Las bajas laborales habían sido hasta ahora uno de los principales puntos ciegos de la economía catalana. Así lo ha admitido este martes el presidente de Pimec, Antoni Cañete, durante la presentación del estudio Evolución de las bajas por incapacidad temporal en Catalunya 2013-2025, un documento que “pretende arrojar luz sobre un tema tabú": el impacto real de las bajas en el tejido empresarial, especialmente en las pequeñas y medianas empresas.
El informe, elaborado por la entidad, radiografía una larga década de crecimiento sostenido de las bajas laborales y dibuja un escenario que deja entrever un "problema sistémico", el cual según Cañete y el secretario general, Josep Ginesta, ya no se puede considerar coyuntural. “Somos una anomalía europea”, ha advertido un contundente Ginesta.
El análisis parte de una aproximación “abierta, empírica y basada exclusivamente en datos oficiales, sin especulaciones”, y constata que cada trabajador en Catalunya ha faltado una media de ocho horas al mes por incapacidad temporal durante los tres primeros trimestres de 2025. Las horas no trabajadas por baja representan ya el 75% del total de horas no trabajadas y remuneradas, y se han doblado en una década: de las 3,8 horas mensuales de 2013 se ha pasado a las ocho actuales. El impacto económico de este incremento es notable, y los costes se elevan hasta los 33.340 millones de euros, un 10,5% del PIB catalán.
Cada trabajador en Catalunya ha faltado una media de ocho horas al mes por incapacidad temporal durante los tres primeros trimestres de 2025
En paralelo, el estudio también pone de manifiesto que Catalunya combina dos fenómenos que, en los países desarrollados, acostumbran a evolucionar en direcciones opuestas: una incidencia muy alta de bajas y, al mismo tiempo, una tasa de paro elevada. En Europa, cuando el paro sube, las bajas bajan. “Aquí no. Si quitáramos Catalunya y España del mapa, la tendencia sería lógica, pero nosotros rompemos el patrón”, ha remarcado el secretario general.
Por eso, Cañete ha insistido en poner el foco en un dato que considera “estructural”: la correlación inversa entre paro y bajas. “A más paro, menos bajas; a menos paro, más bajas. No puede ser que circulemos por una autopista, veamos todos los coches en contradirección y pensemos que los locos son los otros”, ha ironizado.
Las listas de espera, el cuello de botella que alarga las bajas

Otro de los aspectos que el estudio pone bajo el foco es el diferencial en las listas de espera para obtener una baja médica. “En Catalunya, el porcentaje de casos que superan los plazos establecidos pasa del 17,9% de media estatal al 24,6%. Hablamos de más de siete días de diferencia”, ha alertado Ginesta. En paralelo, Cañete ha señalado que “después de Noruega y Navarra, Catalunya es el territorio con más bajas de toda Europa”.
Cañete: "Después de Noruega y Navarra, Catalunya es el territorio con más bajas de toda Europa"
El punto más delicado, sin embargo, recae en la salud mental. Las bajas por este motivo han crecido un 192% en una década y concentran una parte muy relevante de los días totales perdidos. Las dificultades de la atención primaria para abordar estas patologías en tiempo razonable alargan los procesos y tensionan el sistema. A esto se añade otro lastre: Catalunya acumula siete días más de espera que la media estatal para acceder a pruebas diagnósticas, una semana que, en términos de incapacidad temporal, se traduce en un agujero económico.
Las mutuas y el paquete de propuestas de Pimec

Para revertir esta tendencia, Pimec ha defendido un cambio profundo en la gestión de las bajas. La patronal propone destensar el sistema público permitiendo que las mutuas colaboradoras -y hasta las farmacias, en casos concretos- puedan asumir la gestión de altas y bajas laborales también por contingencias comunes, una competencia que ahora recae exclusivamente en la atención primaria. Según la entidad, esta medida aliviaría la presión sobre los CAP, reduciría plazos y mejoraría el seguimiento clínico de los procesos.
En paralelo, una de las propuestas más comentadas ha sido la de Foment del Treball, que plantea incentivar económicamente a los trabajadores que falten menos al trabajo. Preguntado por esta idea, Cañete ha sido taxativo y la ha descartado sin dudar.
Cañete ha rechazado la propuesta de Foment del Treball de incentivar económicamente a los trabajadores que falten menos al trabajo
Por tanto, y más allá del papel de las mutuas, Pimec ha planteado reforzar la coordinación con el sistema sanitario, reducir la carga burocrática que recae sobre la atención primaria e impulsar mecanismos de reincorporación progresiva que eviten recaídas y permitan un retorno más seguro al puesto de trabajo. El objetivo, ha señalado la patronal, es doble: proteger a las personas trabajadoras y garantizar la sostenibilidad del sistema y la viabilidad de las empresas, especialmente las pymes.
Ginesta también ha querido ampliar el foco y ha reclamado una mayor implicación de los sindicatos y de las empresas en materia de salud laboral, con especial atención a los riesgos psicosociales y a los protocolos de reincorporación