Rosa y Antonio fueron dos de los pioneros en introducir el comercio justo y la alimentación ecológica en Cataluña. Era a principios de los años noventa y fue el nacimiento de AlterNativa3, una cooperativa familiar que hoy importa café, cacao y azúcar de pequeños productores de todo el mundo y los elabora en su fábrica de Terrassa. Cada año comercializa unas 230 toneladas de estos tres productos, con un modelo de negocio que pone a las personas y el medio ambiente en el centro. "El comercio justo es un sistema comercial que prioriza cuidar a las personas y el medio ambiente. No prevalece solo el beneficio económico, sino también el bienestar de las personas y del planeta", resume Laura Pérez, responsable comercial y de proyectos.
Una idea de negocio descubierta en Alemania
La historia de AlterNativa3 comienza lejos de Terrassa. Rosa y Antonio conocieron en Alemania el movimiento del comercio justo, un sistema comercial internacional que busca establecer relaciones más equitativas entre productores y compradores, garantizar unas condiciones laborales dignas y reducir el impacto ambiental de la actividad económica.
"Cuando conocieron este sistema comercial, vieron que era una idea de empresa que encajaba con sus valores, con su manera de vivir y trabajar", explica Laura Pérez. Su primera apuesta fue importar artesanía a Castellón, que era donde vivían. Pero muy pronto detectaron una nueva oportunidad en la alimentación. Así, a principios de los años noventa se trasladaron a Terrassa y empezaron a trabajar con tres materias primas: café, cacao y azúcar. Eligieron productos de consumo habitual y que hay que importar de otros países.
Llevar el comercio justo a Catalunya
Introducir el comercio justo en un mercado que prácticamente no conocía este concepto no fue sencillo. AlterNativa3 tenía que explicar a los consumidores por qué sus productos eran diferentes y cuál era su valor. Lo resume Laura: "El comercio justo garantiza que el producto ha respetado los derechos humanos y el medio ambiente". Y reivindica los controles y seguimiento que se hace de los productores para asegurar el cumplimiento de las condiciones.
La cooperativa coincidió con otras entidades que también empezaban a impulsar el comercio justo en España. Aquellas iniciativas se organizaron para trabajar conjuntamente y dar visibilidad a un modelo comercial todavía minoritario.
Pequeños productores de todo el mundo

El contacto con los productores se facilitó gracias a las organizaciones internacionales del movimiento, que conectaban cooperativas productoras con empresas importadoras. De esta manera, AlterNativa3 empezó a construir una red de pequeños proveedores: "Con algunas cooperativas llevamos más de treinta años trabajando. Son relaciones muy estables y eso da mucha seguridad".
Esta proximidad es uno de los elementos que diferencian el modelo de AlterNativa3 del de las grandes cadenas convencionales de suministro. "Las cadenas de comercio justo son muy cortas. Compramos directamente a la cooperativa productora y sabemos exactamente quién ha producido nuestro café", explica la responsable comercial. En general, son pequeñas cooperativas de una veintena de familias de países como Perú, Nicaragua, Honduras, Brasil, Sumatra, Etiopía o India.
El modelo de comercio justo, destaca Pérez, asegura un producto ecológico y de calidad. Además, asegura un precio justo y unas condiciones de trabajo digno de los productores. Y es muy contundente con el papel de algunas grandes multinacionales, a quienes acusa de vulneraciones e impacto negativo en el medio ambiente: "Lo que nos parece más grave es el trabajo infantil, que todavía está muy vigente".
De la cooperativa productora a la fábrica de Terrassa
Uno de los rasgos diferenciales de AlterNativa3 es que no se limita a importar y distribuir productos. La cooperativa dispone de instalaciones propias de elaboración en Terrassa, donde transforma las materias primas que compra a las comunidades productoras.
El café es el mejor ejemplo de este modelo. La cooperativa catalana compra los granos de café verde, que han sido recolectados y preparados en origen, y los importa hasta Catalunya. En Terrassa, los granos pasan por una tostadora dedicada exclusivamente al café de comercio justo y ecológico. Después se envasan en diferentes formatos: una parte se comercializa en grano y otra se muele para adaptarse a las necesidades de los consumidores.
El hecho de controlar la elaboración permite a AlterNativa3 conocer el origen del producto, mantener la trazabilidad y adaptar los formatos a las necesidades del mercado: "Sabemos perfectamente dónde se ha cultivado cada café o cacao que vendemos".
El café, el gran protagonista
Con los años, el café se ha convertido en una de las principales especializaciones de AlterNativa3. La cooperativa ha desarrollado un catálogo amplio para adaptarse a diferentes maneras de consumirlo: café molido, en grano, soluble, en cápsulas e incluso variedades combinadas con superalimentos. Actualmente venden unos 50.000 kilos de café, 40.000 kilos de cacao y 140.000 kilos de azúcar al año. Ahora, exploran nuevas vías y ya han sacado al mercado papillas de alimentación infantil.
Sus productos se distribuyen en tiendas ecológicas, comercios de proximidad, establecimientos solidarios y cadenas como Veritas, pero también en supermercados tradicionales o en la hostelería. La idea es que el consumidor pueda incorporar el comercio justo a su rutina sin tener que cambiar necesariamente sus hábitos de compra: "Nosotros intentamos dar alternativas de consumo para el día a día que sean sostenibles y responsables", resume Pérez.
Competir con las grandes marcas
Uno de los principales retos de AlterNativa3 es competir en un mercado dominado por grandes empresas alimentarias, con una capacidad de compra, producción y distribución muy superior. La cooperativa defiende que el precio de un producto no debería ser el único criterio de compra. En su modelo, los productores deben trabajar bajo unas condiciones comerciales que protejan sus derechos y les permitan desarrollar una actividad económica viable.
"El precio es más elevado que el de una marca blanca, pero estás comprando un producto de calidad, natural y ecológico. Y que ha respetado los derechos humanos", explica Pérez.
Comercio justo catalán
Uno de los objetivos de AlterNativa3 es la apuesta por el comercio justo local. La compañía quiere trasladar los principios del comercio justo a productores catalanes y de proximidad. Por ahora, ya colaboran con elaboradores de vino y aceite. Es un paso que amplía el significado del comercio justo más allá de la importación de materias primas.
Laura Pérez: "Si no das a conocer los beneficios del comercio justo, no se puede vender"
Después de décadas de actividad, Laura Pérez considera que los hábitos de consumo han cambiado. Cada vez hay más personas interesadas en saber qué compran, de dónde vienen los alimentos y cómo se han producido. "Hemos visto una evolución. A los consumidores les importa mucho más saber qué consumen", explica. Según la responsable comercial, el interés por los productos ecológicos ha contribuido a esta transformación, aunque el conocimiento del comercio justo todavía va por detrás.
Una de sus misiones es justamente la sensibilización: "Si no das a conocer los beneficios del comercio justo, no se puede vender", resume Pérez. Y esta ha sido una de las grandes tareas de AlterNativa3, desde que hace más de 30 años Rosa y Antonio empezaron a importar artesanía en Castellón. Décadas después, ofrecen una alternativa justa, ecológica y respetuosa de productos que se consumen diariamente como el azúcar, el café y el cacao.
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