80 años de historia son los que celebra Bombons Cudié, empresa familiar catalana establecida en Vilafranca del Penedès conocida por inventar el “bombón catalán”. Así es como la compañía asegura que muchos de los clientes definen la almendra marcona envuelta de chocolate y acabada con cacao en polvo que creó el pastelero Josep Cudié en el año 1946, y que hoy hace llegar la marca catalana a una treintena de países de todo el mundo.
“Para mí, el olor de la fábrica es el olor de casa de los abuelos”, apunta a VIA Empresa el actual consejero delegado y tercera generación de Cudié, Oriol Llopart. El empresario relata el fuerte vínculo que desde bien pequeño ha mantenido con sus abuelos e impulsores de Cudié, Josep Cudié y Antònia Salleras, razón por la cual aterrizó en la empresa hace más de 30 años hasta liderarla. “Hice un curso de pastelería para acceder a la empresa, y desde entonces he pasado por diversas posiciones”, comenta Llopart, quien también lidera el ámbito de investigación y desarrollo de Cudié.
Una catània "muy difícil de superar"

En sus inicios, la compañía se dedicaba a la producción de bombones para terceros, a pesar de que, con el tiempo, se ha convertido en una empresa “monoproducto” -tal como la define Llopart- para dar lugar a la catània, la creación artesanal más emblemática de Cudié. Esta es una de las recetas que ideó Josep Cudié en el año 1946 y que permanece intacta: “La catània del abuelo es muy difícil de superar”, recalca Llopart.
El empresario explica la importancia de “mantener la esencia” de una fórmula histórica, pero el gran reto que supone mejorarla: “A pesar de todos los esfuerzos en I+D, superar la receta del abuelo es muy complicado. Él hizo un producto con una singularidad que yo no he conseguido replicar”, confiesa Llopart. Cudié ofrece nueve sabores diferentes de catània y detalla la dificultad de desarrollarlos: “Nos estamos más de un año para hacer un sabor nuevo”, apunta.
Llopart: "A pesar de todos los esfuerzos en I+D, superar la receta del abuelo es muy complicado"
Además de la clásica catània, Cudié la ofrece con diversos sabores, como tiramisú, crema catalana, chocolate negro o café. Llopart explica que todas estas las ha desarrollado él mismo, o bien “al lado del abuelo”, o bien replicando la fórmula. “Trasladar el producto que creó el abuelo a las demandas de los consumidores actuales es todo un reto”, subraya. En este sentido, en 2015, la compañía pasó un proceso de profesionalización que le ha permitido seguir creciendo, sin perder el ADN familiar con el que nació.
El bombón de Catalunya que "nunca se detiene"
En la actualidad, Cudié cuenta con un equipo de cerca de 40 personas que hace llegar la catània a 30 países de todo el mundo durante todo el año: “Nunca nos detenemos”, confiesa Llopart. Si bien los dulces suelen relacionarse con la Navidad, el empresario asegura que la catània es un “producto regalo”: “Nuestro cliente más importante es el del día a día, aquel que le regala unos bombones a la madre o al médico”, añade el consejero delegado de Cudié, quien matiza que sí que existe “una punta de demanda” durante la campaña de Navidad.
De cara al extranjero, la mayoría de los clientes son europeos, a pesar de que Cudié también lleva a cabo “acciones puntuales” con Centroamérica y Asia. Ahora bien, las nacionalidades que degustan las catànies de esta histórica compañía catalana conciernen a los cinco continentes: “El factor turismo es muy importante para nosotros, porque tenemos una fuerte presencia en los Duty Free de los aeropuertos, donde nos consideran el bombón de Catalunya”, explica Llopart.
La firma catalana factura cinco millones de euros anuales y cuenta con cuatro puntos de venta físicos repartidos entre Barcelona (2), Vilanova i la Geltrú (1) y Vilafranca del Penedès (1), además de la fábrica y el canal en línea. Por otro lado, las catànies de Cudié también se encuentran en diversos puntos de venta directa de grandes superficies.
La "obsesión" por la calidad

“Estamos desarrollando una nueva fórmula de personalización en nuestras tiendas, donde el cliente puede elegir el sabor y diseño de la caja. Para gustos colores, y el mercado tiende cada vez más hacia la personalización”, sostiene el empresario, quien añade que “a todo el mundo le gusta mucho degustar, y hay que innovar en nuestra variedad para ofrecer sabores diferentes”. Por otro lado, Llopart menciona el “potenciamiento” de las campañas de Navidad de la compañía para aprovechar los picos de demanda que cada año registra.
Llopart: “Hoy se intenta producir mucho y eso a veces va en contra de la calidad"
“La calidad es nuestra gran obsesión”, comenta Llopart, quien destaca que esta era “la manera de trabajar del abuelo”: “Hoy se intenta producir mucho y eso a veces va en contra de la calidad”. Si bien este ha sido el gran aprendizaje del empresario después de 30 años en la compañía, también destaca la importancia de “adaptarse al medio”: “Hay que crecer y no estancarse, por este motivo es muy importante conocer bien el momento de la empresa, y aprender a confiar y delegar, una tarea compleja en empresas familiares”.
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