooperación en América, el Norte de África e incluso en el Mar del Norte, y no se ve directamente afectada por una eventual escasez de petróleo proveniente del Golfo Pérsico.

A pesar de algún susto, el complejo petroquímico y el sector del turismo han llegado a una cohabitación silenciosa en el Camp de Tarragona

Durante unos años hubo una notable polémica si la especialización en este tipo de industria era compatible con la vocación turística de la zona, sobre todo a raíz de la implantación de PortAventura. A pesar de algún susto que después comentaremos, ambas actividades han llegado a una cohabitación silenciosa y la polémica se mantiene amortiguada.

En todo caso, cabe recordar que la industria petroquímica y de productos de química básica se basa en instalaciones con gran intensidad de capital que favorecen la tendencia a la concentración a nivel mundial. A las ingentes necesidades de agua y energía, cabe añadir las implicaciones medioambientales y en la salud y la seguridad, que trataremos sintéticamente a continuación.

La complicada relación de la industria química con la seguridad y el medio ambiente

Además de los elevados costes energéticos y de utilización de agua, la industria química, sobre todo de productos básicos, mantiene una delicada relación con la seguridad del entorno y con el medio ambiente. Después del accidente de Seveso -Milán- de 1976, la UE adoptó diversas directivas que aumentaban los controles y la información y culminaron con la regulación actual vigente desde 2015.

No es de extrañar, pues, que determinadas actividades o determinados productos se generen o se importen de países de reciente tradición industrial, donde todas estas normativas y prevenciones son más laxas y generan menos costes. Precisamente, pocos años después de Seveso, en 1984, se produciría el desastre de Bophal (India), donde se estima que murieron unas 20.000 personas a consecuencia directa de la catástrofe de una planta de la empresa norteamericana Union Caribde.

Chimeneas de empresas del sector químico en Cataluña
Chimeneas de empresas del sector químico en Catalunya

Afortunadamente, en Europa no se han repetido más casos de una gravedad comparable. Sin embargo, en la Canonja, en el complejo petroquímico de Tarragona se produjo hace muy pocos años -2020- un accidente en la empresa Iqoxe, con el resultado de tres muertos y siete heridos. En este caso no fue una fuga, sino una explosión que, entre otros efectos, propulsó la tapa de un reactor más de 2,5 kilómetros y causó una de las víctimas mortales. En aquellos momentos llovieron las críticas sobre la eficiencia del plan de emergencias vigente, que dos meses después se modificó.

El impacto medioambiental de la industria química de base es también una fuente de problemas y de riesgos, algunos de los cuales vienen de muchas décadas atrás. Hace unos días, el amigo Roger Vinton publicaba en este diario una detallada historia de Ercros. Podríamos añadir aún un par de elementos significativos. El primero, más anecdótico, se produjo a raíz de la venta y posterior rehabilitación del edificio donde Cros tenía tradicionalmente la sede, en el chaflán del paseo de Gracia con Aragón. Cuando en el techo se desmanteló el enorme paramento que sostenía unas inmensas letras con el nombre de la compañía, quedó al descubierto una enorme chimenea convenientemente disimulada y de la que nadie, aparentemente, tenía conocimiento.

Hace décadas que el impacto medioambiental de la industria química de base es también una fuente de problemas y de riesgos

Sin embargo, el otro elemento mucho más relevante es el depósito de residuos tóxicos que Ercros (antigua Erkimia) fue acumulando en el pantano de Riba-roja de la Confederación Hidrológica del Ebro, en Flix, después de un centenar de años de actividad, los últimos cinco con legislación medioambiental vigente. Después de una limpieza inicial a cargo de la empresa pública Acuamed, se comprobó que esta había sido incompleta: quedaba un 15% de los residuos -unas 150.000 toneladas, las más tóxicas- en el subsuelo del embalse. Y muchos otros residuos acumulados en las antiguas instalaciones industriales. Todavía queda por aclarar si será la empresa o la Administración quien acabará asumiendo los gastos de esta obra de descontaminación magna.

Sin estas dimensiones, la descontaminación del suelo ha sido uno de los factores que ha retrasado la regeneración y la reconversión del frente litoral en Sant Adrià, Badalona y Montgat, prolongaciones naturales de las implantaciones químicas -tintes y pinturas, lejías...- nacidas en el Poblenou al amparo de la actividad de los textiles estampados. Era el llamado sector del ramo del agua, por la utilización intensiva que hacían del agua de esta zona de antiguas marismas.

El futuro del sector químico de base en Catalunya

Dejando de lado la química de consumo -que merecería todo un tratamiento aparte- el futuro de la industria petroquímica y de productos químicos básicos está muy vinculado a cómo se desarrolle el sector en Europa. Aunque con menos eco mediático que otras actividades más llamativas, la química básica es esencial para la continuidad de la industria manufacturera en Europa. Si hasta no hace mucho parecía que la producción china y asiática debería arrasarlo todo, a raíz de la crisis de la pandemia se ha revalorizado la necesidad de un cierto grado de autosuficiencia productiva en todo tipo de ámbitos estratégicos. Y la química de base lo es tanto como los chips o los principios activos de los medicamentos.

Ya hemos comentado cómo las grandes empresas del sector están en manos foráneas y sus decisiones corresponden a una estrategia global que quizás ahora encontrará más apoyo en las políticas económicas de Europa. No obstante, será necesario que todos juntos afronten la desconfianza de la población hacia este tipo de actividades y las correspondientes implicaciones medioambientales.

De hecho, el progresivo abandono de los combustibles fósiles como fuente de energía primaria debería potenciar su uso alternativo para todo tipo de productos industriales de base, además de los plásticos: desde el amoníaco (base para fertilizantes como la urea) hasta las fibras sintéticas y los materiales de construcción -asfaltos, aislantes, pinturas...-, pasando por los lubricantes, el caucho sintético y la química fina -cosméticos, productos farmacéuticos, detergentes...

Muchas industrias -cerámica, metalurgia, vidrio, textil...- ya utilizan hoy el gas natural como base química. Por lo tanto, el futuro de la industria petroquímica y de la química de base está asegurado por el lado de la demanda. Ahora será necesario que su producción deje de ser percibida como un riesgo de seguridad y medioambiental que hay que externalizar hacia países con menos requisitos en estos ámbitos.