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El 78% de las empresas tienen beneficios, pero ¿generan suficiente valor?

A pesar de la mejora de la rentabilidad y la productividad, el tejido empresarial catalán se enfrenta a retos de dimensión para ganar competitividad y resiliencia

Modernos edificios de oficinas en el districto financiero 22@ de Barcelona | iStock
Modernos edificios de oficinas en el districto financiero 22@ de Barcelona | iStock
Oriol Amat | VIA Empresa
Economista, UPF BSM y Observatorio de la PIME
22 de Abril de 2026 - 04:55
Act. 22 de Abril de 2026 - 8:20

Los resultados empresariales han mejorado de manera clara en los últimos años. Pero, más allá de esta evolución positiva, la pregunta clave es si las empresas están generando suficiente valor para garantizar su competitividad futura. Para analizarlo, en este artículo presentamos una visión global basada en los datos más recientes disponibles, correspondientes al ejercicio 2024.

 

El análisis se fundamenta en el informe Ratios Sectoriales, recientemente publicado por la UPF Barcelona School of Management, la ACCID, el Observatorio de la PYME de Catalunya (PIMEC) y el Registro de Expertos Contables, a partir de la base de datos SABI, que recoge información de 655.298 empresas españolas que han depositado sus cuentas anuales en el Registro Mercantil.

Mejora de la rentabilidad y la productividad

Los datos de 2024 confirman que la mayoría de empresas continúan avanzando en la generación de resultados, aunque con diferencias significativas según la dimensión. En concreto, las empresas grandes y medianas obtienen 7,5 euros de beneficio por cada 100 euros vendidos, mientras que las pequeñas alcanzan los 8,6 euros. Este hecho podría hacer pensar que las pequeñas son más rentables, pero esta lectura es incompleta si no se tienen en cuenta otros indicadores. Cuando se analiza la rentabilidad económica -es decir, la capacidad de generar resultados con los activos disponibles-, las empresas grandes y medianas se sitúan en el 8%, frente al 6% de las pequeñas. Esto indica una mayor eficiencia en el uso de los recursos por parte de las empresas de mayor dimensión.

 

Las empresas grandes y medianas soportan un coste laboral medio de 51.390 euros por empleado, claramente superior a los 39.880 euros de las pequeñas

La diferencia se hace aún más evidente en la productividad. Las empresas grandes y medianas generan 447.900 euros de ventas por empleado y 35.030 euros de beneficio, mientras que las pequeñas se quedan en 166.840 euros de ventas y 13.600 euros de beneficio por trabajador. Esta brecha refleja el impacto de las economías de escala, así como una mayor inversión en tecnología, organización y capital. Esta mayor capacidad de generar valor también se traslada a los salarios. Las empresas grandes y medianas soportan un coste laboral medio de 51.390 euros por empleado, claramente superior a los 39.880 euros de las pequeñas. Aun así, continúan siendo más eficientes y rentables, hecho que refuerza la idea de que la dimensión es clave para competir mejor.

Balances sólidos y menor dependencia de la deuda

Uno de los elementos más positivos que confirman los datos de 2024 es el fortalecimiento de la estructura financiera de las empresas. Los niveles de capitalización se mantienen elevados: el patrimonio neto representa el 48,1% del total del balance en las empresas grandes y medianas y el 55,3% en las pequeñas. Se trata de valores claramente por encima del umbral del 40%, que habitualmente se asocia a una empresa bien capitalizada.

En general, las empresas han reforzado su base de recursos propios y han reducido la dependencia de la financiación externa

Esta evolución indica que, en general, las empresas han reforzado su base de recursos propios y han reducido la dependencia de la financiación externa. En buena parte, esto se explica por la mejora de los resultados de los últimos años, que ha permitido retener beneficios y aumentar la autofinanciación. Esta fortaleza financiera es especialmente relevante, ya que proporciona más capacidad para afrontar eventuales tensiones y aprovechar oportunidades de crecimiento.

Eficiencia en la gestión y equilibrio financiero con diferencias relevantes

En términos de rotación del activo, las empresas grandes y medianas generan 1,06 euros de ventas por cada euro invertido en activos, mientras que las pequeñas empresas se sitúan en 0,88 euros. Esta diferencia refleja una mayor capacidad de las empresas de mayor dimensión para aprovechar sus recursos y generar actividad. En cuanto a la gestión operativa, las diferencias también son significativas.

Las pequeñas empresas mantienen plazos de stock más largos (117,6 días) que las grandes y medianas (97,1 días), hecho que puede indicar una menor rotación de las existencias y, por lo tanto, una gestión menos ágil del circulante. En conjunto, estos datos muestran que las empresas grandes y medianas destacan por una gestión más eficiente de los activos, mientras que las pequeñas presentan una posición financiera más conservadora, con más liquidez y menos endeudamiento. Este equilibrio pone de manifiesto que hay diferentes maneras de alcanzar solidez empresarial según la dimensión y la estrategia seguida.

Una tendencia positiva, pero con retos estructurales

Los datos muestran un tejido empresarial que mejora: más beneficios, balances más sólidos y una gestión más eficiente. Rentabilidad, solvencia y productividad evolucionan en la buena dirección. Ahora bien, esta visión global no puede esconder dos realidades. Por un lado, son medias: detrás hay empresas que van muy bien y otras que aún tienen dificultades. Por el otro, la brecha por dimensión se mantiene. Las empresas grandes y medianas son más productivas y utilizan mejor sus recursos, mientras que muchas pequeñas, a pesar de estar bien capitalizadas, tienen más dificultades para crecer y ganar eficiencia.

Ganar dimensión, invertir en productividad y mejorar la gestión es la clave para construir un tejido empresarial más competitivo y resiliente

Además, conviene no perder de vista que, a pesar de la mejora de los beneficios, el beneficio por empleado sigue siendo relativamente modesto, especialmente en las pequeñas empresas. Esto indica que el margen para retribuir mejor a todos los grupos de interés -trabajadores, accionistas, proveedores o la sociedad en general- es todavía limitado. El reto, por lo tanto, es generar más valor. Y esto solo es posible si se da un salto en productividad. La innovación, la digitalización, el talento, la transición energética o el acceso a la financiación marcarán la diferencia. En definitiva, las empresas avanzan, pero el margen de mejora es todavía importante. Ganar dimensión, invertir en productividad y mejorar la gestión es la clave para construir un tejido empresarial más competitivo y resiliente.