Como ya informó VIA Empresa el 23 de diciembre pasado, el grupo catalán Casa Tarradellas, con sede en Gurb (Osona), acaba de conseguir la propiedad absoluta de la firma Herta Foods, que hasta ahora tenía como accionistas a Nestlé y a la propia Casa Tarradellas. La operación ha consistido en comprar el 40% del capital que la empresa familiar catalana aún no controlaba y que estaba en manos de la multinacional suiza. La entrada de Casa Tarradellas en Herta Foods se había producido apenas hace seis años, por estas fechas de Navidad de 2019, cuando los de Osona pagaron unos 400 millones de euros por el 60% de la compañía, que en aquel momento facturaba 667 millones de euros. En esta ocasión no se ha hecho público el importe económico de la transacción.
La firma adquirida, Herta Foods, es una empresa alemana fundada en 1897 y que tradicionalmente se dedica a la carne procesada y a la fabricación de salchichas de Frankfurt. Sus especialidades son las tiras de carne de pollo, de jamón y de pavo, además de los embutidos. El proceso de reestructuración de la cartera de participadas que está llevando a cabo Nestlé ha abierto una ventana de oportunidad a Casa Tarradellas, que no ha dudado en integrar una compañía con la que puede generar grandes sinergias. El proceso de desinversión de la multinacional helvética viene marcado por su hoja de ruta encaminada a dedicarse a nutrición, bienestar y productos de origen vegetal y, en este sentido, las divisiones de agua y vitaminas podrían ser las próximas en ser vendidas.
En la operación que nos ocupa, el accionista saliente no necesita ningún tipo de presentación, no solo porque Nestlé es una empresa conocida en todo el mundo sino también porque esta multinacional suiza lleva muchos años instalada en Catalunya. En 1920 abrieron su filial española en la Via Laietana número 41, en la esquina con la calle Julià Portet. De allí pasaron a la calle Aragón, cerca de Balmes, donde hoy se encuentra la Agència de l’Habitatge de Catalunya. Finalmente, en 1976, se trasladaron a Esplugues de Llobregat, donde tienen el cuartel general de la compañía para todo el Estado
Eso sí, la dirección corporativa ha dejado de ser la avenida de los Països Catalans para convertirse en la calle Clara Campoamor, perpendicular a la anterior. La denominación de esta avenida principal del municipio, la de Països Catalans, de Esplugues de Llobregat no es cosa trivial, porque tradicionalmente ha causado mucha incomodidad a las empresas que hay ubicadas.
De las grandes compañías de Esplugues, la única que empleaba su dirección de manera visible era Cobega, el envasador de la Coca-Cola de la familia Daurella
Cuando el fabricante de cava Codorniu abandonó las oficinas de la Gran Vía de Barcelona para mudarse a esta zona de Esplugues, optaron por indicar en las comunicaciones el nombre del municipio y un apartado de correos (hay que recordar que hace muchos años que el sector del cava arrastra boicots periódicos en tierras españolas con motivo de su identificación con Catalunya). La estrategia comunicativa de Nestlé consistió en resumirlo todo con las palabras “Edificio Nestlé, Esplugues”. De las grandes compañías de la zona, la única que empleaba su dirección de manera visible era Cobega, el envasador de la Coca-Cola de la familia Daurella. Por cierto, el nombre anterior de la avenida dels Països Catalans, el que regía durante la dictadura, era ni más ni menos que avenida del Generalísimo.
Un crecimiento destacable
Hecha esta digresión, hay que echar un vistazo a Casa Tarradellas, porque el crecimiento de esta empresa en las últimas décadas es muy destacable. Por ejemplo, en 1994 las ventas fueron de 58 millones de euros, y en el año 2000 ya se habían encaramado hasta los 150 millones, lo que suponía un crecimiento del 60% respecto a solo dos años.
La clave para dar un salto de esta magnitud hay que buscarla en la estrategia consistente en pasar de ser un proveedor de derivados cárnicos a crear un producto acabado como son las pizzas, una decisión tomada en 1997 y que implicó una inversión de más de dos millones de euros en la planta de producción. En aquel lejano año 2000, Casa Tarradellas ya controlaba el 90% del mercado de las pizzas refrigeradas. El otro salto en facturación de esta empresa familiar vino a consecuencia de convertirse en proveedor del gigante Mercadona, una relación que acostumbra a aportar un gran volumen de ventas, aunque no tanto en el margen.
En el último ejercicio cerrado, el de 2024, Casa Tarradellas facturó 1.500 millones de euros, con unos beneficios cercanos a los 40 millones
En el último ejercicio cerrado, el de 2024, Casa Tarradellas facturó 1.500 millones de euros, con unos beneficios cercanos a los 40 millones. Esta cifra se disparará aún más cuando consoliden los ingresos de la nueva adquisición Herta Foods. En el consejo de administración de la compañía figuran el matrimonio fundador, Josep Terradellas Arcarons y Anna Maria Falgueras Masramon, así como los miembros de la segunda generación, los Terradellas Falgueras, y el reconocido escalador Conrad Blanch Fors, vinculado a la empresa desde hace muchos años.
La filial más peculiar de esta empresa es la subestación eléctrica de Gurb, del que el 90% del capital pertenece a Casa Tarradellas.
El artífice de todo ello es Josep Terradellas Arcarons (tenga en cuenta la diferencia de grafía entre el apellido y la marca comercial), que hoy en día figura en el top 100 de los millonarios del Estado, con un patrimonio estimado de 745 millones de euros.
La historia comenzó hace muchos años, cuando un joven perito agrícola montó un restaurante en la carretera de Vic a Puigcerdà para dar de comer a los viajeros y que era parada obligatoria de los muchos autocares que transitaban por allí. Como anexo al restaurante, muy pronto nació una tienda de embutidos de elaboración propia. Aquello fue el embrión de la futura empresa que hoy en día es un gigante con ansia por continuar creciendo.