Hijos de familia campesina, inquietos de por sí y, desde el 3 de mayo de 2024, emprendedores. Así son Pau Palau y Jordi Garcia, dos ingenieros de 25 y 32 años y artífices de AG-X, un tractor eléctrico y autónomo pensado para trabajar entre los frutales, los olivos y los almendros de las Terres de Ponent. Con sede y oficinas centrales en Aitona y una zona de montaje en Alcarràs, han levantado Agrin’Pulse, una empresa emergente que quiere hacer de Lleida un “polo de atracción” de la robótica agrícola. “Escuchamos las necesidades que hay en el campo y trabajamos para que estos robots sean el futuro”, señala Palau a VIA Empresa.
Los inicios de Agrin'Pulse se remontan a poco más de dos años, cuando Pau había terminado ingeniería electrónica y trabajaba en Barcelona. Al mismo tiempo, Jordi, ingeniero naval, buscaba una oportunidad para poner a prueba sus conocimientos. Un encuentro informal entre amigos y un café hicieron el resto. El producto, sin embargo, no se pensó como un tractor autónomo sin ningún campesino a bordo de entrada, sino como una máquina para cosechar fruta. “Tuvimos que decidir entre quemar caja y buscar grandes rondas de financiación desde el inicio, o elaborar un proyecto capaz de desarrollar un producto mínimo viable (MVP), validarlo y llegar al mercado con más rapidez”, recuerda el cofundador.
Jóvenes e ingenieros, Pau Palau y Jordi Garcia quieren hacer de Lleida un “polo de atracción” de la robótica agrícola
El resultado de haberse decantado por la segunda opción se llama AG-X. Este robot se ha desarrollado desde cero con una premisa muy concreta: facilitar el trabajo a los agricultores sin obligarlos a cambiar todo su ecosistema de trabajo. La proximidad con el campo desde bien pequeños es, para Palau, una de las grandes ventajas competitivas de Agrin'Pulse. Sus conocimientos no solo provienen de la formación, sino también de las conversaciones con padres, amigos y otros agricultores del entorno, así como de su presencia en ferias y congresos del sector.
Tres toneladas y una potencia de 120 caballos

AG-X es un robot de cerca de tres toneladas, unos 1,5 metros de ancho, casi tres metros de largo y 1,6 metros de altura. Tiene una potencia de 120 caballos y está pensado para trabajar entre hileras de árboles: frutales, olivos, cítricos o viñedos, siempre en función de las distancias de plantación. Su aspecto no es casual. La carrocería ha sido diseñada para que las ramas interfieran lo mínimo posible con el vehículo y para que el conjunto sea compatible con la conducción autónoma. Por otro lado, cabe decir que la elección de un tractor pivota en tres ejes principales: el peso, las dimensiones y la potencia. Todos ellos van vinculados a la tipología de cultivo y a la aplicación concreta que debe realizar. “No requiere las mismas prestaciones un vehículo destinado a la hortaliza, al cereal o a los cultivos de madera”, destaca Palau.
La potencia de 120 caballos permite igualar el rendimiento y ejecutar exactamente las mismas tareas que un tractor de combustión equivalente. Sin embargo, una máquina de estas características no trabaja sola; necesita herramientas acopladas para ejecutar cada trabajo agrícola. Por ello, el robot incorpora el enganche y tomas de fuerza para suministrar energía mecánica, así como las correspondientes conexiones eléctricas e hidráulicas. Este diseño garantiza que el agricultor pueda aprovechar todas las herramientas sin tener que renovar su equipamiento.
Uno de los grandes puntos diferenciales de AG-X radica en la capa de inteligencia que integra. Mediante un sistema propio y patentado de control de herramientas, el robot es capaz de operar de manera 100% autónoma con herramientas equipadas con sensores, caudalímetros y tecnología “de última generación”. La configuración es sencilla y rápida, pensada para facilitar al máximo el sulfatado o el picado de leña y hierba, entre otras tareas que hay que hacer durante el año.
Incluso las baterías son propias. Cuando buscaron en el mercado una solución que encajara con las necesidades del AG-X, no la encontraron. Necesitaban un sistema de bajo voltaje, mucha intensidad y una capacidad elevada. En lugar de adaptarse a lo que había disponible, desarrollaron su propia arquitectura, con un sistema intercambiable. La duración de la batería depende del trabajo que haga el robot. De base, se sitúa entre seis y diez horas, pero las tareas más ligeras pueden permitir llegar hasta las quince o veinte.
El precio, en consonancia con tractores convencionales

"¿A qué precio tenemos que vender esto?" fue uno de los primeros interrogantes de los fundadores. Agrin’Pulse ha fijado en 100.000 euros el importe de las primeras unidades del modelo AG-X. La empresa ha hecho una comparación con el valor de tractores convencionales “de gama superior”, equipados con tecnologías como GPS o cambios automáticos, que oscila en una horquilla de entre 90.000 y 120.000 euros. En el caso de los robots agrícolas, asegura Palau, los precios de la competencia pueden ser "casi el doble o más".
Pero antes de escalar -y con alguna unidad ya vendida- a estos dos jóvenes leridanos les queda un paso imprescindible: la certificación. Agrin'Pulse trabaja en ello con el objetivo de llegar a comercializar el producto el 3 de octubre de este mismo año. "La previsión es empezar con algunas unidades vendidas y con otros clientes que ya han mostrado interés", detalla Palau.
Agrin'Pulse trabaja con el objetivo de llegar a comercializar el producto el 3 de octubre de este mismo año
Ahora bien, la razón de fondo que mueve a Agrin'Pulse también se enmarca dentro de uno de los grandes conflictos del sector primario: el relevo generacional. Palau describe que muchos jóvenes del entorno continúan los legados familiares, "pero también hay muchos que no quieren hacerlo". "Una granizada te puede hacer perder una campaña entera, los costes de producción han aumentado y los precios de venta pueden variar fuertemente", enumera.
En busca de talento

El equipo de Agrin’Pulse se forjó poco a poco: “Durante mucho tiempo solo fuimos Jordi y yo”, explica Palau. El primer ingeniero de software se incorporó unos meses antes de acabar el desarrollo del producto mínimo viable. Hoy, el equipo ya suma nueve personas, externaliza un departamento de recursos humanos y contabilidad, y busca talento sin descanso. Buena parte de la plantilla se encarga del software, pero la empresa quiere reforzar los perfiles de alto valor añadido, incluidos investigadores y personas con doctorado y experiencia en conducción autónoma.
Es precisamente aquí donde los fundadores detectan una de las mayores dificultades: encontrar hoy determinados perfiles no es bufar y hacer botellas, sobre todo cuando es necesario que sean capaces de combinar el desarrollo con las pruebas sobre el terreno. “Muchos nos piden la opción de hacer teletrabajo, pero hay que estar en el campo para probar las cosas”, comenta Palau. “Cuando encontramos un buen perfil, ya nos encargamos de no dejarlo escapar”, añade entre risas. Los cofundadores también han apostado por reforzar el área de marketing con el objetivo de garantizar su impulso en su aterrizaje en el mercado. Al mismo tiempo, Palau considera que la comunicación debe ir acompañada de lo mismo que exige al producto: fiabilidad, resistencia y eficacia.
Hoy, el equipo ya suma nueve personas y busca talento sin descanso: “Muchos nos piden la opción de hacer teletrabajo, pero hay que estar en el campo para probar las cosas”, comenta Palau
De momento, Agrin’Pulse se encuentra en fase de producción de una serie de diez unidades. Su limitación es física: “El espacio disponible no nos permite fabricar muchas más en paralelo”, lamenta Palau. El reto que tienen por delante radica en optimizar los procesos de montaje, garantizar el stock de componentes, reducir incidencias y construir una cadena de producción preparada para volúmenes muy superiores. La visión a largo plazo es precisamente esta: encontrar una planta de tractores en Lleida para establecerse y ampliar el catálogo más allá del AG-X, con modelos adaptados a diferentes tipologías de cultivos.
Para llegar a ello, la startup trabaja en una segunda ronda de financiación, que espera poder abrir este año. La primera, abierta en 2025, consiguió levantar un millón de euros, y una parte importante de los inversores provenía del mismo territorio. Después de tener un MVP funcional y sumergirse durante el verano con validaciones y la ayuda de un agricultor, Agrin'Pulse empezó a enseñar el robot de manera más selectiva. Los interesados llegaron del entorno más cercano: agricultores, fabricantes de maquinaria, distribuidores y otros perfiles vinculados al sector primario.
“Son inversores, pero también pueden convertirse en clientes, socios industriales o colaboradores para desarrollar nuevas implementaciones”, apunta Palau. Y también son una fuente de retorno. Algunas de las mejoras que han incorporado al robot salen de este contacto con los agricultores, desde modificaciones del enganche hasta actualizaciones en el sistema hidráulico.
Interés internacional del sector primario
La palabra internacionalización ya no les resulta lejana o desconocida a los fundadores de Agrin'Pulse, que ya pueden presumir de haber despertado el interés de diferentes mercados, en especial de Europa del Este y de países de Sudamérica. El motivo es compartido: falta de mano de obra, aumento de los costes y la necesidad de mantener la productividad de los cultivos "a pesar de las guerras". Pero la problemática que quiere resolver esta startup no es exclusiva de Lleida. “En buena parte del sector primario europeo y en otras regiones agrícolas, también pasa”, subraya Palau.
Antes de convertir Lleida en una base exportadora de tractores autónomos, Agrin'Pulse quiere consolidar el producto en casa. "Catalunya, España o incluso Europa son grandes potencias exportadoras de fruta y productos agrícolas de primera calidad, pero dependen de la importación para conseguir los tractores con los que trabajan la tierra", expone Palau. La empresa pretende dar la vuelta a esta ecuación y aprovechar el talento local y la proximidad a los campos de Ponent para fabricar la tecnología aquí. “Si conseguimos cerrar el círculo y pasar a exportar nosotros los tractores, daremos un paso gigante en tecnología agrícola”, concluye.
Añadir VIA Empresa como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad