La pandemia de la covid-19 introdujo o aceleró muchas tendencias en el ámbito de la digitalización, y una de las más claras fue la consolidación de las videollamadas. A pesar de que herramientas como Skype eran una realidad desde hacía más de una década, no fue hasta la entrada de los 2020 que programas como Zoom, Teams o un renovado Meets normalizaron el formato a gran escala. Sin embargo, todas estas compañías tienen un punto en común: son estadounidenses. Y en un contexto en el que Europa cuida más que nunca los datos personales, la seguridad y la soberanía tecnológica, la situación no es del todo ideal.
Pero la realidad es que existen alternativas creadas en el continente. Y una de ellas, con sede en Barcelona, empezó a cocinarse antes incluso del lanzamiento de Skype, en 2003. Se trata de Digital Samba, una compañía europea que justo el pasado mes de noviembre lanzó su plataforma para videoconferencias con un pilar fundamental: no hacer ningún tipo de rastreo de datos.
Así lo asegura a VIA Empresa el CEO y cofundador de la empresa, Robert Strobl, un desarrollador austríaco alojado desde hace años en la capital catalana que, después de más de dos décadas de trabajo y reelaboraciones, ha conseguido por fin lanzar el producto al mundo. “Creemos que es un momento muy importante para que los europeos empiecen a tener una opción de tener control sobre sus datos”, recalca el emprendedor desde su stand en el pabellón catalán del ISE. “En las videoconferencias compartimos muchos datos personales, de privacidad empresarial o de salud”, subraya Strobl, una información que considera que hay que proteger siguiendo “los principios de protección de datos de la Unión Europea”.
Gratuidad y seguridad, los dos pilares clave
Con esta visión clara, y la ambición de convertirse en "una alternativa totalmente europea" a Zoom y Teams, el equipo ha confeccionado una plataforma gratuita que encapsula la gran mayoría de funcionalidades de los principales programas del mercado. La lista es larga: compartir pantalla, grabar llamadas (quedan alojadas en la nube de la plataforma y se pueden descargar desde allí), pizarras blancas, varios chats en una misma llamada, encuestas, preguntas y respuestas, retransmisiones a YouTube, Vimeo o LinkedIn, roles para los participantes, compartición de archivos… "Todo lo que has visto en otras plataformas, y algún extra más, y todo dentro de una interfaz muy fácil de usar", asegura Strobl, quien remarca que en una misma conversación "puedes encender hasta 100 cámaras y hacer seminarios web con hasta 2.000 personas".
Digital Samba encapsula en la versión gratuita la mayoría de funcionalidades de las principales plataformas de videollamadas del mercado
Pero más allá de artilugios concretos, una de las prioridades de la empresa es blindar la seguridad y la privacidad de las llamadas en todo momento. En este sentido, las comunicaciones están encriptadas de extremo a extremo (E2EE) y siguiendo los protocolos TLS, la información de los participantes se protege anonimizando los datos identificables con ID anónimas y se da la opción a los usuarios de controlar los accesos con tokens de seguridad y de activar la autenticación de doble factor (2FA). “Cumplimos con el RGPD, seguimos procesos alineados con SOC 1 y estamos comprometidos a hacer las cosas bien”, aseguran en la página web.
Todas estas funcionalidades se encuentran disponibles en la versión gratuita de Digital Samba, y la mayoría se pueden usar en llamadas sin tener que darse de alta como usuario —algunas, como la grabación, sí que se encuentran solo accesibles si estamos registrados—. Para sustentar económicamente el proyecto, la empresa también tiene una versión de pago, llamada Digital Samba Embedded, que está dirigida a otras empresas que quieran implementar las videollamadas a sus servicios digitales. “De momento, el servicio de pago está suplementando perfectamente el gratuito”, comenta Strobl.
La posición del cofundador, por ahora, es centrarse en “tener un buen producto que nuestros usuarios amen y dar a conocer la marca”, y ver si más adelante tiene sentido “cobrar una pequeña cantidad para los 'power users', los que realmente se aprovechan del servicio”. “Pero siempre con la idea de que habrá una versión gratuita muy generosa”, deja claro.
Equipo paneuropeo con sede en Barcelona
A pesar de que el proyecto comenzó en 2003, la realidad es que la plataforma ha pasado por muchos rediseños y replanteamientos, y la versión actual se reinició desde cero hace cuatro o cinco años, según apunta Strobl. Formada por un equipo de quince personas distribuidas por todo el continente europeo, la compañía ha contado con el acompañamiento de Barcelona Activa, gracias a los cuales pudieron contar con unas oficinas presenciales en la ciudad.
La compañía está formada por un equipo de quince personas de toda Europa, coordinadas en remoto desde Barcelona
Hoy, con poco más de dos meses de disponibilidad, Digital Samba supera los 500 usuarios en su versión gratuita, con un ritmo de crecimiento de una veintena de nuevos usuarios diarios. “Posiblemente, si hubiéramos creado la empresa en 2003 en Silicon Valley, podría haber ido todo mejor y más rápido, porque en Europa todavía tenemos cierta desconexión entre la financiación y las ganas de asumir riesgos en inversión”, reconoce el cofundador. Sin embargo, matiza, “también supone un crecimiento más estable, y estoy convencido de que lo nuestro es un buen camino”.
Strobl no se atreve a hacer predicciones a largo plazo, ya que “en tecnología, doce meses ya son largo plazo”, pero tiene claro que su prioridad es “crear un producto que de verdad convenza a los usuarios”. “Queremos que la gente lo use, nada más”, sintetiza.