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Abast: 40 años de tecnología catalana confiada por BonÀrea, la AMB o la Sagrada Família

La empresa barcelonesa duplica facturación en cinco años y despuntan en campos como los centros de datos, la nube, la inteligencia de negocio o la ciberseguridad

Trabajadores de Abast durante el acto de inicio de año de la empresa de 2026 | Cedida
Trabajadores de Abast durante el acto de inicio de año de la empresa de 2026 | Cedida
Marc Vilajosana, periodista de VIA Empresa | Mireia Comas
Periodista
17 de Febrero de 2026 - 04:55

¿Qué tienen en común BonÀrea, BSM-Barcelona Serveis Municipals, el Hospital de Sant Pau y Noel Alimentaria? Que, más allá de ser todas entidades nacidas y activas en Catalunya, su infraestructura tecnológica también tiene sello catalán. Concretamente, el de Abast, una veterana compañía tecnológica que, camino de hacer los 42 este 2026, es un ejemplo de resiliencia y adaptación en un sector donde la innovación no espera a nadie. No en vano, una empresa que empezó desarrollando aplicaciones de negocio a medida en los años ochenta consiguió, con el paso de los años, entrar en el mundo de la infraestructura, la maquinaria y los servicios, hasta el punto de contar hoy con más de 530 empleados y superar los 1.100 clientes.

 

“Somos un integrador 360° de soluciones de telecomunicaciones con un enfoque holístico”, define la empresa el director de ventas en Catalunya y Balears, Carlos Paz, a VIA Empresa. La afirmación la validan las trece unidades de negocio de Abast, agrupadas en cuatro grandes ramas operativas: servicios de plataformas, servicios de datos, soluciones de negocio y gobernanza y ciberseguridad. La primera de ellas es la que concentra más, un total de cinco, y se encarga de ofrecer servicios vinculados a la nube, aprovisionamiento de equipamientos informáticos para puestos de trabajo o monitorización de sistemas, entre otros. También es donde trabaja la unidad dedicada a la instalación de centros de datos como el de BonÀrea.

En la rama de datos ofrecen soluciones de inteligencia de negocios y análisis de negocios, auditorías y monitorización de bases de datos o integración de aplicaciones. Por su parte, en la sección de soluciones de negocio destacan en la implementación de productos muy concretos, como los paquetes de Microsoft de Dynamics, SharePoint o Copilot, o bien software de automatización de facturas y gestión de tiques de gastos. Finalmente, la rama de gobernanza y ciberseguridad es la más “transversal”, y ofrecen soluciones que cubren “todo el ciclo de ciberseguridad, desde la prevención a la respuesta y recuperación de incidentes”.

 
El nuevo centro de procesamiento de datos de BonÀrea en Guissona, instalado por Abast | Cedida
El nuevo centro de procesamiento de datos de BonÀrea en Guissona, instalado por Abast | Cedida

Diversificación con profundidad técnica

Esta gama de servicios convierten a Abast en un verdadero pulpo de las TIC que no tiene miedo de abarcar más de la cuenta. “Cada una de las trece unidades de negocio tiene un responsable y una serie de especialistas y técnicos que hacen que casi sean empresas dentro de Abast”, asevera con confianza Paz. A esta profundidad se le suma una “continua evolución e incorporación de nuevas tecnologías” al portafolio de la firma, que buscan que sea su punto diferencial: “Muchos competidores son expertos en un solo nicho, y nosotros podemos conectar todas las capas”.

Paz: “Cada una de las trece unidades de negocio tiene un responsable y una serie de especialistas y técnicos que hacen que casi sean empresas dentro de Abast”

A modo de ejemplo, la tecnología con la que hemos empezado el artículo, los centros de procesamiento de datos. En 2024, Abast recibió el premio a mejor centro de datos para la administración pública en los DMC Awards por el CPD que habían instalado en el Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya (ICGC); el año pasado, el Premio Comunicaciones Hoy 2025 por la modernización del CPD del Ayuntamiento de Valladolid, y este 2026 ha repetido galardón en los DMC Awards, en la misma categoría, por el CPD del Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB). “Somos muy diferenciales respecto a la competencia”, saca pecho el director de ventas, que avanza uno de sus próximos grandes proyectos ya adjudicados: el diseño e implementación del nuevo CPD de la Sagrada Família, un proyecto “altísima seguridad” que estará preparado para gestionar alertas antiterrorismo de nivel cinco (el más elevado).

El Templo Expiatorio barcelonés, por el cual ya habían trabajado en 2015, se encuentra dentro de una larga lista de clientes tanto públicos como privados. En la administración, Abast ha hecho encargos para la Generalitat, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), diversos ministerios del gobierno español, la Generalitat valenciana, el Servei Català del Trànsit y los ayuntamientos de Barcelona, Vic, Terrassa o El Prat de Llobregat, por citar algunos. En el sector privado, Banc Sabadell, Banco Mediolanum o DKV destacan en finanzas y aseguradoras; Mercadona, Bon Preu - Esclat, Mango o Pepsico, en comercio; TMB, Mercedes-Benz o Vueling, en transporte; y Fluidra, Esteve, Roca o Almirall, en industria.

Esta cartera se ha ido trabajando a base de picar piedra durante cuatro décadas, un camino que ha ido aumentando progresiva y calmadamente la posición de Abast dentro del sector TIC. O así había sido, al menos, hasta principios de la década actual, momento en que la firma barcelonesa ha experimentado un crecimiento acelerado paralelo al del propio sector tecnológico. El año 2025, la compañía cerró el ejercicio con una facturación de 100 millones de euros, 1.850 proyectos elaborados y más de 1.500 acreditaciones. En 2020, el volumen de ingresos era la mitad. “Lo que hemos conseguido en 36 años lo hemos doblado en los cinco últimos años”, subraya Paz.

Apuesta clara por el mercado español

Una consolidación y crecimiento que, a diferencia de otras compañías del sector, han conseguido sin cruzar las fronteras del Estado. “Nuestro ámbito es nacional, y de momento no está en nuestra estrategia crecer fuera de España”, asegura el director de ventas en Catalunya y Balears. Fuera no, pero dentro sí: en el año 2000, Abast abrió unas oficinas en Madrid, y en 2017 replicaron el movimiento en Palma. Sin embargo, el crecimiento en la capital española llegó en 2019, después de adquirir la empresa local SPI, que permitió hacer crecer el peso de la región hasta un tercio del volumen de negocio. Catalunya continúa siendo, con todo, el gran foco de la empresa, mientras que las Balears representa un 6%.

En 2025, Abast facturó 100 millones de euros con 1.850 proyectos y más de 530 trabajadores

Con cuatro décadas de historia, más de 1.000 clientes y un portafolio tecnológico diversificado y actualizado, Abast mira al futuro con optimismo, teniendo muy claro cuáles son sus dos prioridades: “Creemos que el futuro pasa por la inteligencia artificial aplicada y la sostenibilidad de las TIC”. Sobre la primera, Paz asegura que no quieren “que la IA sea la palabra de moda”, sino que “los clientes la utilicen para optimizar procesos reales”. Y sobre la segunda, se muestra confiado de la posibilidad de “reducir la huella de carbono” del sector. Dos direcciones que se inician con unas bases bien claras: “Continuar apostando por la nube soberana, que los datos permanezcan y se gestionen dentro de un mismo territorio; y por la ciberseguridad, las dos grandes preocupaciones de los directores de hoy en día”. “El objetivo es que cuando una empresa piense en transformación digital, piense en Abast como socio más fiable”, sintetiza Paz.