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Confianza y adaptación: los cables que conectan la tecnología catalana al mundo

La posición consolidada de Catalunya como 'hub' tecnológico del sur de Europa tiene en la internacionalización un potencial por explotar

Uno de los estudios de Mediapro en Miami, en Estados Unidos | Mediapro (cedida)
Uno de los estudios de Mediapro en Miami, en Estados Unidos | Mediapro (cedida)
Marc Vilajosana, periodista de VIA Empresa | Mireia Comas
Periodista
Barcelona
02 de Enero de 2026 - 04:55

* Reportaje recuperado y actualizado del tercer libro de VIA Empresa, Quan l'empresa catalana mira al món, presentado el pasado 30 de octubre de 2025.

 

Apple, Google, Microsoft, Amazon y Nvidia. Estas eran, de acuerdo con cifras aportadas por Kantar y recogidas en Statista, las cinco empresas con una valoración de marca más elevada del mundo en septiembre de 2025. Todas ellas, estadounidenses. Todas ellas, de base tecnológica.

 No es ninguna sorpresa, pues, que el tecnológico sea uno de los sectores que más miradas atraen cuando hablamos de industrias estratégicas. Lo dejan claro las dos principales potencias del planeta: China y Estados Unidos aglomeran el 52% de la facturación mundial del ecosistema tecnológico, según un informe de Acció a partir de Orbis, con 14 y 6,4 billones (de los europeos) de dólares, respectivamente.

 

Ante estas monstruosas cifras y la urgencia europea de recuperar la soberanía tecnológica, Catalunya se presenta como un territorio a tener en cuenta como plataforma de relanzamiento. Con el MWC y el 4YFN como principales vectores de aceleración, el Principado acumulaba 24.878 empresas de los sectores tecnológico y digital en marzo de 2025, de acuerdo con el mismo estudio de Acció, que conjuntamente facturaron cerca de 40.000 millones de euros en 2024, una cifra equivalente al 14% del PIB catalán. Un volumen que, además, no para de crecer: la cifra de negocio se incrementó un 14% respecto a 2023 y un 34% si se compara con tres años atrás.

Sin embargo, de estas casi 25.000 compañías, el informe destaca que solo un 7,6% de las empresas son exportadoras regulares. “Hay una pequeña parte de producto, de hardware, pero es muy residual; mucha cosa ya viene de Asia”, señala la directora de la unidad de negocio internacional de Acció, Cristina Serradell. “Lo que encontramos más son empresas de software, que ofrecen soluciones digitales para otras empresas. Y algunas empresas, cada vez más, de implantación de ERP o inteligencia artificial”, define la experta.

América Latina, especialmente Colombia y México, es uno de los principales mercados internacionales de las tecnológicas catalanas

Entre las que sí comercializan en el exterior, América Latina se posiciona como uno de los principales mercados de acceso, especialmente a través de Colombia, ya que “no hay demasiadas barreras de entrada y hay mucha receptividad del producto y servicios catalanes”. México es otro país de la región considerado “muy atractivo” para las tecnológicas del Principat, pero donde las dificultades de entrada son más elevadas. Por dónde no recomienda entrar Serradell es por Europa, puesto que es un mercado donde “hay mucha competencia y las diferentes lenguas son una dificultad añadida”, además de contar con “mucha sensibilidad de dónde se almacenan los datos”. En cambio, sí señala Oriente Medio y los países del Golfo como mercados en auge, ya que “hay mucho interés e inversión pública para modernizar todos los sistemas”.

La fiabilidad como canal de internacionalización

Dentro del conjunto de empresas que conforman el sector tecnológico y digital catalán, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) conforman el grueso más importante, con más de 18.500 compañías. De todas ellas, uno de los ejemplos más representativos que demuestra una apuesta firme por la internacionalización es Seidor. Fundada en 1982 por los hermanos Santi, Andreu y Josep Benito en Vic, esta consultora tecnológica cuenta hoy con más de 10.000 trabajadores y tiene presencia en 45 países del mundo. La corporación tiene una cartera que supera los 8.500 clientes y fue la cuarta empresa que más ofertas laborales de profesionales digitales publicó durante 2024 en Barcelona, de acuerdo con el Digital Talent Overview elaborado por la Mobile World Capital Barcelona.

“Nacimos en un momento en que las compañías empezaban a adquirir infraestructuras de computación, pero no sabían muy bien cómo sacarles rédito”, explica el actual CEO de la compañía, Sergi Biosca. En los inicios, la compañía fue creciendo con desarrollos propios y acuerdos con empresas como IBM, pero limitada a Catalunya y otros territorios del Estado. El momento clave llega en 1996, cuando Seidor es escogida como principal socio de la alemana SAP para expandir su software de gestión para empresas al mid-market del Estado español. De entre las diferentes compañías con las que trabajaba SAP en todo el mundo, Seidor tuvo, en palabras de Biosca, “el acierto de ser el socio más exitoso”, cosa que actuó como “palanca que abre a principios de los 2000 el proceso de internacionalización”.

El primer destino extranjero de la compañía nacida en Vic fue Chile, donde llegaron en 2005 como principal comercializador de la solución de SAP para pequeñas y medianas empresas. Desde entonces, la firma ha ido aumentando su actividad en todo el globo, con presencia en toda Latinoamérica, Estados Unidos, China y diversos estados europeos y africanos. “Hacemos en todos los países aquello con lo que fuimos exitosos en el año 96, siempre acompañados por SAP”, relata Biosca.

En busca de mercados más amplios

La otra gran pata de los sectores analizados en el informe de Acció es el digital, una etiqueta que engloba dentro de sí industrias como la salud digital, el comercio digital, los videojuegos o el audiovisual. De esta última rama es un claro exponente Mediapro, la empresa fundada en 1994 por Jaume Roures, Gerard Romy y Tatxo Benet que se ha convertido en uno de los principales agentes del sector del cine y el entretenimiento español. El grupo ocupa actualmente a más de 7.000 profesionales y tiene 50 sedes repartidas en 28 países de cuatro continentes, especialmente en América del Norte y del Sur.

En su caso, la productora ya nació con una clara intención de explorar más allá de las fronteras españolas, según relata el cofundador, presidente y CEO del grupo hasta el pasado 31 de diciembre, Tatxo Benet: “En el 94, una empresa nacida en Barcelona como Mediapro tenía muy pocos clientes potenciales en el mercado español, porque solo estaban las televisiones autonómicas, Telecinco, Antena 3, Canal Plus y TVE”. Esta limitación reforzó una idea en la mente de los impulsores: “No podíamos quedarnos encerrados; si queríamos crecer, teníamos que ir a buscar allí donde hubiera clientes, y en el audiovisual los hay en todas partes”.

Y no tardaron mucho en hacerla realidad. En 1996, dos años después de la fundación, Mediapro abría su primera sede internacional, en Estados Unidos; al año siguiente, se inauguraría la sede de Madrid, y en 1998, las primeras oficinas en Portugal y Argentina.

La primera piedra se encuentra en el destino

Habitualmente, las nuevas delegaciones internacionales de Mediapro van siempre acompañadas de un primer contrato ya firmado para empezar a trabajar en ellas, pero las vías para establecerse son múltiples: En Argentina o en Portugal decidieron montar el estudio desde cero, mientras que en Chile y en Colombia optaron por comprar una empresa ya establecida. “Depende de cada lugar, cada momento y cada oportunidad de negocio”, deja claro Benet.

Esta es una filosofía similar a la que siguen en Seidor a la hora de abrir nuevos mercados, donde siempre tienden a identificar primero un socio local, a veces como colaborador, y otras, adquiriendo una participación. “Esto nos permite iniciar con una base de clientes y un conocimiento del mercado local”, destaca Biosca, quien apunta que siempre han sido “muy selectivos” a la hora de escoger empresas: “Cuando adquieres sin una conciencia estratégica, es difícil”. El CEO de Seidor remarca que apuestan por un modelo “de confianza y delegación en la operación local”, que consideran clave para conseguir una relación exitosa a largo plazo: “Hay que tener proximidad. El chileno y el chileno se entienden, saben cómo funcionan entre ellos”.

Seidor apuesta por un modelo “de confianza y delegación en la operación local”, que consideran clave para tejer relaciones estables a largo plazo

Una proximidad al país de destino remarcada también por Serradell, quien desde la experiencia acumulada en Acció acompañando empresas en su proceso de internacionalización tiene clara la importancia que tiene: “Una de las necesidades es glocalizarte. Tienes que saber adaptar tus necesidades al mercado, aunque sean productos muy estandarizados”. Este hecho se acentúa en un sector como la tecnología, en el que a menudo se comercializan servicios: “Vendes confianza, ya que no tienes un producto tangible. ¿Por qué tú y no alguien de su país? Necesitas referencias y casos prácticos. Si has trabajado con empresas locales y tienes referencias, te abren puertas; si no te conoce nadie, es muy complicado”.

Sacar partido de la diversidad y la escala

Más allá de la evidente ampliación de mercados en los que hacer negocio, uno de los puntos positivos de la internacionalización que destaca Biosca es la escala que aporta a Seidor, es decir, “la capacidad de reutilizar e incrementar los niveles de alianzas con los socios”. “Tenemos acuerdos con Microsoft, Google, AWS, Salesforce, IBM… el hecho de trabajar la red global nos permite incrementar el grado de relación y crear un círculo virtuoso”, concreta el CEO de la empresa.

En el caso de Mediapro, el conocimiento es señalado por Benet como uno de los principales beneficios de su presencia internacional: “Si hacemos algo nuevo en un lugar, inmediatamente lo conocen en todas partes para que lo puedan trasladar. Cada país es un mundo diferente y surgen ideas y formas de trabajar distintas, y la transmisión entre todos es importantísima”. Eso sí, el cofundador del grupo deja claro que no se puede aplicar la misma receta a todos los enfermos: “En tecnología, retrasarse es malo, pero a veces adelantarse tampoco te da ninguna ventaja. A veces propones cosas que el mercado no está preparado para acoger. Tienes que ir con paciencia y tener una capacidad de leer muy bien qué pide el mercado”.

Benet: “En tecnología, retrasarse es malo, pero a veces adelantarse tampoco te da ninguna ventaja”

Identificar bien las oportunidades, encontrar socios locales, confiar en el equipo y compartir los aprendizajes entre delegaciones. Cuatro pasos de una receta para impulsar la tecnología catalana en el mundo a las que Biosca añade una pizca de atrevimiento como toque final: “Los catalanes somos gente prudente a la hora de evaluar inversiones y riesgos, y creo que tenemos muchos más activos y posibilidades de crecer”.