Para ser sincero, este es el artículo más comprometido de los que he publicado en VIA Empresa. Dudaba sobre si enmarcarlo en el área de Opinión. Pero, por otro lado, los datos que les mostraré, y su tratamiento mediante la IA, me impulsan a calificarlo más de análisis que de otra cosa. Así pues, procuraré ceñirme objetivamente a los datos —no hace falta crear conmoción innecesaria, las cifras son escandalosas por sí mismas—. Sin embargo, quiero remarcar que aquellos que intentan hacer públicas determinadas cifras objetivas son, a menudo, acusados de ser de extrema derecha.
Es lógico que determinado periodismo se sienta desnudo, escaldado. Pero banalizar los totalitarismos, lanzando falsas acusaciones, es la mejor manera de contribuir a denigrar la democracia. Mientras que la transparencia, por el contrario, ayuda a mejorarla.
La idea de escribir este artículo me vino hace unos días cuando vi que algunas de mis sensaciones se cuantificaban. Ya se sabe, para hacer un análisis un poco serio hay que aportar datos que sean objetivos. Después, cada uno los puede interpretar. El hecho, sin embargo, es que, desde hace tiempo, cualquier medio que mires guarda una característica: propaganda de los que gobiernan. Ya sea la Generalitat, Diputaciones, el Ayuntamiento de Barcelona, el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) o el gobierno español. Todos los medios te explican la cantidad de cosas buenas que hacen. Pero, claro, cuando sales de casa, topas con una realidad que te lleva a constatar que el estado del bienestar en Catalunya ya ha empezado a desmontarse. No por falta de dinero, precisamente, que también. Sino, sobre todo, por mala gestión. Trenes, enseñanza, sanidad, vivienda, infraestructuras, etc. La cuestión es que esta sensación de invasión propagandística está muy viva. También entre la gente con quien he comentado la jugada.
Desde hace tiempo, cualquier medio que mires guarda una característica: propaganda de los que gobiernan: todos te explican la cantidad de cosas buenas que hacen
Sin embargo, como digo, la chispa que me hizo saltar de la sensación al mundo de los hechos objetivos fue una noticia aparecida en Dircomfidencial.com que decía: "La Generalitat dedicó 50 millones de euros a la publicidad institucional en 2025, su récord histórico". Y añadía “El gasto publicitario de la Generalitat llega a los 6,2 euros por habitante, mientras que el del ejecutivo nacional se queda en los 1,8 euros”. Como la prensa española —ergo catalana— no me merece demasiada confianza —lean, si no, este artículo como muestra—, y desconozco quién hay detrás de Dircomfidencial.com, decidí profundizar en los datos por mi cuenta. Quizás esta gente de Dircomfidencial.com son gente seria. Pero no lo sé.
El caso es que, rascando y preguntando, con la ayuda inestimable de las personas que señalo al final del artículo, me han aparecido unos datos que ahora les explicaré y que, si están de pie, les recomiendo que se sienten.
Para empezar, alguna aclaración. Las ayudas a la prensa —que incluye, también, los medios audiovisuales y de internet— son de tres tipos. Y este punto es importante, ya que, normalmente, los medios acostumbran a agarrarse al portal de la transparencia, que se limita a las subvenciones, para asegurar que no están tan subvencionados. La realidad, sin embargo, es que las subvenciones indirectas —publicidad y contratos de servicios— son herramientas de subvención encubiertas.
También indicar que las fuentes de subvención analizadas aquí no incluyen otras que se pueden escapar al análisis: fondos públicos de otras administraciones, instrumentos diversos, fondos europeos, publicidad estatal o municipal no publicada por cabecera, etc. Otra aclaración: podemos decir que la consistencia de los datos empieza en 2020. Anteriormente, no estaban vigentes leyes y decretos que hacen que la transparencia sea interpretada como válida —aunque, como he dicho, no lo es lo suficiente—.
Lo primero que se puede constatar es que las subvenciones a la prensa han pasado de 28,8 millones de euros (2020) a 59,6 millones (2025). Un aumento del 107%. Es decir, más del doble en cinco años. Con un incremento del 41% en solo dos años, desde el govern Illa (de 42,2 millones en el año 2023 a 59,6 millones en el año 2025).
¿Cuánto paga cada uno?
- Generalitat: 45,6 millones.
- Diputaciones: 0,95 millones.
- Ayuntamiento de Barcelona: 0,12 millones.
- Otros ayuntamientos: 2,6 millones.
- Otras comunidades autónomas: 0,4 millones.
- Gobierno español: 0,12 millones.
- Otras administraciones: 9,8 millones.
Por otro lado tenemos las subvenciones, publicidad y otras (como ya he comentado, hay formas de saltarse la supuesta “transparencia” en las subvenciones oficiales, que han pasado a significar únicamente un tercio de la subvención real).
- Subvenciones: 20 millones.
- Contratos: 6,7 millones.
- Publicidad institucional: 33 millones.
Destinatarios de las subvenciones, publicidad y otros, superiores a un millón de euros (significan un tercio del total):
La lista de medios subvencionados es larga: 158 empresas y entidades. En la parte superior de los que reciben menos de un millón está 20 minutos Editora S.A. (924.799 euros) y en la parte inferior encontramos Caxier Edicions con 137 euros. Por cierto, hablando con la propiedad de este medio en el que colaboro, estuvieron de acuerdo en sumarse al ejercicio de transparencia. El grupo Totmedia Serveis de Comunicació —con varias cabeceras, y del que VIA Empresa forma parte— recibió 272.493 euros en el año 2025.
Todo este trabajo de descubrir quién paga qué y a dónde va nuestro dinero no es mérito mío. Lo han hecho los señores que gestionan el Menjometre.cat. Sobre el tema que planteo, pueden ver un análisis detalladísimo en su página web.
158 empresas y entidades: en la parte superior de los que reciben menos de un millón está '20 minutos Editora S.A.' (924.799 euros) y en la parte inferior encontramos 'Caxier Edicions' con 137 euros
Estos señores hacen un trabajo trascendental, y difunden información que, a menudo, no gusta. Han sido criticados y, a menudo, insultados. Es lógico. Llevan analizados casi 500.000 millones de euros de dinero público. Además, utilizan herramientas avanzadas de IA, de lo contrario los obstáculos son insalvables —la tendencia al oscurantismo, en el país, está muy viva—. En cualquier caso, demuestran una cosa bastante interesante: la inteligencia artificial gestionada correctamente sirve, también, para poner en evidencia a todos aquellos que quieren que nos volvamos estúpidos naturales.
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