Uno de cada cinco trabajadores europeos teletrabaja, y su edad se sitúa principalmente entre los 35 y los 54 años. Partiendo de estas premisas, 30 investigadores de diez países del proyecto europeo Remaking se reunieron hace unos días en la Escuela de Ingeniería de Gipuzkoa de la Universidad del País Vasco (EHU), con el objetivo de estudiar las oportunidades y los retos del teletrabajo. Elhuyar, socio del proyecto, fue el anfitrión de una jornada que trató diferentes ámbitos: trabajadores, empresas, sociedad y medio ambiente.
De hecho, el proyecto Remaking investiga cómo el teletrabajo puede convertirse en una palanca para abordar las disparidades socioeconómicas y espaciales entre las zonas urbanas y las rurales. Con esta finalidad, el proyecto Horizon, financiado por la Unión Europea (UE), proporciona un marco orientado a las políticas.
La tendencia se ha invertido
Aunque la definición de teletrabajo puede ser simple —trabajar desde un lugar diferente de la oficina—, las cosas han cambiado mucho a la hora de definir el alcance del fenómeno que surgió con la llegada de Internet. "El teletrabajo siempre ha sido un fenómeno. Por supuesto, aumentó con la llegada de Internet y se aceleró drásticamente con la pandemia", afirma Ignasi Capdevila, profesor de la Paris School of Business, uno de los ponentes en la conferencia.
No obstante, esta forma de trabajar ha experimentado recientemente "regresiones". Según diversos estudios europeos, el 48% de los empleados trabajaron a distancia durante la pandemia, y hoy en día el 20% de los trabajadores trabajan fuera de la oficina, ocasionalmente o a diario.
Capdevila: "Algunas empresas y mercados han considerado el teletrabajo una solución útil, ya que se han dado cuenta de que los niveles de productividad, motivación y satisfacción de los empleados se igualaban o superaban"
Muchos trabajos son necesariamente presenciales y continuarán siéndolo en el futuro, pero la pandemia ha puesto de manifiesto que otros podrían adaptarse al teletrabajo. Desde la pandemia, ha habido diversos impactos asociados a este fenómeno. "Algunas empresas y mercados han visto el teletrabajo como una solución útil, ya que han notado que los niveles de productividad, motivación y satisfacción de los empleados se han igualado o superado. Por otro lado, también ha habido un efecto rebote: muchas empresas que lo habían utilizado parcialmente han vuelto a sus hábitos previos a la pandemia. Otras han utilizado la vuelta a la oficina como excusa, creyendo que la oficina favorece la productividad, el intercambio de ideas, la innovación, la creación, etc.", destaca Capdevila.

Según el profesor, detrás de toda esta regresión está la "tendencia controladora" de las empresas y es difícil saber qué pasará en el futuro. Esta reciente tendencia contra el teletrabajo ha sido particularmente evidente en las grandes empresas tecnológicas de los Estados Unidos. Según algunos datos, muchas compañías han reducido las posibilidades de teletrabajo y están promoviendo modelos híbridos. Google, por ejemplo, ha obligado a los empleados a estar en la oficina tres días a la semana, a pesar de que el 50% de ellos trabajan de forma remota. Sin embargo, en sectores específicos, los porcentajes han bajado significativamente desde el pico de la pandemia y las posibilidades de teletrabajo al 100% han disminuido mucho. Según un estudio general de empresas de los Estados Unidos de 2025, solo el 7% de las empresas aceptan roles completamente telemáticos, mientras que antes se concedían niveles superiores.
Ventajas y desventajas
Según Capdevila, cuando se habla de ventajas y desventajas, es evidente que hay que distinguir de quién estamos hablando. La perspectiva del empleado o trabajador y la de la empresa no son las mismas.
"Para el trabajador, en general, casi todo es una ventaja. Es cierto que hubo gente que sufrió mucho durante la pandemia porque tenía que trabajar a distancia: ansiedad, fatiga del Zoom, soledad. Pero las ventajas son mucho mayores. Las personas que consiguieron equilibrar la vida personal y profesional están muy contentas con esta manera de trabajar. Muchos también se trasladaron a otros lugares que ofrecen una mejor calidad de vida", explica Capdevila.
En cuanto a las empresas, según la investigación académica, el teletrabajo no reduce la productividad. "De acuerdo con la investigación sobre administración pública, el impacto productivo ha sido neutro".
"Tenemos que tener muy claro que no todos los trabajos se pueden llevar a cabo a través del teletrabajo. El teletrabajo a menudo se considera un fenómeno global, pero no es así"
Cuando se habla de la tecnología mínima necesaria para poder teletrabajar, según el experto establecido en París, "tenemos que tener muy claro que no todos los trabajos se pueden llevar a cabo mediante el teletrabajo. El teletrabajo a menudo se considera un fenómeno global, pero no es así". Ahora bien, la implementación de las nuevas tecnologías ha hecho que cada vez sea más fácil poder teletrabajar.
Capdevila remarca el fenómeno del coworking como una realidad y un reto de futuro. "En las oficinas donde se comparte el trabajo, los participantes trabajan en sus propios proyectos como autónomos. En otros casos, algunas empresas pagan por oficinas de coworking para que sus empleados puedan trabajar desde allí, lo que les facilita el trabajo", subraya.
Este artículo fue escrito originalmente en Enpresa BIDEA y se ha traducido y adaptado para este medio.