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Cañapack, la catalana que sustituye la madera con caña de azúcar para hacer embalajes

Lo que antes se quemaba como biomasa ahora se convierte en papel, cartón y envases sostenibles para grandes compañías alimentarias y de distribución

Cañapack apuesta por papel y cartón de origen sostenible y materiales como la caña de azúcar | Cedida
Cañapack apuesta por papel y cartón de origen sostenible y materiales como la caña de azúcar | Cedida
Bernat Bella
Periodista
06 de Julio de 2026 - 05:00

Hace más de treinta años que Javier Varón se dedica al papel y al cartón para embalajes. Pero el gran giro llegó cuando decidió mirar más allá de la madera. Así nació Cañapack, una empresa catalana que ha convertido residuos agrícolas como la caña de azúcar, el bambú o el raquis en materia prima para fabricar embalaje sostenible. Lo que empezó como una apuesta arriesgada para abrir un mercado nuevo es hoy una compañía con operaciones en Europa, China, India y Colombia, presencia en productos de Nestlé o Ametller Origen y una planta capaz de producir 220 toneladas diarias de pulpa vegetal.

 

Del papel chino a la biomasa agrícola

Antes de fundar Cañapack, Varón ya llevaba más de dos décadas vinculado al sector papelero. Fue uno de los primeros empresarios en importar papel y cartón de China hacia España y Portugal, en un momento en que el gigante asiático empezaba a consolidarse como la gran potencia mundial de la industria papelera. “Fuimos pioneros importando packaging de China”, destaca. El negocio consistía en traer materia prima y venderla a fabricantes de embalajes, papeleras o imprentas.

Pero con los años detectó una nueva tendencia: la conciencia ambiental crecía y el mercado empezaba a buscar alternativas más sostenibles. Fue entonces cuando vio una oportunidad en los residuos agrícolas: “Queríamos una economía circular. No competir con la madera, sino abrir una nueva vía para dar valor a residuos agrícolas”. Así, hace una década, Varón impulsa Cañapack con una idea clara: aprovechar biomasa que habitualmente se quemaba para generar energía y convertirla en papel, cartón o pulpa para embalaje.

 

La caña de azúcar para fabricar papel

El primer gran material fue la caña de azúcar, que supuso un gran avance para la compañía. Después vendrían otras fibras como el bambú o el raquis de palma. El objetivo era construir un camino paralelo a la industria tradicional de la madera, ofreciendo un embalaje más natural y sostenible. El problema era que abrir un mercado nuevo no era fácil.

Varón: "Abrir un nuevo mercado de un nuevo material es muy difícil"

El primer obstáculo era económico: los nuevos materiales eran más caros que el papel convencional. Y los fabricantes e impresores no querían asumir el riesgo. "Abrir un nuevo mercado de un nuevo material es muy difícil", resume. Al fabricante le costaba introducir nuevo producto y, por eso, el cambio vino propiciado por los clientes finales: grandes empresas y marcas que querían embalajes más sostenibles: “El fabricante no quería cambiar. Pero si la gran marca quería aquel producto, lo tenía que ir a buscar”.

Así se les abrió la puerta a grandes compañías de comida rápida, cadenas de supermercados, empresas de innovación en packaging o multinacionales como Nestlé. La demanda de los grandes clientes arrastró toda la cadena y supuso un punto de inflexión.

Las dos almas de Cañapack

Hoy, Cañapack tiene dos grandes almas: la importación de papel y cartón tradicional y sostenible desde Asia hacia Europa y la producción de pulpa vegetal en Latinoamérica. En el primer caso, mueven entre 8.000 y 10.000 toneladas anuales que fabricantes locales convierten en embalaje. En el segundo, con una planta en Colombia que puede producir hasta 220 toneladas diarias de pulpa.

Con esta base, Cañapack empezó a desarrollar producto propio. En China producen combinaciones de caña de azúcar y bambú que comercializan bajo la marca Agronatur, un packaging hecho íntegramente a partir de residuos agrícolas. Además, se han convertido en representantes de fábricas como Pakka, en la India, referente mundial en papeles ligeros de caña de azúcar.

El gran salto industrial en Colombia

Pero Cañapack no se quedó solo en la comercialización. El gran salto industrial llega con su implantación en Colombia, donde crean una planta propia para producir pulpa de caña de azúcar y raquis. La planta tiene una capacidad de 220 toneladas diarias y se ha convertido en una pieza estratégica para alimentar tanto el mercado local como la exportación internacional.

Este material sirve para fabricar desde packaging alimentario hasta productos termoformados. Es aquel tipo de material que sustituye plásticos o derivados tradicionales y que se puede utilizar, por ejemplo, en bandejas alimentarias aptas para microondas o en envases para productos industriales.

El futuro del packaging

Varón lo tiene claro: la gran batalla del embalaje no será solo por el precio, sino por la capacidad de transformar residuos en valor. Y recuerda que fueron de los primeros en abrir este camino, que hoy cada vez recorren más empresas.: “Siempre habrá competencia. La competencia es buena cuando ayuda a desarrollar el mercado. El problema es cuando hay competencia poco inteligente que solo busca el precio”, reflexiona.

En un sector históricamente ligado a la tala de árboles, Cañapack defiende un cambio de paradigma: no se trata solo de hacer un papel más sostenible, sino de cambiar su origen. La caña de azúcar, el raqui o el bambú permiten transformar residuos agrícolas en materia prima útil. Para Varón, esta es la clave del futuro del packaging: convertir aquello que antes se quemaba o se descartaba en un recurso industrial con valor añadido.